La Red Compartida Mayorista

Este 29 de enero inicia el proyecto de la red inalámbrica de datos que promete llegar a 85% de los mexicanos en 2023.
Uno de los objetivos de la red es la cobertura social para llegar a zonas rurales que hoy tienen poco acceso.
Uno de los objetivos de la red es la cobertura social para llegar a zonas rurales que hoy tienen poco acceso. (Foto: Shutterstock)

Este 29 de enero comenzará uno de los proyectos más ambiciosos en infraestructura de telecomunica­ciones en la presente década. Tras cuatro años de planeación, el gobierno mexicano comenzará la licitación de una red inalámbrica de datos que llegará hasta 85% de la población mexicana hacia finales de marzo de 2023. Este proyecto involucrará la construcción de miles de torres de telecomunicaciones en todo el país y una inver­sión estimada de alrededor de 7,000 millones de dólares (mdd) durante los próximos ocho años, aunque se basa en un modelo de negocio jamás usado en otro país del mundo.

La historia

El concepto de la Red Compartida Mayorista (nombre oficial del proyecto) nació a inicios de esta década. Luis Lucatero, entonces Jefe de la Unidad de Prospectiva y Regulación de la enton­ces llamada Comisión Federal de Telecomunica­ciones (Cofetel), hoy Instituto Federal de Teleco­municaciones (IFT), así como uno de los responsables de la creación de esta red dijo en entrevista con este reportero en 2012 que “la banda de los 700 Megahertz (Mhz) es una ex­celente herramienta que permita la llegada de nuevos jugadores al sector telecomunicaciones”.

Un año más tarde la Cofetel publicó un estudio analizando el destino de dicha banda del espectro radioeléctrico y determinó que “una empresa mayorista podría ofrecer capacidad a los agentes existentes a precios menores”. Así, en lugar de licitar el espectro radioeléctrico, se usaría dicha banda para que una sola empresa venda voz y datos a operadores de telecomunicaciones. Según Lucatero, esto ayudaría a aliviar una gran barrera contra la diversidad en el sector tele­comunicaciones: el enorme costo de acceso al espectro radioeléctrico.

La idea tiene cierta lógica pues el negocio de las telecomunicaciones es extremadamente caro: en 2011 tres operadores de telecomunica­ciones móviles pagaron más de 18,700 millones de pesos (mdp) por una porción de 60 Mhz de espectro. Esto pone fuera del mercado a cualquier jugador nuevo. Lucatero visualizaba una nueva generación de empresas subscri­biéndose a la red mayorista, “proveedores de conectividad para dispositivos médicos u operadores de telecomunicaciones para pobla­ciones indígenas con servicios en su idioma”.

Este modelo propuesto por la Cofetel es controversial porque nunca se ha implemen­tado algo similar en un país como México, según Ernesto Piedras, director de la consul­tora en telecomunicaciones The CiU. Un documento del Consejo Consultivo del IFT indica que solo Ruanda ha procedido con un proyecto de esta naturaleza y que apenas está en las fases iniciales de despliegue. Pese a ello, el modelo de la red compartida mayorista se mantuvo como política de Estado y en la reforma constitucional de 2013 se incluyó un artículo que ordenaba la instalación de una red pública compartida de telecomunicacio­nes que deberá usar la banda de los 700 Mhz e iniciar operaciones en 2018.

El proyecto

De acuerdo con las prebases de licitación pu­blicadas el pasado 30 de septiembre, la Red Compartida Mayorista consiste en una red de telecomunicaciones que deberá cubrir un mínimo de 85% de la población mexicana al 31 de marzo de 2023. Para ello, una entidad del Estado mexi­cano llamado Organismo Promotor de Inversio­nes en Telecomunicaciones (OPRITEL) otorgará un contrato de asociación público privada (APP) a la empresa ganadora del proceso de licitación que iniciará el 29 de enero con la publicación de las bases definitivas y que culminará con el fallo al ganador el 11 de julio de este año.

El tamaño del proyecto es enorme. La Sub­secretaria de Comunicaciones, Mónica Aspe estimó durante una entrevista con la agencia de noticias Reuters en aproximadamente 7,000 mdd el costo de la instalación de la red, que incluirá la instalación de aproximadamente 7,000 torres de telecomunicaciones en todo el país. Las prebases no indican costos del proyecto pero las prebases señalan que las empresas participan­tes deberán tener un capital contable mínimo de 10,000 millones de pesos (mdp) y depositar una garantía de seriedad para participar en la licitación un depósito de 1,250 mdp.

