"Quería retirarme tranquila, ahora no tengo nada"

La mayoría de los afectados por Ficrea son personas de la tercera edad, quienes habían ahorrado para asegurar su vejez y no tener que subsistir con una pensión.
Ahorradores de Ficrea sostienen una manta, durante una protesta frente a la Bolsa Mexicana de Valores.
Ahorradores de Ficrea sostienen una manta, durante una protesta frente a la Bolsa Mexicana de Valores. (Jesús Badillo)

Ciudad de México

Se ayudan de un bastón para caminar, son pensionados y el ahorro de años de trabajo estaba depositado en Ficrea. La mayoría de los defraudados de esa Sofipo son personas de la tercera edad y su sueño era asegurar su vejez.

Una de las afectadas era pedagoga, tiene más de 50 años pero no quiere decir su edad exacta, pues a una mujer no se le debe preguntar ese detalle.

En septiembre, ella transfirió su dinero del banco a Ficrea porque era una institución avalada por el gobierno y le daba un poco más de intereses.

"Lo ingresé por tres meses a partir de septiembre y vencería el 18 de diciembre", su voz es tranquila, más que enojo, su cara refleja indignación.

"Mi objetivo era adquirir una casita más o menos decente, no esos huevos que comúnmente hacen tantas empresas... para cuando estuviera más grande poder retirarme tranquilamente, ahora no tengo nada"

Su objetivo no era vivir de su pensión y añade que muchos de sus compañeros ni siquiera tienen una. Ella no tiene dependientes económicos y vive con su familia pero no quiere depender de ellos.

La pedagoga dice que no puede confiar en el gobierno, pues éste era quien regulaba a esta Sofipo y en tono de broma agrega que "si tenemos algo ahora es más seguro debajo del colchón"

La indignación, descontento y enojo se generalizan entre los afectados, pues son varios los que se encuentran en esa misma situación.

Juan Medellín tiene 71 años, trabajaba en una empresa fabricante de papel, es jubilado y sufre lo mismo que la pedagoga.

Él llegó a Ficrea porque era una empresa que estaba vivible en donde vive y le ofrecía mejores tasas que las de un banco, por eso en el mes de julio decidió depositar ahí su dinero.

Juan culpa de lo sucedido a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), pues nunca les avisó de lo que sucedía o que podría perder sus ahorros.

"Yo empecé a trabajar en 1969 y desde entonces a la fecha iba depositando lo poquito y mediano que me sobraba del gasto para los años de vejez y todo se perdió", dice sin levantar la mirada del suelo.

Juan dijo que cuando se enteró de la noticia le dio tristeza y una profunda decepción y simplemente no lo pudo creer; cuando por fin lo hizo decidió unirse al movimiento para recuperar sus ahorros, pues no le alcanza con su pensión.

"Estoy pensionado por el seguro, pero la pensión no es suficiente, me ayudaba con lo poquito de mis ahorros para complementar el gasto, pero una vez perdido ya no hay esperanza de nada", finaliza todavía cabizbajo y con la mirada fija en el suelo.

María del Carmen está a punto de retirarse, tiene 55 años y también es pedagoga, se califica como una mujer honesta y trabajadora.

Ella igualmente dice que ahorraba para su vejez y que ahora se quedó sin nada.

"Uno requiere mejores ingresos, una calidad de vida mejor, pues los salarios son terribles", dice totalmente enojada, mientras sigue golpeando un sartén en señal de protesta.

"No tengo más, es todo mi dinero, lo que he podido ahorrar a lo largo de mi vida", agrega ya más calmada pero con un nudo en la garganta.

María afirma que no seguirán tolerando tanta impunidad, que continuarán organizándose para resolver las cosas bajo la ley, que seguirán luchando para recuperar sus ahorros.