Etanol en la gasolina, entre el bien y el mal

Cual película de Pixar, en México hay quien asegura que el uso de este combustible es ideal para el medio ambiente, pero también están los que advierten que se trata de lo contrario.
En México se producen anualmente alrededor de 200 millones de litros de etanol.
En México se producen anualmente alrededor de 200 millones de litros de etanol. (Shutterstock)

México

El tema del uso del etanol es un eterno debate. Y no hay mejor forma de ejemplificarlo que con la entrañable película de Pixar Cars 2, en la cual se aborda el impulso de los combustibles alternos, en específico del “allinol”. En la trama, el villano Profesor Z junto a sus secuaces arman toda una estrategia para desprestigiar al biocombustible, dejando ver claramente su interés porque se sigan consumiendo combustibles fósiles. Algo similar sucede en México, mientras unos dicen que el etanol es bueno para el medio ambiente, otros afirman lo contrario.

Con una modificación a la norma de especificaciones de calidad de combustibles NOM-016-CRE-2016, por parte de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), se despertó una esperanza para que por fin en México se detone el mercado del etanol y que los esfuerzos del gobierno por integrar biocombustibles para el transporte sean una realidad.

El mismo gobierno no había entendido la demanda del mercado, dado que no era atractivo el nivel de etanol que se consideraba en la mezcla de las gasolinas como oxigenante (5.8 por ciento) para poder desarrollar una industria; ante una serie de argumentos principalmente expuestos por la  Asociación Mexicana de Movilidad Sustentable, la CRE decidió en junio pasado elevarlo a 10 por ciento.

Aunque se ganó una batalla, quedó una restricción en las Zonas Metropolitanas del Valle de México, Guadalajara y Monterrey.

Parecía una buena noticia, toda vez que siempre se ha hablado de los beneficios ambientales que el etanol tiene, en cuanto a una menor formación de ozono y de partículas finas, así como el cálculo de una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de entre 40 y 90 por ciento.

No obstante, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, el Instituto Mexicano para la Competitividad, el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo, y Greenpeace México, mandaron una carta al presidente Enrique Peña Nieto reprobando la modificación, incluso usando los propios argumentos de la CRE.

“Se realizó sin haber terminado las discusiones en los grupos de trabajo conformados para tal efecto, sin haber presentado una Manifestación de Impacto Regulatorio (MIR) y sin contar con todos los estudios técnicos o científicos que respalden el texto propuesto en dicho acuerdo”, se lee en el escrito enviado el pasado 27 de junio.

A penas el año pasado, el presidente comisionado de la CRE, Guillermo García Alcocer, dijo que estudios de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) concluyeron que las mezclas de 10 por ciento de etanol incrementan la producción de ozono en más de 600 por ciento.

Lo cierto es que México está en la ruta desde hace un par de años. La Secretaría de Energía  (Sener) estableció el Programa de Introducción de Bioenergéticos, en el cual se pusieron metas para la introducción de etanol anhidro en las zonas metropolitanas de Guadalajara, Monterrey y Valle de México.

Arranque

Según información de la Sener, para dar cumplimiento al programa y como parte de una primera fase, en octubre de 2009 Petróleos Mexicanos (Pemex) lanzó la licitación pública nacional para adquirir etanol anhidro para oxigenar las gasolinas de la zona metropolitana de Guadalajara, Jalisco, por lo que de 2011 a 2015 se esperaba tener alrededor de 658 millones de litros.

Aunque se emitió el fallo de adjudicación en 2010, las condiciones de mercado no permitieron a los licitantes ganadores suscribir el contrato correspondiente, por lo que dicha  convocatoria se declaró desierta.

En 2011 se replanteó la estrategia para brindar certeza a los productores respecto a la existencia de un mercado nacional que hiciera rentable el desarrollo de proyectos para la producción, almacenamiento, transporte y comercialización de etanol.

En 2012 Pemex realizó otra licitación, la cual tampoco rindió frutos, ya que las ofertas presentadas no fueron solventes económicamente al rebasar el precio máximo que la petrolera, bajo su marco jurídico, estaba en posibilidad de ofrecer.

Fue hasta 2014 que el gobierno lanzó otra licitación, y producto de esa, en abril de 2015, Pemex firmó seis contratos con diferentes empresas para la adquisición de etanol anhidro que sería utilizado en ocho de sus Terminales de Almacenamiento y Despacho (TAD).

La adquisición de etanol anhidro era por un volumen máximo de 2 mil 214.9 millones de litros en un periodo de 10 años.

