Se estanca la construcción de obra en sector petrolero

Es reflejo de la nula inversión en infraestructura energética, además de ser considerado un rubro de bajo valor para las empresas y por la volatilidad en el mercado del crudo, coinciden analistas.

México

Las obras de construcción relacionadas con las industrias petrolera y petroquímica  son un sector afectado por la caída en los precios internacionales del crudo, pues las inversiones que se esperaba que fluyeran por la reforma energética no han llegado, consideran analistas.

De hecho, este negocio sigue teniendo un bajo valor para las constructoras. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2014 significó apenas 10 por ciento del total de sus ingresos.

A precios constantes, el año pasado las constructoras captaron 442 mil 489.8 millones de pesos, de los cuales solo 44 mil 500 millones de pesos pertenecen a obra en refinerías, plantas petroleras, oleoductos, gasoductos y trabajos auxiliares para las ramas del petróleo y petroquímica.

Además de ser un rubro de bajo valor para las empresas, en los últimos meses ha mostrado un desempeño desfavorable, pues al cierre de 2014 esas obras sumaban 17 caídas al hilo.

Así, en 2014 el valor de infraestructura desarrollada de petróleo y petroquímica registró una caída de 10.2 por ciento respecto a 2013.

Este resultado es reflejo de la falta de infraestructura energética, la nula inversión que se hace en ésta; la visión del gobierno es que con la reforma energética aprobada el año pasado habrá un mayor desarrollo de obras.

Pero la llegada de la inversión para impulsar la infraestructura petrolera se complica más en un contexto de volatilidad en el mercado del crudo, coincidieron analistas consultados por MILENIO.

Marco Medina, analista de Banco Ve por Más (BX+), señaló que “va a ser un tema más de mediano plazo ante un entorno donde vemos un precio de petróleo en niveles bajos y que pueden seguir presionados por factores externos; por ahora algunos proyectos que ya se tenían se postergan hasta que haya una estabilidad en los precios”.

Sin embargo, tendría que pasar un par de años para la estabilización, ya que en los Precriterios de Política Económica que presentó la Secretaría de Hacienda fijó un precio promedio para la mezcla mexicana de exportación de 55 dólares por barril para 2016.

En ese contexto, empresas analizan retrasar su entrada en el sector energético, tal es el caso de la regiomontana Recsa, la cual está interesada en participar, pero su director general, Humberto Armenta, comentó que con un precio que está en el umbral de los 40 dólares es difícil.

Indicó que su plan en un principio es construir obra industrial y civil para los desarrolladores energéticos, tanto privados como para Pemex.

Por su parte, Julio Martínez, analista de Signum Research, explicó que la falta de inversión en ese tipo de infraestructura es por la restricción que tenía el sector privado para participar, donde la mayoría de la inyección de recursos le correspondía al gobierno, en este caso a Pemex.

“Antes de la reforma energética, el único que podía invertir en petroquímica básica era Pemex, igual en la parte de refinación, la cual sabemos que ha dado prioridad a la parte de exploración y producción”, añadió.

Dijo que solo a las empresas ICA, Ienova e Ideal ese tipo de obras sí les generan un valor importante, pero ha ido decreciendo porque dependen de la ex paraestatal y de los objetivos del gasto del gobierno.

Pemex detuvo una inversión de 21 mil millones de dólares para reconfigurar tres refinerías (Salamanca, Tula y Salina Cruz); esos proyectos fueron aplazados ante el recorte de 62 mil millones de pesos al presupuesto de la empresa.

Datos del Inegi muestran que en 2014 las obras en refinerías y plantas petroleras representaron para las empresas constructoras 26 mil 393.5 millones de pesos, 22.5 por ciento menos que en 2013.

Asimismo, las obras y trabajos auxiliares para petróleo y petroquímica pasaron de mil 281.8 millones de pesos en 2013 a mil 75.7
millones de pesos en 2014, una caída de 16 por ciento.

También es de subrayar que el valor de la producción generado el año pasado por las empresas por entidad federativa se concentra en solo ocho: Distrito Federal, Campeche, Tamaulipas, Tabasco, Estado de México, Veracruz, Nuevo León y Guanajuato.

El presidente de la Asociación Mexicana de la Industria del Petróleo, Érik Legorreta, señaló que el país requiere de más ductos, terminales, tanques, plantas y la propia reconfiguración de las refinerías, lo cual representa un mercado potencial de más de 40 mil millones de dólares, “como pastel inicial de la reforma”.

Dentro del Programa Nacional de Infraestructura (PNI) 2013-2018, el valor del total de los proyectos del sector energético —incluida electricidad—, será de aproximadamente 3.9 billones de pesos, de los cuales 2.8 billones corresponderán al gobierno y 1.1 billones de pesos a fuentes privadas.

De acuerdo con el PNI, el crecimiento de una mayor y mejor infraestructura permitirá consolidar el abasto de los energéticos que el país requiere para su desarrollo.

“El sector energético, como palanca de desarrollo industrial y regional, es vital para el futuro del país. Por tal motivo, además de proveer la energía que demandan las actividades productivas, el sector también debe contar con las condiciones para ofrecer un abasto adecuado en cantidad y precios competitivos”, resalta el documento.

La arquitectura energética de México ocupa el lugar 36, de un listado de 124 países, según la clasificación elaborada por el Foro Económico Mundial.  



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