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Intel se adapta

Reporte Especial FT Mercados

Los cambios que hizo la compañía para contratar a Pete Denman son ejemplo de los esfuerzos de esta y otras empresas por ser incluyentes.
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Antes de que Pete Denman comenzara su primera mañana de trabajo en Intel, el fabricante de Estados Unidos de chips, la compañía le preguntó con precisión a qué altura necesitaba su escritorio. Cuando puso su silla de ruedas eléctrica en posición en su primer día en la empresa en Hillsboro, Oregon, se sintió complacido de tener la altura correcta para trabajar. 

Esa atención al detalle es una de las muchas agradables sorpresas que se ha llevado Denman, de 50 años, y con casi 13 años de experiencia en la empresa de tecnología. Actualmente trabaja en un nuevo tipo de interfaz del usuario para la división Intel Labs, donde desarrolla tecnología para el futuro a largo plazo. 

Entre los proyectos de los que se encargó en la división fue trabajar para mejorar los sistemas personalizados diseñados para Stephen Hawking, quien se comunicaba utilizando un sintetizador de voz.

Adaptar la altura del escritorio fue uno de los cambios que la compañía realizó para acomodar a Denman, quien se rompió el cuello a los 20 años y no solamente es cuadripléjico, también es disléxico. 

En su actual área de trabajo, los empleados se acomodan en cubículos, Denman tiene un espacio más grande que el de sus colegas para asegurarse de que su silla de ruedas se acomodara fácilmente. 


Intel ahora utiliza de forma estandarizada escritorios que pueden ajustarse de manera instantánea a diferentes alturas, lo que significa que el espacio funciona bien ya sea que Denman llegue con su silla de ruedas habitual o la de repuesto, que tiene una altura ligeramente diferente. 

Los cambios que llevó a cabo Intel para acomodar a Denman son un ejemplo de los esfuerzos que muchos empleadores hacen para permitir que el personal que requiere de un apoyo adicional para trabajar junto con sus colegas sin discapacidad. 

Ese tipo de ajustes son el resultado de años de legislación en la mayor parte del mundo industrializado que prohíbe la discriminación contra ese tipo de trabajadores. La Ley para Estadounidenses con Discapacidades se aprobó en 1990, mientras que en Reino Unido, la legislación más importante es la Ley de Igualdad de 2010. Las dos legislaciones obligan hacer los ajustes o adaptaciones razonables para acomodar a los empleados con discapacidad. 

El concepto significa, de acuerdo con David Bonnett, un arquitecto de Londres y quien tiene una discapacidad, que los arquitectos deben trabajar para garantizar que los edificios cumplan con los estándares básicos y luego trabajar con los ajustes razonables. “La entrada, la recepción, los baños y la salida, todos esos son principios básicos, lo demás —como la iluminación y la sala común— están en el cuadro de ajustes razonables”. 

Conforme a ese sistema, los empleadores deben verificar cuando contratan a un nuevo empleado con una discapacidad —o cuando un empleado actual queda con discapacidad— qué medidas razonables se pueden tomar para satisfacer sus necesidades. Según Bonnett, la mayoría de las adaptaciones no cuestan nada o son relativamente baratas. 

1990 fue el año en que se aprobó
la Ley para Estadounidenses con Discapacidades.

La legislación tuvo un efecto notable en todo el mundo al obligar a los propietarios de edificios a adaptar sus instalaciones para facilitar el acceso de las personas con discapacidad

El edificio del Tesoro del gobierno de Reino Unido tiene una nueva entrada que se creó en el lugar de una antigua ventana para permitir el acceso a las sillas de ruedas. Ese tipo de cambios, señala Bonnett, resultaron ser populares entre la gente en general. “Todos los negocios en Londres, o la mayoría, tienen adaptaciones para aceptar usuarios en sillas de ruedas”, dice. 

Sin embargo, tanto Denman como Bonnett señalan otro problema como el próximo campo de batalla para las personas con discapacidad: el viaje al trabajo. Todavía hay problemas significativos con la accesibilidad dentro de las ciudades para las personas con problemas de movilidad

Bonnett dice que el beneficio para la sociedad al mejorar el acceso al trabajo para las personas con discapacidad es significativo, aunque no se cuantifica de manera evidente. “No tenemos investigaciones sobre los beneficios… de alguien que se siente feliz porque está trabajando en lugar de no trabajar, alguien que paga sus impuestos en lugar de obtener beneficios, la sensación de bienestar de alguien que mejora”, dice.


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