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Miércoles , 14.11.2018 / 04:52 Hoy

“Un TLC ligero, mejor que no llegar a nada”

La virtual funcionaria de la administración de AMLO prevé alcanzar un acuerdo en la materia entre septiembre y octubre.
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Graciela Márquez, perfilada por Andrés Manuel López Obrador a ocupar la Secretaría de Economía de México durante la administración entrante, dice que es posible llegar a un acuerdo comercial en octubre y cree que un “TLC ligero” —o hasta un acuerdo bilateral de último recurso— sería mejor que no llegar a un pacto.

Graciela Márquez, la doctora en historia económica con formación en Harvard, nombrada por López Obrador para el puesto de comercio más importante de México, cree que el presidente Donald Trump podría vender el acuerdo a sus partidarios como señal de que el nuevo líder fuerte de México cedió a su voluntad.

“Creo que ahora está dispuesto a firmar el TLC porque realmente no ha completado nada, aparte de la negociación coreana”, dijo Márquez al Financial Times en su oficina del Colegio de México, refiriéndose a un pacto de libre comercio revisado con Corea del Sur. “Creo que firmar (con López Obrador) sería como: ‘Muy bien, es el nuevo presidente y ustedes saben, aceptó mi negociación’”, dijo.

López Obrador logró una victoria arrolladora la semana pasada y el 1 de diciembre asumirá el cargo como el presidente mexicano más poderoso en una generación, con mayoría en las dos cámaras del Congreso.

Aunque el nacionalista de izquierda dice que México necesita fortalecer su mercado interno y no depender únicamente del comercio internacional, respalda el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC). Márquez y el jefe negociador nombrado por el gobierno entrante, Jesús Seade, se unirán a las negociaciones que lleva a cabo el gobierno actual a partir de hoy y el momento en que asuma el cargo.

Márquez se mostró optimista a pesar del estancamiento en asuntos polémicos del TLC, como las reglas para el sector automotor, la resolución de disputas y el deseo de EU de renegociar periódicamente el convenio.

También advirtió contra la “profecía autorrealizada” de considerar la posibilidad de los aranceles en el sector automotor, una industria altamente integrada, como la muerte del TLC.

“Veo la posibilidad de que se firme un acuerdo... tal vez a finales de septiembre o principios de octubre”, dijo. Pero reconoció que probablemente sea un “TLC ligero”. Como un acuerdo reducido que aseguraría los cambios que ya se acordaron pero dejaría sin modificaciones gran parte del pacto original.

“No creo que se llegue a un TLC 2.0. Me gusta pensar como que es un TLC 1.5, que siempre es mejor que el 1.0, y no es uno 0.5, así que es un progreso”, dijo.

Recién llegada de un año sabático en San Diego, con su visión muy nítida de los asuntos fronterizos, Márquez dijo: “Es muy difícil detener la integración entre estas dos economías…. es mejor para los tres socios del TLC simplemente aprobar ese tipo de integración. Pero es un punto de vista muy optimista”.

Si las conversaciones se prolongan hasta el próximo año, la académico de voz suave tendrá que estar frente a frente con el inflexible zar comercial de Trump, Robert Lighthizer.

“Sé que no tengo la experiencia”, dijo Márquez. Esta es la razón por la que seleccionó a Seade, un ex subdirector de la Organización Mundial del Comercio (OMC), quien ya trabaja en la evaluación de las posturas de las políticas. Pero ella agregó: “Los académicos son muy duros. Puedo imaginar diferentes escenarios con bastante facilidad y soy lo suficientemente flexible como para responder rápidamente a los cambios en las condiciones”.

Una cosa que ella pretende cambiar es lo que piensa Trump sobre el déficit comercial de EU con México.

Al usar un método de valor agregado de contabilidad comercial —donde, digamos, un televisor ensamblado en México con 80 por ciento de componentes asiáticos solo se contabilizaría como 20 por ciento, no 100 por ciento mexicano—. “EU tiene un gran superávit con México”, dijo.

“Quiero anunciar que lo que realmente ocurre es que México tiene un déficit”.

México y Canadá no son el problema para Estados Unidos, agregó.

“Si se termina el TLC, el déficit con China se va a profundizar... el problema es China”.

Mientras tanto, México espera aprender de la misma China y obtener inversiones chinas, ya que el gobierno entrante planea aumentar la inversión en proyectos de infraestructura.

Pero Márquez también quiere fomentar la transferencia de tecnología y el talento nacional al lograr que los inversionistas extranjeros financien a profesores de ingeniería, matemáticas y ciencias en universidades públicas mexicanas quienes después también trabajarían en sus empresas.

Márquez, cuya tesis de Harvard fue sobre la economía política del proteccionismo mexicano a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, rebatió la idea de que López Obrador tenía una visión estatal de la economía y el comercio.

Dijo que impulsar la producción nacional no solo podría fortalecer la economía de México sino también abrir nuevos nichos de mercado, como la exportación de mole artesanal, una pasta de chile y chocolate o la venta de agua de coco a los millennials.

“Durante años hemos creído que los mercados extranjeros son la única alternativa, así que llegamos desde un extremo”, dijo. Pero en comparación con 1980, cuando México tenía más de 2 mil empresas estatales, en la actualidad solo hay unas cuantas. “No volveremos al pasado”, dijo.




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