Hefei: La ciudad modelo de China

Tecnología, programación, campo y viñedos es la mezcla que conforma a la ciudad inteligente del futuro. Hoy su PIB per cápita es 3 mil 200 dólares más alto que el del promedio nacional
La torre de Anhui tv, la mayor televisora provincial de China, incluye un estudio de grabación de 3 mil metros cuadrados donde producen programas en vivo y  debates políticos.
La torre de Anhui tv, la mayor televisora provincial de China, incluye un estudio de grabación de 3 mil metros cuadrados donde producen programas en vivo y debates políticos. (Foto: EFE)

Pekín

Hua Jianhui es la recia y gentil vicegobernadora de la provincia china de Anhui, donde a mil 200 kilómetros al sur de Pekín, el gobierno lleva, por lo menos, una década construyendo, o más bien, “creando” la “ciudad inteligente” de China.

Según la funcionaria, Hefei, la capital de esta provincia sureña, tiene la mezcla perfecta de población, universidades y empresas (estatales y privadas), para impulsar un nuevo modelo de ciudad que permita delinear lo que será el futuro de la compleja relación urbano-rural en esta nación de mil 300 millones de habitantes.

“Anhui siempre ha sido un polo de atracción”, dice Jianhui, haciendo referencia a las famosas montañas, casas de ópera y tés, orgullo de la civilización local. “Ahora queremos crecer con orden y Hefei es la muestra de que inversiones multinacionales y talento local puede coexistir para crear prosperidad”.

Y algo tiene de razón la prominente miembro del Partido Comunista local. Según el banco de inversiones JPMorgan Chase, Hefei, una macrourbe de 8.8 millones de habitantes, figura en el primer lugar en cuanto al crecimiento del producto interno bruto per cápita registrado en  300 ciudades alrededor del mundo.

En 2014, dice el banco en un reporte realizado por Brookings Institution, un think tank basado en Washington, el ingreso personal en esta capital tecnológica creció 9.5%, más que cualquier ciudad. Según el área económica del gobierno local, el PIB per cápíta es de 69 mil 500 yuanes, unos 10 mil dólares, lo cual representa unos 3 mil 200 dólares más que el promedio nacional.

La región, de unos 62 millones de habitantes, representa un imán global en términos turísticos pues en 2014 llegaron acá unos  200 millones de visitantes; es decir, una décima parte de lo que recibe China al año. La mayoría llegaron atraídos por su atmósfera campirana y el contraste urbano.

La vicegobernadora Jianhui recibió hace unos días a una delegación de funcionarios de comunicaciones y periodistas de países de África, Medio Oriente y América Latina convocados por el CIPG, una agencia del gobierno chino que busca promover los avances y logros del “comunismo a la china”, evolucionado en “sueño chino”, según Li Zhuo, presidente de esta organización.

La ciudad y la provincia (hermana del estado de Yucatán, por cierto), destaca por dos factores que de lejos podrían ser muy contrastantes: el rescate rural para atraer turismo y rescatar campos ociosos o contaminados por medio de nuevos negocios, como viñedos privados o huertos comunitarios, y la alta tecnología  para atraer inversiones.

El Sonoma chino

Destaca en esto los esfuerzos de Bei Guo, quien dirige el viñedo Five Stars, uno de los pocos productores de uvas que tiene una certificación de “producto orgánico” en el país, que le permite vender sus frutos con un precio premium.

Contra lo que podría esperarse, estas uvas, rojas, gordas y sin semilla, así como verdes y rozagantes (pero no tan dulces al paladar occidental), no son para exportar, sino para el consumo local.

“Vendemos a muchos supermercados”, dice Guo. “Y acá vienen también a comprar directo a nuestras viñas familias y yardiu”, como llaman con cierto desprecio a los nuevos ricos, o a los hijos de funcionarios que llegan hasta estos caminos rurales en sus vehículos de lujo.

“También compran nuestro vino”, afirma el director del viñedo, mostrando orgulloso las cepas que trajeron traders especializados de Europa. Y ahora, van por el vino. De hecho, según la vicegobernadora, desde hace cientos de años, los vinos chinos han ganado en calidad, destacando el licor local, Gujing.

De acuerdo con datos de la Oficina de Turismo de Hefei, la entidad busca atraer a visitantes de alto poder adquisitivo a sus clústers de turismo rural, una actividad que crece en la región.

La zona especial tecnológica

Un proyecto que destaca en Hefei es la hipermoderna capital de Anhui de 8.8 millones de habitantes (compararla como una mezcla de Monterrey y Guadalajara, o una suma de ambas, no es tan exagerado), es su zona de alta tecnología.

Se trata, oficialmente, de la Heifei State Hi-Tech Industry Development Zone, definida por la vicegobernadora Jianhui como “una de las primeras iniciativas” del gobierno chino para diseñar ciudades inteligentes. La idea, según Li Bing, director de la zona tecno, es fortalecer las industrias de la electrónica, el software y la manufactura de punta y de nuevos materiales.

