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Lunes , 10.12.2018 / 06:06 Hoy

Netflix, global

La empresa de streaming puso de cabeza al mercado de entretenimiento y cambió los hábitos y gustos para ver televisión. Ahora su director, Reed Hastings, busca consolidar las producciones originales fuera de EU.
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Hace un semana, docenas de fanáticos se reunieron frente a un hotel en Roma, Italia, para ver a las estrellas de una serie original de Netflix en español. La Casa de Papel convirtió a su elenco en estrellas mundiales, algo que destaca el impacto que tiene el servicio de streaming sobre los hábitos y gustos de ver televisión en todo el mundo. 

Reed Hastings, fundador y director ejecutivo de Netflix, también estaba en Roma. Si bien no es objeto de los gritos de aficionados, estaba en el centro de la atención. La compañía dio a conocer un gran incremento de su inversión en Europa: aumentará más del doble sus gastos de producción en el continente para llegar a cerca de 1,000 millones de dólares (mdd) este año, con la producción de 100 programas en 16 países, un empuje que atrae a un número creciente de suscriptores fuera de su mercado principal, Estados Unidos (EU)

En sus resultados trimestrales, Netflix reveló que llegó a 125 millones de suscriptores, de los cuales 69 millones se encuentran fuera de EU, un número que superó las expectativas de los analistas y elevó el precio de las acciones a un máximo histórico. Ahora el valor de mercado de la empresa es de 146,000 mdd, lo que la hace más valiosa que compañías como GE, IBM, Nike y con un valor ligeramente menor que el de Walt Disney

El ejecutivo señala que hay 700 millones de hogares que pagan por televisión y banda ancha de línea fija en todo el mundo, excluyendo China, al igual que 2,000 millones de personas que utilizan YouTube, por lo que la deducción es que todavía hay mucha participación en el mercado que Netflix puede tomar.


El proveedor de streaming evitó el escrutinio regulatorio y político que experimentaron sus pares de Silicon Valley, como Google y Facebook, sobre todo porque Netflix no necesita publicidad y gana su dinero con la venta de suscripciones. 

La compañía puso de cabeza al mercado de entretenimiento en video, al pasar de ser un modelo de licencia, donde le pagó a los canales por los derechos de transmisión de sus programas, a convertirse en un productor pleno de su material con una red de distribución propia. 

Superó a los canales tradicionales para comprar programas como The Crown y Black Mirror y a las audiencias del mundo les presentó el modelo de “ver sobre demanda” por un precio mensual que no requiere una costosa suscripción de cable o satélite. Este año producirá 700 títulos originales y 80 largometrajes, aproximadamente cuatro veces más que la mayoría de los estudios de Hollywood.

El dato.
146,000 mdd
es el valor de mercado de Netflix.

Su enfoque también fue completamente global. Hastings y sus colegas se dieron cuenta desde el principio que la compañía necesitaba adquirir todos los derechos internacionales de sus series para liberarlas de los límites que acosan al mercado tradicional de televisión, donde los programas se producen en un país y luego se otorgan licencias a otros. 

Wilmot Reed Hastings nació en Boston, EU. De joven asistió a Bowdoin, una universidad de artes liberales en Maine, donde estudió matemáticas antes de especializarse en informática en Stanford. 

El impulso de Netflix hacia las producciones originales lo convirtió en uno de los principales participantes de la industria del entretenimiento, pero Hastings admite que no le preocupa mucho Tinseltown, en California. “En lo que pienso principalmente es en compartir el mejor contenido del mundo, ya sea el animé japonés, las telenovelas turcas, el cine negro de los países nórdicos”, dice. “Nunca me he centrado mucho en Hollywood”. 

Esta perspectiva internacional puede explicarse por el tiempo que pasó en el extranjero cuando era joven, primero en la Universidad de Bath, donde estudió como parte de un programa de intercambio, y más tarde en los Cuerpos de Paz, entre sus periodos en Bowdoin y Stanford. “Al salir de la universidad fui voluntario durante dos años y medio en Swazilandia en una escuela secundaria rural, enseñando matemáticas”, dice. “Eso te da un significado diferente”. 


A pesar de que el precio de las acciones de la compañía sube vertiginosamente, el camino hacia el éxito del streaming internacional no fue fácil. Hace siete años, Netflix dijo que separaría su operación de transmisión de su servicio original de DVD por correo, y que cambiaría su nombre a Qwikster. Hastings reveló en ese momento que compartió la noticia con un amigo: “eso es horrible”, le respondió él, una evaluación adecuada al tener en cuenta que las acciones de Netflix se desplomaron. 

Se abandonó el plan apresuradamente y su primer éxito de producción interna, House of Cards, se estrenó un año después. Esto puso en marcha un impulso global que lanzó la valuación de Netflix —y la propia participación de Hastings, que ahora tiene un valor estimado de 4,000 mdd— a la estratosfera. 

“En lo que pienso principalmente
es en compartir el mejor contenido del mundo, ya sea el animé japonés, las telenovelas turcas, el cine negro de los países nórdicos”: Reed Hastings.

“El cambio se produce lentamente y a menudo con resistencia”, menciona Hastings, mientras la compañía daba a conocer su nueva programación europea, que va desde The Rain, una serie danesa de ciencia ficción, hasta The English Game, un drama sobre la invención del fútbol escrito por Julian Fellowes, famoso por ser el creador de Downton Abbey. “Hay tantas grandes historias en todo el mundo... queremos que estén disponibles para todos”.


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