México sí come carne

A pesar del anuncio de la OMS de ligar las carnes procesadas y rojas con el cáncer, y la campaña “Lunes sin carne", en México se incrementó el consumo.
Las empresas de productos cárnicos defieden los beneficios de estos productos dentro de una dieta saludable.
Las empresas de productos cárnicos defieden los beneficios de estos productos dentro de una dieta saludable. (Foto: Shutterstock)

Después de padecer graves problemas estomacales por el estrés de su trabajo en una televisora, Rubén dejó de consumir carne y argumenta que mágicamente olvidó los medicamentos, convenciéndose de que la alimentación tiene mucho que ver con la salud y el nivel de energía. A ocho años ya no sufre del letargo que padecía luego de una comida, así es que la invitación de Humane Society International (HSI) a sumarse a la campaña “Lunes sin carne”, para él debería ser: “Todos los días sin carne”.

Esta postura, no la comparten las empresas de productos cárnicos, quienes defienden los beneficios de este alimento en una dieta saludable, incluso apoyados por estudios de instituciones reconocidas como el Instituto Nacional de Cien­cias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y la Secretaría de Salud que incluyó en el plato del “bien comer” elementos de origen animal.

Las opiniones de personas como Rubén, invitaciones de organismos globales defensores del bienestar de los animales o incluso declara­ciones como las de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) dependiente de la Organización Mundial de Salud (OMS) sobre los riesgos en relación al consumo de carnes rojas y procesadas, lejos de disminuir el consumo de alimentos cárnicos, la demanda se mantiene estable con una ligera tendencia al alza, según el Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne).

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), actualmente 22.6% del gasto en los hogares en alimentos en México se destina a la compra de carne.

De enero a junio de 2015, el Consumo Nacional Aparente de productos cárnicos, fue de 4 millones 247,000 toneladas. Más de la mitad de lo que se consumió en todo 2014.

Para José Luis Caram Inclán, presidente de la Confederación de Porcicultores Mexicanos ser “vegetariano” o “vegano” es un estilo de vida de “moda”, pero las preferencias gastronómicas se encuentran en cerdo, pollo y res.

Y aunque los precios sean un factor determi­nante en la compra de productos cárnicos, año con año las empresas del ramo reportan un incremento en la demanda. Por ejemplo, el pollo comparada presenta un mayor incremento debido a que su precio siempre es menor en relación a su competidor: la carne de res.

Según datos del INEGI en diciembre del 2014 el kilogramo de pollo se ubicó en $129, mientras el precio de la carne de res llegó a $159.

También la ingesta de alimentos cárnicos procesados ha mantenido una tendencia de crecimiento en los mercados y tiendas de autoservicio y conveniencia, ya que su precio está al alcance de más sectores socioeconó­micos señala el Comecarne.

Sólo en este renglón, el consumo por habitante en el 2014 fue de 9.09 kilogramos, mientras el primer semestre del 2015 registró 4.46 kilogramos.

Actualmente en México se produce más de un millón 316,000 toneladas anuales de carne de cerdo en canal, de los cuales 140,000 tonela­das se exportan a Japón, Corea y Estados Unidos.

José Luis Caram comenta que la Campaña “Lunes sin carne” se puede considerar una propuesta basada en la supuesta buena alimen­tación al eliminar de la dieta productos agrope­cuarios; sin embargo, no hay una base científica que respalde dicha información. Por el contrario, añade, pues las investigaciones reconocidas a nivel mundial sobre el consumo de proteína de origen animal, arrojan datos de beneficio para la nutrición humana. “Lo importante de una buena alimentación, consiste en la información. El conocimiento de los valores nutrimentales que provee cada alimento es fundamental para gene­rar una dieta balanceada”.

El dirigente de los porcicultores dice que la carne de cerdo mexicana tiene propiedades nutrimentales necesarias para el correcto funcionamiento del cuerpo humano como: vitaminas del complejo “B” (B6 y B12), calcio, fósforo, zinc, hierro y potasio, además de grasas “buenas” (Poli-Insaturadas) que ayudan a bajar los niveles de sodio, retardar los factores que favorecen la ateroesclerosis y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, además de proporcionar proteínas para la nutrición y el desarrollo de la masa muscular.

Este tipo de campañas o propuestas como la Humane Society International “siempre han existido” opina Caram Inclán, sin embargo, ahora se visualizan más a través de redes sociales y medios de comunicación, pero radi­can en el mismo principio: “naturista y/o vegetariano”, que no descalifica la Confedera­ción de Porcicultores, pero sí considera que una alimentación balanceada radica en com­binar correctamente todos los productos del plato del “bien comer”.

Sus argumentos ante la OMS

La lista de compuestos, agentes y factores que causan cáncer en los cuales se incluyen las carnes procesadas y rojas que dio a conocer la IARC sorprendió a los industriales de la cadena de cárnicos en México, quienes de inmediato pidieron aclarar la información.

El Comecarne afirma que la IARC, no tomó en cuenta numerosos estudios que demuestran que no hay una correlación entre el cáncer y el consumo de carne roja y procesada, ni tampoco los beneficios e importancia de la proteína cár­nica en una dieta equilibrada.

El organismo subraya que hay evidencias científicas que demuestran que el cáncer es una enfermedad compleja y multifactorial. Algunos elementos asociados con esta enfer­medad son el medio ambiente, la genética, la alimentación y el estado emocional de las personas. “Ningún alimento por sí solo causa esta enfermedad”.

La carne, dice, es una excelente fuente de proteínas bien digeribles y de alta calidad bio­lógica que aporta a los consumidores vitaminas y minerales, como hierro y vitamina B12.

De igual forma, Hugo Vela, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restauran­tes y Alimentos Condimentados (Canirac) aclara que el anuncio de la IARC indica que las carnes rojas y procesadas pueden ser un factor de riesgo con algún tipo de cáncer más no son cancerí­genas. Y añade que la información de la IARC tendrá que ser confirmada con base a los estu­dios de otras organizaciones.

El Comecarne insiste al respecto que los paí­ses como España, Italia y Francia tienen el do­ble de consumo de carnes frías que en México y la expectativa de vida de la población en esas naciones es de las más altas en el mundo. Según el sitio DatosMacro.com, la esperanza de vida en España en el 2014, fue de 85 años (mujeres), 80 años (hombres), mientras de acuerdo al INEGI en México en el mismo año, el promedio de vida de las mujeres fue de 77 años y de los hombres de 72 años.

Ante las noticias recientes sobre su actividad, el Comecarne, todavía no tiene cuantificado el impacto de los eventos mencionados en la res­puesta del consumidor, sin embargo, esperan que tanto la campaña de HSI como el anuncio de la IARC no tengan efecto negativo en la demanda.

Interrogados sobre la información que dio a conocer la IARC de la OMS las empresas del ramo como SuKarne, comentaron que se apegan a lo expresado por el Comercarne. En el caso particular esta compañía de alimentos cárnicos con ventas de más de 25,000 millones de pesos sigue con sus planes de expansión como la próxima apertura de Agro Parque Integradora SuKarne en Tlahualilo, Durango, donde se pro­ducirán 240 mil toneladas de carne al año para el mercado local y de exportación.