Según la oficina comercial de Anhui, la moderna Hefei es producto del desarrollo conjunto de la Academia de Ciencias de China, así como de la Universidad de Ciencias y Tecnología. Uno de los más ambiciosos planes es atraer a más de 10 mil firmas de alta tecnología de todo el mundo a 2020, incluyendo empresas multinacionales, tanto a nivel de manufacturas como de centros de investigación y desarrollo.

A la fecha, el esfuerzo se mide así: hay por lo menos 4 mil empresas de alta tecnología en campos como el desarrollo de software, automatización industrial y robótica, que generan casi 5 mil millones de dólares.

La zona de alta tecnología arrancó su creación en 1991, cuando el PIB local per cápita era de menos de mil dólares, contra los más de 10 mil actuales. En sí, además de los esfuerzos de firmas como iFlytek, especializada en software de voz, Hefei destaca por 35 sectores industriales que generan más de 2 mil 500 productos industriales, desde automóviles hasta computadoras, sobre todo de Lenovo.

El departamento de desarrollo económico local destaca ocho pilares industriales, incluyendo monitores y pantallas planas, celdas fotovoltáicas, y robots… La ciudad es sede de la famosa RoboCup, una competencia robótica basada en las reglas del futbol.

En términos industriales, sin embargo, destacan los esfuerzos de TCL, una planta que produce componentes para refrigeradores con una línea automatizada a la que propios y extraños (sobre todo los japoneses) denominan como la cuna de la siguiente revolución industrial: la de los robots fabriles. Hefei es la punta de lanza del título que ostenta China en cuanto a ser el mayor mercado global de robots industriales con una base de nuevas unidades instaladas en 2014 de 56 mil (de un total mundial de 224 mil), según la Federación Internacional de Robots.

“Tecnología, campo, uvas y programación”, dice la vicegobernadora Jianhui. Eso más un puñado de montañas y aromáticos tés le dan sustancia a la ciudad inteligente del futuro chino.

La provincia de las Zonas Económicas

Hace 22 años se definió la vocación de Anhui. ¿Cuáles serán las de las ZEE en México? Con apenas más de 60 millones de habitantes, Anhui es una de las provincias que mejor han aprovechado la política de impulso industrial y económico mediante las Zonas Especiales Económicas (ZEE) . Según un estudio de la oficina del gobierno local, Anhui aloja 19 zonas, siendo así la primera en la zona central de China y la séptima a nivel nacional.

Estas zonas han resultado sobre todo en clústers orientados a la tecnología, biomedicina, ensamble de autos y nuevos materiales, entre otras. Con ello, el gobierno estatal busca cumplir una meta llamada “Doceavo Plan Quinquenal”, que tiene como fin duplicar el ingreso per cápita a 2020 respecto del de 2003.

Cabe destacar que, como afirma Carlos Brown Solá, del Colegio de México, en un artículo en Paradigmas, el modelo chino de ZEE ha funcionado gracias a la “correcta planeación” de cómo y en qué regiones se implementarán. En este sentido, Brown sugiere revisar la propuesta del gobierno mexicano de la Ley Federal de ZEE para detonar la inversión y el desarrollo en el sur del país, que fue enviada al Congreso hace unas semanas.

En su iniciativa, el presidente Enrique Peña Nieto pidió a los legisladores aprobar su proyecto que incluye incentivos para la inversión que genere empleos y beneficie a la población en los estados donde mantendrán su influencia las tres zonas propuestas.

En su momento, Peña afirmó que estas zonas “no son una solución mágica”, sino un planteamiento innovador que busca aprovechar experiencias internacionales.

El gobierno no detalló si su iniciativa busca crear zonas dedicadas o específicas a determinada vocación industrial. Sin embargo, el presidente dijo que se contará con una inversión de 115 mil millones de pesos. Asimismo, mencionó puntos bajo los cuales se buscará proteger las inversiones, eliminar trámites, promover la colaboración entre gobiernos para facilitar proyectos de industrialización, implementar prácticas internacionales de planeación, y garantizar la transparencia y la rendición de cuentas.

En su análisis, Brown Solá dice que estos aspectos no bastan. “La sola existencia de las ZEE con mano de obra barata e incentivos no es suficiente, sino que se requiere un conjunto de precondiciones económicas, políticas, legales y sociales para su éxito”.

Asimismo, se propone determinar el rol que esas zonas jugarán, si se enfocarán a la exportación de diversos bienes o a desarrollar productos para el mercado interno.

En el caso de Anhui, los planeadores hace 22 años determinaron que el camino era el desarrollo de la tecnología, tanto en electrónica como en software, y de paso, reforzar la vocación rural de la región.