Dura postura ante May, línea de líderes europeos

Advierten a Reino Unido que sus expectativas de un acuerdo comercial rápido son “totalmente irreales”.
Mesa redonda del eurogrupo con líderes europeos.
Mesa redonda del eurogrupo con líderes europeos. (Virginia Mayo/AP)

Bruselas

Los líderes europeos advirtieron a Theresa May sobre sus expectativas “totalmente irreales” de tener un acuerdo comercial rápido, cuando se reunieron en Bruselas para acordar una postura dura de apertura en las negociaciones del brexit.

Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, informó, en la cumbre de la Unión Europea el sábado, sobre una cena reciente en la que la primera ministra británica dijo que cualquier pago de salida del brexit únicamente se aprobará antes de 2019 si a éste le acompaña un acuerdo comercial completo.

Sus demandas por un acuerdo de gran alcance a una velocidad sin precedentes alarmó a algunos líderes de la Unión Europea, quienes interpretaron la carta de May para activar el proceso del Artículo 50 como que solo espera un acuerdo más preliminar en el “marco futuro” para el punto del brexit.

Después de sentarse a almorzar el sábado, los líderes europeos tardaron menos de un minuto para adoptar una directriz de negociación relativamente dura, lo que llevó a aplausos espontáneos en todas partes.

No se pronostica que exista la posibilidad de un acuerdo comercial con Gran Bretaña antes de 2019 y establece un “enfoque gradual”, que requiere avances en pasivos financieros y derechos de los ciudadanos antes de que puedan comenzar las negociaciones sobre la forma de las futuras relaciones.

“No hay ninguna duda de eso, pero antes de hablar sobre el futuro tenemos que resolver nuestro pasado y manejarlo con mucho cuidado, pero con firmeza”, dijo Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, cuando llegó a la cumbre de Bruselas.

A la mañana siguiente de la cena en Downing Street, Juncker llamó a Angela Merkel, la canciller alemana, para expresarle su preocupación sobre las expectativas imposibles de Londres. Poco después, Merkel advirtió a algunas personas de que Londres todavía tiene “ilusiones” sobre lo que puede lograr el brexit.

Para demostrar físicamente la complejidad de los acuerdos comerciales, Juncker llevó a Downing Street una copia impresa del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Canadá, un ladrillo de 2 mil 255 páginas.

David Davis, secretario del brexit de Gran Bretaña, respondió al señalar que un acuerdo sería sencillo debido a que la Unión Europea y Reino Unido están alineados desde el primer día, según funcionarios familiarizados con las discusiones.

Michel Barnier, jefe negociador de la Unión Europea, y Juncker, regresaron el miércoles de Londres y también externaron su sorpresa por las optimistas expectativas británicas sobre el ritmo de las discusiones del divorcio. Si bien el equipo de May sugirió que los avances en derechos humanos y la factura de la salida podría ser posible para finales de junio, los diplomáticos de la Unión Europea consideran que lo más probable es que ocurra en otoño o diciembre.

Los asistentes a la cena le dijeron a sus colegas que las expectativas de May eran “totalmente irreales”. Otro alto diplomático dijo que Juncker y Barnier informaron “una falta de realismo en cuestión de secuencia y calendarios” a partir de sus pláticas en el número 10 de Downing Street. No fueron “alarmistas” en su evaluación sobre la estrategia de May, pero la opinión clara fue que las dos partes están muy separadas.

Mark Rutte, primer ministro de los Países Bajos, estuvo entre la minoría que argumenta que debería ser posible iniciar “rápidamente” las conversaciones sobre las relaciones futuras si se logran avances en la primera fase de las negociaciones.

“Es importante que logremos acuerdos lo más rápido posible en temas como la frontera irlandesa, el costo del divorcio; hablamos de mucho dinero. Tenemos que incluir los derechos de los ciudadanos”, dijo Rutte.

“Cuando llegas a cierto nivel, en la medida de lo posible, y dices: ‘Ahora estamos seguros de esto’, entonces podemos iniciar rápidamente las conversaciones sobre las futuras relaciones, comercio y política”.

Pero otros Estados miembros han sido más inflexibles. Francia y Alemania, por ejemplo, elevaron las expectativas de lo que se podría requerir para un acuerdo financiero.

Wolfgang Schäuble, ministro de Finanzas de Alemania, advirtió antes de la cumbre que Londres tiene que entender que después del brexit no puede tener ventajas en sus relaciones con la Unión Europea sobre otros Estados”.

“No hay nada gratis, los británicos deben saber eso”, dijo Schäuble al grupo de medios Funke. “No queremos debilitar a Gran Bretaña. Pero tampoco queremos que se debilite el resto de Europa. Después de la salida, Gran Bretaña no puede tener ventajas que otros países no tienen”.

Charles Michel, primer ministro belga, advirtió que Londres podría tratar de crear una trampa para los Estados del EU27 al tratar de romper su unidad. “Un brexit que salga gratis no es posible”, dijo a los periodistas en Bruselas.

“Tal vez el gobierno británico hará todo lo posible para dividir a las 27 naciones y tenemos que evitar esa trampa. Pero lo que cuenta es el contenido, con sentido común vamos a lograr algo positivo para todos. Pero por el otro lado, hay consecuencias si ya no eres parte del club”.

La cumbre del brexit se produce en medio de la ansiedad de que una victoria de Marine Le Pen, la candidata de extrema derecha y que está contra la Unión Europea, en las elecciones presidenciales francesas, pueda desatar una nueva crisis en la zona euro y sacar del bloque a otro importante Estado miembro.

Emmanuel Macron, el candidato de centro y favorito de Europa, conserva una gran ventaja en las encuestas, pero hay la preocupación de que Le Pen pueda lograr una sorpresiva victoria.