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Miércoles , 12.12.2018 / 02:19 Hoy

"Fintech", el fin de una etapa sin regulación

El gobierno federal ha desarrollado una ley para empresas de tecnología financiera; su objetivo es regular al sector para evitar casos de lavado de dinero y fraudes a clientes.

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El boom de las empresas de tecnología financiera (fintech) en México está a la vuelta de la esquina y tanto el gobierno como los grandes bancos ya se dieron cuenta. No por nada ambas partes se reunieron para hablar sobre un borrador de la nueva Ley de Tecnología Financiera (Ley fintech), la cual ya está en manos de todos los involucrados y plantea las bases necesarias para que el sector tenga un desarrollo y una regulación adecuada.

El anteproyecto que aún está en proceso de análisis para después pasarlo al Congreso de la Unión tiene como objetivos evitar el lavado de dinero dentro del sistema y la protección de los usuarios de servicios financieros en México, por lo cual se enfoca en resaltar que toda empresa interesada en participar en este sector debe estar avalada por las autoridades, y en caso de fraudes la pena puede ser hasta la cárcel.

Según el último conteo Finnovista, en México existen alrededor de 158 empresas tecnológicas que ofrecen servicios financieros, con lo cual está a la cabeza de América Latina. Por este motivo —de concretarse la ley— México se convertirá en uno de los primeros países que cuenten con una regulación para el sector fintech en Latinoamérica.

De acuerdo con la subsecretaria de Hacienda, Vanessa Rubio, el número ya alcanzó las 180 empresas, por lo que es apremiante la entrega de la Ley fintech al Legislativo para su revisión y después se trabaje en las leyes secundarías que serán más especificas.

A lo largo de 76 páginas, el borrador agrega y modifica leyes financieras con el objetivo de regular y supervisar a todas aquellas actividades relacionadas con la tecnología, enfocándose en el fondeo colectivo (crowdfunding), en los fondos de pago electrónico y en los activos virtuales (criptomonedas) tales como los bitcoins.

Duro contra el lavado

Valorado en 870 mil millones dólares a escala mundial, el sector fintech ha cobrado particular relevancia en México en los últimos cinco años, al grado de que al país ya se le considera como el mercado más grande de innovación en Latinoamérica.

Una de las principales preocupaciones de las autoridades financieras, no solo de México sino de todo el mundo, es que las fintech puedan ser utilizadas por organizaciones criminales para blanquear recursos o para financiar actos terroristas, por lo que diversos especialistas coinciden es que es un punto que debe ser prioritario en toda regulación.

Para la consultora Grant Thornton, las compañías tecnológicas que ofrecen servicios financieros son las más vulnerables al blanqueo de capitales, toda vez que hasta el momento no existe ley que regule sus operaciones.

En este sentido, explicó que el riesgo radica en que las fintech no identifican ni dan seguimiento a sus clientes, toda vez que si alguien intenta cometer un acto ilícito financiero tratará de cambiar el origen del dinero, el destino y sobre todo la identidad de quien hace la operación.

Para combatir este tipo de riesgos, el borrador de Ley de Instituciones Tecnológicas Financieras plantea que las empresas que quieran participar en este sector deben usar una cuenta de depósito en alguna institución financiera autorizada para recibir dinero, esto con el fin de reducir el riesgo de un mal uso de los recursos de los clientes. Además de que deben contar con un esquema para identificar a sus inversionistas y a los solicitantes de fondeo.

“Una preocupación que ha sido causa de la creación de estándares, controles y regulación, tanto nacional como internacionalmente, ha sido el riesgo de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo. Es por ello que se debe mitigar dicho riesgo, buscando el correcto funcionamiento financiero y su integridad, estableciendo el marco regulatorio ya aceptado y probado, con estándares mínimos de identificación del cliente”, se lee en el documento.

Sin embargo, para diversos participantes del sector como Presadero, Afluenta, Conekta, Clip o Bitso, la habilitación de la tecnología permite una mayor seguridad en los procesos digitales respecto a los físicos, por lo que aseguran que no les preocupa este rubro e incluso afirman que lo pueden hacer mejor que los bancos tradicionales.

“Estamos manejando el dinero de las personas y evidentemente debemos de contar con todos los estándares de seguridad”, explicó Francisco Meré, director general de Bankaool.

El directivo del banco que opera totalmente por internet añadió que gracias al cruce de diferentes datos recabados por las fintech y las instituciones gubernamentales, así como por el machine learning, big data y biométricos, se pueden detectar operaciones fraudulentas, relacionadas con el robo de identidad o lavado de dinero.

Los involucrados en el sector opinan que el verdadero reto es convencer a la gente de que se puede ofrecer este tipo servicios de manera responsable y con grandes beneficios, y pese a que hay riesgos como en cualquier industria, estos se pueden mitigar.

Protección a usuarios

La falta de regulación, y la necesidad que siente la población por buscar esquemas financieros que otorguen mejores rendimientos que los bancos tradicionales ha dado pie a casos de fraude en todo el mundo, sobre todo en crowdfunding o fondeo colectivo, donde las empresas “desaparecen” con el dinero de inversionistas.

