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Domingo , 17.06.2018 / 18:05 Hoy

Europa se pierde del negocio ferroviario

Empresas de Italia, Francia, Alemania y España se interesaron en el plan de trenes de Moscú, pero desistieron tras las sanciones por la intervención en Ucrania.

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Neil Buckley

Uno de los empresarios más poderosos de Rusia advirtió que las compañías europeas se pierden contratos rusos a largo plazo con un valor de miles de millones de dólares debido a las sanciones “ilegales” de Occidente, mientras Moscú busca nuevos socios como China.

Vladimir Yakunin, presidente de la compañía estatal Russian Railways y colaborador cercano de Vladimir Putin, dijo que los planes de Rusia para realizar un enlace ferroviario para trenes de alta velocidad de 770 kilómetros, con valor de 1.07 billones de rublos (19 mil 200 millones de dólares), que una a Moscú con Kazán señalan un cambio en el equilibrio del sector.

Las empresas ferroviarias europeas de países como Italia, Francia, Alemania y España, dijo, mostraron gran interés cuando se planteó el proyecto. Pero después de que se impusieron las sanciones el año pasado por la intervención militar de Rusia en Ucrania, ninguno realizó ofertas para la primera fase, a pesar de que no hay un impedimento legal para que las empresas occidentales participen.

En vez de eso, Russian Railways firmó un contrato de casi 400 millones de dólares el mes pasado con la unidad de diseño de la compañía china de control estatal, China Railway Group, para trabajar en el diseño e ingeniería de la empresa. La fase de Moscú a Kazán ahora la desarrolla un consorcio que se conforma por dos institutos rusos y un grupo chino.

Esto no significa que China obtendrá automáticamente el contrato de construcción de miles de millones de dólares, dijo Yakunin. Pero tendrá una ventaja.

“La (compañía) que participa en la planeación tiene una posición de ventaja”, dijo a Financial Times, “porque va a conocer más que sus competidores”.

Yakunin, de 66 años, habló en Londres antes de realizar un viaje a Tokio para un congreso ferroviario de alta velocidad esta semana. Después vuela a Ufá, en los Urales, para la cumbre de los países Brics, que organiza Putin el jueves.

El operador de la tercera red ferroviaria más grande del mundo —después de que recientemente lo superó China— Russian Railways, es una de las empresas de mayor importancia estratégica del país, Putin le confió su liderazgo al hombre que conoce desde la década de los 90.

Conocido por ser un ruso conservador, Yakunin es mordaz cuando dice que es un intento que impulsa “un poder” —Estados Unidos— para aislar a Rusia. Dice que la geopolítica secuestró los intereses comerciales y económicos.

“Tenemos información de que los diplomáticos estadunidenses no solo llamaron, sino que visitaron a los presidentes ejecutivos de empresas europeas para persuadirlos de no venir a San Petersburgo el año pasado”, dijo, refiriéndose a la feria anual de negocios que se organiza cada junio en la segunda ciudad más grande de Rusia. Yakunin está en la lista de sanciones de EU, pero no de Europa.

Sin embargo, cuando uno lo escucha hablar es posible olvidar que Rusia enfrenta una crisis económica provocada no solo por las sanciones, sino por años de fracasos para modernizarse y diversificar los recursos naturales.

Yakunin dice que por mucho tiempo cabildeó sin éxito para ampliar la red ferroviaria de Rusia. Ahora siente que el tiempo llegó.

Modernizar la ruta de Moscú a San Petersburgo para que circulen trenes Siemens de alta velocidad, llamados Sapsan (halcón peregrino) en ruso, cambió la actitud del gobierno hacia los enlaces ferroviarios de alta velocidad, dice, con una tasa de ocupación de trenes hasta de 92 por ciento.

La sanción geopolítica que ahoga el financiamiento bancario occidental también orilló a Rusia a buscar fuentes internas de crecimiento, como las mejoras en infraestructura. Parece que se prepara para regresar un enfoque de inversión dirigida por el Estado que desde hace mucho tiempo prefiere Yakunin sobre el modelo neoliberal que adoptó Rusia después de que cayó el comunismo.

“En teoría, es muy conocido que en una crisis hay varias esferas en particular donde el gobierno y la sociedad deben invertir, infraestructura, cuidados de salud y educación” dice.

Se proyecta que el enlace Moscú a Kazán transporte pasajeros a una velocidad hasta de 400 kilómetros por hora, lo que reducirá el tiempo de viaje de 14 horas a tres horas y media. Russian Railways espera que una tercera parte del costo provenga del presupuesto, el resto de préstamos, inversión privada y otros fondos estatales, entre los que se encuentran 150 mil millones de rublos del fondo de riqueza soberana.

Yakunin dice que la línea Moscú-Kazán se ve como la primera etapa de un potencial corredor de alta velocidad que vaya de Ekaterinburgo, la cuarta mayor ciudad más grande de Rusia, al sur a Astana, capital de Kazajistán, y al final, tan lejos como Pekín.

Los analistas se mostraron escépticos del tan cacareado cambio de negocios de Moscú a China, pero la necesidad de Rusia para modernizar su infraestructura puede encajar con el deseo de China para desarrollar rutas de exportación y la venta de su tecnología de alta velocidad al extranjero, y potencialmente ofrecer también financiamiento.

En mayo, los dos países firmaron un memorando de cooperación en infraestructura ferroviaria de alta velocidad, y China ofreció invertir 300 mil millones de rublos.

Sin embargo, todavía no está claro cuánto, o incluso si, China puede contribuir a la visión más grandiosa —algunos dicen extravagante— del jefe de Russian Railways: el Cinturón de Desarrollo Trans-Euroasiático.

Yakunin lo dio a conocer en marzo, el plan consiste en un corredor de alta velocidad, que incluye vías ferroviarias y autopistas del este de Europa y a lo largo de Siberia a la punta más al este de Rusia, y que potencialmente cruce el estrecho de Bering hasta Alaska.

Yakunin admite que pude costar “millones de millones”, pero dice que los bancos internacionales de desarrollo deben contribuir a un proyecto que puede unir y estimular el desarrollo de todo el continente euroasiático.

A pesar de que recuerda a los épicos proyectos de construcción soviéticos de la década de los 30, Yakunin insiste en que este y otros planes pueden ser económicamente viables, aunque requieren de un enfoque diferente al cortoplacismo que dice sujeta a las empresas rusas y occidentales.

Dice que en la última década Rusia tenía que gastar sus crecientes ingresos de energía en esas inversiones, en lugar de acumular cientos de miles de millones de dólares en reservas.

“Por supuesto necesitamos suficientes reservas. Pero el dinero en el bolsillo se desperdicia”, dice. “El dinero debe trabajar”.

EL DATO

19,200 mdd

Inversión que prevé el gobierno de Rusia para construir un el enlace para trenes de alta velocidad de 770 kilómetros que proyecta para unir Moscú y Kazán.

400 mdd

Valor del contrato que firmó Russian Railways el mes pasado con la unidad de diseño de la compañía china de control estatal, China Railway Group, para trabajar en la ingeniería de la firma rusa.


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