¿Cuántas veces escucha decir a alguien “amo mi banco”?

La brecha digital entre los usuarios y los bancos resulta en que pocos estén satisfechos como clientes, por eso las empresas fintech tienen oportunidad de crecer. 

Probablemente nunca. Y este sentimiento es creciente en la medida que la población se vuelve más digital, cambia su comportamiento como consumidor y se habitúa a usar plataformas digitales de comercio electrónico, streaming de música y películas o pedir transporte.

De acuerdo con el Millennials Disruption Index publicado por la firma Scratch, 71% de los millennials en Estados Unidos (EU) prefiere ir al dentista que hablar con su banco y casi 50% esperan que las empresas de tecnología resuelvan sus servicios bancarios. En el caso de México, un estudio de Facebook reveló que la mitad de los usuarios mexicanos consideran que son más digitales que su banco. El Índice de Experiencia del Consumidor de Capgemini de la banca sufrió una caída de 18% en 2015 contra el año previo.

Esta realidad está siendo aprovechada en México por empresas que, con código genético digital, ofrecen no solo una mejor experiencia al cliente, sino una nueva relación de las personas con su dinero. Las empresas Fintech facilitan el pago de compras y servicios, administración a través de herramientas de presupuesto y manejo de finanzas personales, apertura de cuentas bancarias en minutos de forma digital (Bankaool), manejo de inversiones en mercados bursátiles (Kuspit y GBM Homebroker), obtención de créditos por Internet (Bankaool y Kubo Financiero) y créditos para emergencias (Mimoni y Kueski). 

Una de las razones que explica el surgimiento y adopción de estas pla- taformas por el consumidor es el creciente uso de servicios digitales. México ocupa el 4o lugar en términos de población de Facebook en el mundo, así como 4o en Spotify, y 5o en Instagram y Netflix. La irrupción de estos modelos en el mercado mexicano permite mejorar la experiencia y relación de las personas con sus servicios financieros. Además, tienen un impacto positivo importante en el desarrollo financiero de las personas. Algunos ejemplos son:


1. Inclusión financiera

La posibilidad de abrir una cuenta en minutos y obtener una tarjeta de débito que permita a esa población tener acceso a comercio electrónico. Recientemente, Bankaool lanzó con Uber una tarjeta de débito que da acceso a la población a los servicios que antes no tenían por carecer de un medio de pago electrónico. La tecnología elimina, además, el sentimiento de discriminación que algunos clientes sienten en la sucursal bancaria.

2. Educación financiera

La plataforma de la casa de bolsa Kuspit permite a los usuarios, antes de invertir, aprender a invertir sin poner en riesgo dinero real.

3. Crédito para un negocios

Tanto Bankaool como Kubo Financiero ofrecen créditos sin trámites engorrosos. En el caso de Kubo Financiero, ofrece un modelo de crowdfunding que conecta al solicitante con personas que quieren prestarle, en una plataforma regulada que mitiga el riesgo a quienes buscan invertir.

4. Aceptación de tarjetas de crédito y débito

Existen diversas plataformas como BillPocket, Clip y Kiwi que permiten que “changarros” y pequeños comercios amplíen su clientela al aceptar pagos con tarjeta. En el caso de Kiwi, en alianza con Bankaool, provee acceso a crédito de capital de trabajo a los tenderos.

Es innegable que el avance de la tecnología dará surgimiento a nuevos modelos, servicios y empresas. Los proveedores de servicios financieros tradicionales tendrán que acelerar su paso hacia la digitalización o correr el riesgo de perder clientela e ingreso, dado que el costo de cambiar de pro- veedor en la área digital se ha reducido y redefinido el concepto de lealtad a la marca. Sin duda, un reto es que la regulación se mueva al mismo ritmo del avance de la tecnología y las demandas del consumidor.