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Martes , 17.07.2018 / 05:00 Hoy

La declaración de guerra

El gobierno de EU presentó el borrador para las negociaciones comerciales con China, pero las demandas violan principios de no discriminación y multilateralismo.
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Martin Wolf

Hace dos semanas, la administración de Donald Trump presentó el “borrador” para las conversaciones de comercio con funcionarios chinos en Beijing. China no podía aceptar sus demandas. Este puede ser un momento decisivo para las relaciones entre las dos potencias más grandes del mundo.

Estados Unidos (EU) exige las siguientes “acciones concretas y verificables”:

1. China tiene que reducir el desequilibrio comercial entre ella y EU en 100,000 millones de dólares (mdd) en los próximos 12 meses, que comienzan el 1 de junio de 2018 y otros 100,000 mdd en los 12 meses siguientes, que comienzan el 1 de junio de 2019. Y también tiene que eliminar de inmediato todos los “subsidios que distorsionan el mercado”.

China tendrá que fortalecer la propiedad intelectual y eliminar los requisitos que se relacionan con la tecnología en el caso de las empresas conjuntas. “La nación asiática acepta cumplir con las leyes de control de exportaciones de EU”.

2. Asimismo, China retirará las solicitudes de consultas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que se relacionan con acciones arancelarias sobre la propiedad intelectual. “Además, China no tomará ninguna medida de represalia en respuesta a las medidas que tomó o que tomará EU y, a su vez, China suspenderá inmediatamente todas las acciones de represalia que esté llevando a cabo actualmente”.

3. China “no se opondrá, desafiará o tomará represalias en contra de la imposición estadounidense de restricciones a las inversiones de China en sectores sensibles de tecnología o en sectores críticos para la seguridad nacional del país americano”. Pero “a los inversionistas estadounidenses en China se les debe conceder un trato y un acceso al mercado justo”.

4. Para el 1 de julio de 2020, China reducirá los aranceles en los “sectores no críticos a niveles que no sean más altos que” los aranceles estadounidenses equivalentes. También abrirá el acceso a servicios y a productos agrícolas.

5. El acuerdo se va a monitorear trimestralmente. Si EU concluye que China no cumple con el acuerdo, puede imponer aranceles o restricciones a la importación, sin que este se oponga de ninguna forma. China también retirará su queja ante la OMC de que no recibe un trato como una economía de mercado.

¿Cómo podemos interpretar estas demandas? La exigencia de una reducción de los déficits comerciales bilaterales en un total de 200,000 mdd es ridícula. Tal demanda requeriría que el Estado chino tome el control de la economía, precisamente lo que, en otros sentidos, EU le exige que no haga.

Es una violación de los principios de no discriminación, de multilateralismo y de conformidad con el mercado que respaldan el sistema comercial que EU creó.

La demanda de que China tenga exactamente los mismos aranceles que EU es casi igual de ridícula. No existe argumento económico alguno que apoye una política de ese tipo. Sería más razonable exigir que se mueva hacia el mismo arancel de EU o la Unión Europea.

De hecho, se debería tener una discusión seria sobre los términos de la inversión extranjera en China y de esta en EU. Por tanto, también debe tener una discusión sobre la protección de la propiedad intelectual y el espionaje cibernético.

La idea de que EU puede insistir en el acceso sin restricciones a la inversión en China mientras se reserva el derecho de restringir la inversión china, como desea, también debe ser inaceptable.

Finalmente, la idea de que EU sea juez, jurado y verdugo, mientras que China se priva de los derechos de tomar represalias o de recurrir a la OMC es una locura. Ninguna otra potencia podría aceptar tal humillación de EU. Para China, sería una versión de los “tratados desiguales” del siglo XIX.

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Los estadounidenses parecen estar seguros de poder obligar a los chinos a demandar por los términos, sin importar lo ridículos y humillantes que sean. A China le afectaría más una guerra de aranceles de “ojo por ojo” que a EU. Esto se debe a que sus exportaciones hacia los EU son pequeñas en comparación a las exportaciones de EU a China.

Un análisis reciente de la Institución Hoover sugiere que el crecimiento económico de China podría reducirse 0.3 puntos porcentuales en una guerra arancelaria

Tanto desde el punto de vista económico como político, el país americano aborda mal el asunto. El camino correcto para todos sería hacer que la discusión sea multilateral, no estrechamente bilateral. 

China debería reconocer que también es una superpotencia. Una renovación de la negociación comercial multilateral que se construyó en torno a la apertura de la economía china, podría ser un “ganar-ganar” para todos. China debería tomar la iniciativa, y los europeos y japoneses deberían apoyar la idea. 

Los estadounidenses que están más conscientes de los intereses nacionales deben de entender que EU se encontrará solo si busca un conflicto. Eso es lo que debe suceder cuando un líder se convierte en un bravucón egoísta.


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