Como ejemplo, el caso más sonado en México fue el de Foodies, proyecto gastronómico de servicio a domicilio impulsado a través de la plataforma de crowdfunding Fondeadora, quien tras recolectar casi un millón de pesos de 190 inversionistas desapareció, lo que significa que defraudó utilizando un esquema fintech.

Para evitar que se repitan situaciones similares, la nueva ley plantea que ninguna persona física o moral podrá consolidarse como Institución Tecnológica Financiera sin la previa autorización de la CNBV, quien a su vez se basará en la decisión del Comité de Instituciones de Tecnología Financiera, integrado por miembros de la misma CNBV, Banco de México y Hacienda.

Entre los requisitos solicitados para su aprobación estarán reglas prudenciales en materia de riesgos financieros, operacionales, de mercado, tecnológicos, gobierno corporativo y reglas de contabilidad. Asimismo, se busca que el mercado se desarrolle con límites y montos máximos de operaciones con el fin de evitar el arbitraje regulatorio con otros sectores, buscando pisos parejos y competencia sana.

Una vez autorizadas para operar, las fintech no podrán atraer a usuarios con promesas de altos rendimientos, y en todo momento deberán aclarar que se trata de una inversión, no de un ahorro, lo que significa que el dinero de los clientes no cuenta con ninguna garantía parecida a un fondo de protección, por lo que las autoridades financieras no se harán responsables.

En este sentido, el borrador claramente indica que “ni el gobierno federal ni las entidades de la administración pública paraestatal podrán responsabilizarse o garantizar los recursos de los clientes, así como tampoco asumir responsabilidad alguna por las obligaciones contraídas en dichas operaciones”.

Adicionalmente la ley señala que no podrán solicitar financiamiento personas relacionadas o con poder de mando de las fintech, tampoco personas condenadas por delitos financieros privadas de su libertad por más de un año, socios, fundadores, miembros del consejo de administración, funcionarios o directores.

Es por ello que la ley prevé la creación de un sistema mediante el cual deberán reportar si el cliente cuenta con otros financiamientos, así como su historial de pagos, sumado a la asociación con alguna sociedad de información crediticia con el fin de verificar comportamientos.

La autoridad también tiene trabajo pendiente como la creación de una ventanilla especializada de apoyo a reclamaciones, así como la implementación de un sandbox (aérea de seguridad para realizar pruebas) que permita valorar nuevos modelos de negocios de las fintech que aún no existan.

Banca cuadrada

Una baja penetración bancaria en ahorro y crédito, sumado al creciente uso de plataformas tecnológicas y creciente número de teléfonos inteligentes fueron las grandes oportunidades que vieron estás empresas para desarrollar sus negocios.

“El internet, los smartphones y los algoritmos inteligentes fueron las armas que emprendedores visionarios decidieron usar en contra de un sistema enviciado, caracterizado por cientos de intermediarios entre los usuarios y los bancos u otras entidades financieras”, indica el reporte Panorama Financiero en México de Fiinlab.

Las empresas fintech que han tenido más éxito, están enfocadas en la satisfacción de necesidades de segmentos específicos del mercado, a diferencia de los grandes bancos o instituciones financieras tradicionales que con frecuencia se ven limitadas por su estructura operativa, el costo del servicio y su dependencia en una infraestructura enorme. Además se caracterizan por ser transparentes, prácticos, de fácil acceso y cercanos al cliente.

La nueva regulación prevé esto, por lo que busca dar certeza al sistema con esta ley y aprovechar la gran oportunidad de expandir la inclusión financiera, proteger a sus usuarios, conservar la estabilidad financiera, promover la competencia y prevenir el lavado de dinero y financiamiento al terrorismo.

Usuarios piden prestado para pagar deudas

El informe “Para qué piden prestado los mexicanos 2017”, elaborado por la fintech Prestadero, reveló que 63.2 por ciento de los habitantes del país que solicitaron crédito durante 2016 lo hicieron para saldar otra deuda contraída con anterioridad.

Gerardo Obregón, director general de la plataforma de fondeo colectivo, indicó que el monto promedio que solicitaron los mexicanos para este propósito es de 88 mil pesos, cifra que aumentó respecto a los 79 mil pesos del año previo.

Otros rubros para los que solicitaron préstamos son: negocios, con un promedio de 87 mil 154 pesos; hogar, 52 mil 479; educación, 32 mil 623; vacaciones, 31 mil 388, y otros, 57 mil 296 pesos.

El reporte muestra que el monto promedio del crédito solicitado es de 75 mil 352 pesos, siendo los hombres (78 mil 280 pesos) los que más capital solicitan respecto a las mujeres (69 mil 558) cuando se trata de financiamiento para su negocio.

Asimismo, el informe indica que el ingreso promedio general de los solicitantes es de 25 mil 779 pesos al mes; las mujeres perciben un salario un poco menor (25 mil 394 pesos), en comparación con el de los hombres (25 mil 973 pesos).

Por otro lado, Prestadero señala que 22 millones 251 mil 99 pesos es el monto total que se ha pagado a los prestamistas por concepto de rendimientos, es decir, los intereses que otorgaron a los clientes por los créditos.




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