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Estallan guerra marcas de coches de lujo británicas

Aston Martin anuncia su programa para competir con Rolls-Royce mediante su marca eléctrica Lagonda, que tuvo un relanzamiento en el Salón del Automóvil.

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Por más de un siglo Aston Martin y Rolls-Royce coexistieron pacíficamente, separados por 140 millas (225 kilómetros) de la campiña inglesa y un abismo infranqueable entre los coches deportivos y las limusinas de lujo.

Su tregua histórica se rompió esta semana cuando Aston Martin anunció sus planes para competir directamente con Rolls-Royce, a través de su marca eléctrica Lagonda, que tuvo un relanzamiento.

El lanzamiento en el Salón del Automóvil de Ginebra llegó acompañado por una agresiva ofensiva de relaciones públicas en la que el diseñador en jefe de Aston describió a Rolls-Royce como la “Antigua Grecia”.

Rolls-Royce por un momento breve abandonó sus habituales modales como de chofer, y respondió al afirmar que Aston no tiene “ni idea” sobre su clientela ultrarrica.

Hora después, la marca propiedad de BMW volvió a contestar al afirmar que “otras marcas de coches” copiaron su versión anterior de un auto eléctrico de lujo, que se exhibió en 2016.

“Hace dos años establecimos la agenda para el futuro de la movilidad de lujo”, dijo Torsten Müller-Ötvos, director ejecutivo de Rolls-Royce Motor Cars.

“Desde entonces quedó claro que otras marcas de coches reconocieron nuestra visión, tanto que adoptaron la mayoría de los aspectos, aparte de los más visionarios y radicales”.

La disputa entre los dos nombres del extremo superior y de calidad de Gran Bretaña se produce cuando los fabricantes de automóviles de nicho buscan establecer su lugar en una era de cambio para la industria automotriz, en la que los coches se preparan para ser cada vez más eléctricos con cambios en las formas de la propiedad.

Hay rivales de lujo que ya se diversificaron con éxito.

Porsche, de Volkswagen, y Maserati, de Fiat Chrysler, experimentaron un aumento en sus márgenes y volúmenes después un empuje hacia los vehículos utilitarios deportivos, y los dos tienen planes de modelos eléctricos en el futuro.

Rolls-Royce, propiedad de BMW, tiene el respaldo financiero para moverse con facilidad hacia los coches eléctricos, algo que planea hacer en la siguiente década.

Aston, que es propiedad del grupo italiano Investindustrial y de Investment Dar de Kuwait, no tiene un fabricante de automóviles matriz al que recurrir, aunque tiene un acuerdo para comprar algunos motores y tecnología del propietario de Daimler, propietario de Mercedes, que podría extenderse a la compra de sistemas de baterías y trenes motrices.

Además de sus finanzas, Rolls-Royce también vinculó la defensa de su terreno con su capacidad de conocer a sus clientes, cada uno de los cuales puede especificar las telas y accesorios del interior de su vehículo, ya que a menudo gastan un millón de libras en su automóvil.

Müller-Ötvös también cree que las maniobras de Aston tienen el impulso de la posibilidad de una salida a bolsa este año.

El anuncio de Lagonda que hizo Aston “huele como una historia de fantasía de una OPI”, dice, y tiene la intención de “entusiasmar al mercado de valores” antes de la salida a bolsa.


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