Las TAD seleccionadas fueron la de Ciudad  Mante, Ciudad Madero, Ciudad Valles,  Pajaritos, Perote, San Luis Potosí,  Veracruz y Xalapa. En ese entonces, por parte de los productores de etanol, se calcularon inversiones de al menos 132 millones de dólares para construir y adaptar sus biorrefinerías.

Lo último que comunicó Pemex sobre el avance en este tema fue en su reporte anual de 2015, en el cual indicó que se iniciaron las gestiones de los trabajos relativos a la infraestructura para la incorporación de etanol en las terminales de Veracruz y Perote, con un monto de 284.8 millones de pesos.

Sin embargo, en su reporte anual de 2016, ya no dio información sobre el avance del programa piloto.

Potencial

La Asociación Mexicana de Movilidad Sustentable se ha concentrado en realizar proyecciones sobre los beneficios del etanol. A la fecha en México se producen alrededor de 200 millones de litros anuales; sin embargo, el potencial es enorme, toda vez que se calcula que puede llegar a más o menos 4 mil 700 millones de litros al año.

Otras estimaciones es que para abastecer estos 4 mil 700 millones de litros anuales se necesitan al menos 25 plantas que requerirían una inversión de 2 mil millones de dólares, solo en equipo industrial.

Asimismo,  una generación de 350 mil empleos y una derrama económica anual directamente para el campo de 30 mil millones de pesos, para la compra de materias primas que ayuden a facilitar la producción de etanol.

 Las materias primas para producirlo son sorgo, maíz, caña de azúcar y  remolacha, los cuales son cultivos que crecen cada año mientras van generando cadenas de carbono e hidrógeno a partir del dióxido de carbono que retienen.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) estima que hay 4.8 millones de hectáreas de tierras cultivables que están en desuso; de éstas, considera que aproximadamente 700 mil son suficientes para la producción del etanol que se necesita.

Proyección

El etanol se ocupa en 64 países, en la gran mayoría se utiliza en 10 por ciento, tal y como ya lo ha aprobado la CRE en México. Algunos de los otros países que tienen esta medida son Canadá, China, Estados Unidos, Australia, Bolivia, República Dominicana y Alemania.

Además de un beneficio social y ambiental, el etanol, al poseer 113 octanos, da mayor potencia a los vehículos. Con esto coincide el Consejo Nacional de Energía de El Salvador, que además señala que este biocombustible actúa como un anticongelante en los motores, al grado de que logra mejor el arranque de estos en frío.

 También se vería en el costo de la gasolina en un promedio de 20 centavos por litro, lo que equivale a un ahorro de 13 mil 870 millones de pesos al año.

Para el presidente de la Asociación Mexicana de Movilidad Sustentable, Stephan Witting, el uso del etanol y desarrollo del mercado en México se verá en tres fases. La inmediata es que con la apertura del mercado las estaciones de servicio ya pueden comprar producto importado a otros jugadores que tengan incorporado este 10 por ciento.

“Veremos gasolineras mexicanas, aunque algunas van a decidir surtirse 100 por ciento en terminales americanas; se mandará la pipa y solo cruzará la frontera”, explicó.

La otra fase es que cuando se comiencen a construir más terminales de almacenamiento  y los extranjeros tengan acceso a esta infraestructura, podrán hacer sus mezclas en el territorio nacional; eso pude tardar dos años.

Finalmente, lo que más va a demorar es la optimización de las refinerías, es decir, que Pemex aprenda cómo se utilizan para sacarle provecho al etanol.

Desde abril de este año la Sagarpa señaló que estaba impulsando dos proyectos para la producción de bioetanol en los estados de Veracruz y Tamaulipas, con una capacidad conjunta de 160 millones de litros al año, y que en breve se va a poner en marcha una más en Ciudad Cardel, Veracruz.

Sin duda, el impulso de este biocumbustible se está tomando en serio. En los próximos días la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo ofrecerá a los empresarios un taller para explicar los beneficios del etanol en las gasolinas.

Barrera

El mercado no ha despegado en México, entre otras cosas porque las gasolinas solo podían tener en su mezcla 5.8% de etanol.

Alza

Para incentivar el sector, las autoridades decidieron incrementar el nivel de la combinación a 10%.

Ejemplo

Otras naciones con este mismo nivel en su mezcla son Canadá, China, Australia y Estados Unidos, entre otros.

La producción de etanol necesita de materias primas como sorgo, maíz, caña de azúcar y remolacha.

La Sagarpa asegura que en México hay 4.8 millones de hectáreas de tierras que son cultivables.

El potencial del producción es amplio; sin embargo, un tema importante es apoyar al campo mexicano.



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