Mientras se prepara la licitación, los trabajos técnicos han comenzado. En marzo del año pasado la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) anunció haber realizado pruebas para analizar la factibilidad técnica de esta red. Una de las empresas que participó en estas pruebas fue Nokia Networks y su director de Mercadotecnia, Comunicaciones y Estrategia para América Latina, Fernando Carvalho, señaló que existe plena factibilidad para instalar una red de esta naturaleza en México amén de tener un cálculo sobre el costo del proyecto, “estimamos un costo entre 5,500 y 7,000 mdd para la instala­ción de la red”. Además, Nokia Networks fue el socio tecnológico del proyecto de red compartida en Ruanda con la empresa de telecomunicaciones Olleh Rwanda, por lo que considera que la experiencia mexicana no sería tan diferente de la africana, “el territorio de Ruanda se asemeja al del estado de Guerrero y es posible desplegar la red sin contratiempos”, señaló el ejecutivo.

Las prebases indican que la fase inicial de la red deberá comenzar a dar servicio el 31 de mar­zo de 2018 y deberá cubrir a 25% de la población y anualmente se incrementará hasta llegar a un mínimo de 85% de la población el 31 de marzo de 2023. De acuerdo con Ernesto Piedras, si el espectro se hubiera licitado, los operadores ten­drían una red similar operando en alrededor de 18 meses, “pareciera que el proyecto fue dise­ñado para ser implementado por la burocracia más tradicional”, señaló. Por otro lado, aunque la red deberá ser de tipo 4G, la velocidad míni­ma de descarga de datos en esta red es de ape­nas 1 megabit por segundo, menor incluso que las velocidades que ofrecen las redes actuales de telecomunicaciones móviles.

El volado

Dudas cruciales deberán ser resueltas en las semanas posteriores al inicio del proceso de licitación de ésta red según Gonzalo Rojón, analista de The CiU, “una de las grandes pre­guntas es el modelo detallado de negocio de esta red, que aún no conocemos”. Un consultor del sector telecomunicaciones que asesora a un inversionistas que participará en la licita­ción y quien solicitó el anonimato dijo que la situación económica y las condiciones del proyecto complican su viabilidad financiera, “por lo menos hasta marzo de 2018 el operador no verá ingreso alguno de este proyecto, tendrá que comprar equipo en dólares y recibir ingre­sos en pesos, además de que no queda clara la demanda de los operadores de telecomunica­ciones, virtualmente los únicos clientes de esta red compartida”.

A su vez, el gobierno mexicano ha tomado decisiones que podrían afectar el desarrollo del proyecto, “en el primer trimestre del año el IFT licitará espectro radioeléctrico precisamente para servicios de telecomunicaciones móviles y esto impactará la demanda de los servicios de la red compartida”, dijo el consultor. Por otro lado, las prebases de licitación contemplan el suba­rrendamiento del espectro radioeléctrico de la banda de los 700 Mhz, algo que no estaba con­templado en la Reforma Constitucional y que podría desincentivar aún más la demanda por los servicios de la red. Más aún, el gobierno tomó en septiembre del año pasado una decisión po­tencialmente conflictiva: disminuyó en sep­tiembre 90% la renta del espectro radioeléctrico para esta red, lo que “promoverá una menor concurrencia de potenciales inversionistas en el proceso de licitación”, según indicó el documen­to de modificación a la Ley Federal de Dere­chos para 2016. Gonzalo Rojón señaló que esto es un problema porque “representa una ventaja anticompetitiva para los operadores que usan otras bandas del espectro y que podrían comba­tir jurídicamente”, señaló.

Hasta el momento la red compartida sigue en pie, en la espera de que los inversionistas se avienten a echarse uno de los volados más caros en la historia del país.

Un experimento de 700 MHz y 7,000 mdd

Por Alejandro Ángeles, editor de negocios de Milenio

La banda de los 700 MHz es uno de los factores que apuró la transición digital terrestre de la televisión mexicana, que culmi­nó con el apagón analógico. Al gobierno le urgía dar ese paso para, entre otras razones, desocupar el espectro que corre en esa banda y montar ahí una nueva red de telecomunicaciones.

Lo que en el papel luce bien, en la práctica se ha complicado de más. La idea de montar una red que sirva asuntos del estado (como uno que implica seguridad al enlazar a corporaciones del orden y vigilancia pública, así como de protección civil), así como privados (la red la operaría un ente aún no definido que controlaría servicios para empresas que quieran hacer negocios mediante el modelo de operadores de redes móviles virtuales, o MVNO), es polémica.

Esto porque se corre el peligro de que dicha red podría ser un elefante blanco virtual: los MVNO, por ejemplo, no han tenido un despegue mediante el modelo actual, en el cual rentan espectro a los grandes operadores como Telcel, Telefónica o AT&T, y de ahí ofrecen servicios pero con tarifas en realidad nada bajas.