La española FCC busca ser rescatada por Slim

En Panamá, un juzgado civil ordenó el embargo de todas las propiedades de Ideal por presuntas irregularidades en la concesión de una hidroeléctrica.

México

Los vínculos de Carlos Slim con España sumarán unos pisos más si se concreta la negociación que Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) anunció ayer con Inmobiliaria Carso, una de las empresas controladoras del empresario mexicano.

En un comunicado a la Comisión del Mercado de Valores de España, la firma perteneciente a Esther Alcocer Koplowitz, una de las mujeres más ricas de Europa, reportó que “negocia a base de exclusividad con Control Empresarial de Capitales, sociedad perteneciente en su integridad a Inmobiliaria Carso, que a su vez está controlada por la familia Slim”.

Con ello, FCC dio fin a una inversión adicional de Soros Fund, del multimillonario George Soros, dueño de 3.1 por ciento de la constructora española y a fines de 2013 invirtió en FCC; buscaba convertirse en el segundo accionista más relevante de la empresa, con una participación similar a la de Koplowitz (dueña de 51 por ciento, pero que, anunció, busca vender casi la mitad) y superando a Bill Gates, quien pagó casi 150 millones de dólares por 6 por ciento de la empresa.

Ahora Koplowitz quiere que Slim, por medio de Inmobiliaria Carso, sea un “caballero blanco”, como lo nombró la prensa hispana, que participe en el incremento de capital de FCC por mil millones de euros que el consejo había aprobado el 20 de noviembre. La ampliación tiene el objetivo de fortalecer los fondos propios, reducir el endeudamiento y mejorar el balance de la empresa.

MILENIO buscó a los voceros de Grupo Carso para obtener algún pronunciamiento sobre esta negociación, pero declinaron comentar. En una entrevista concedida a El País en 2008, Slim se refirió así a los constantes rumores de que sus empresas van a invertir en España: “En algunos casos, quizá (lo dicen) de buena fe, y en otros, tal vez lo dicen para elevar la competencia en las ofertas. Cuando nosotros entramos a algo, lo hacemos público”.  En el caso de FCC solo está el comunicado de la heredera del emporio constructor sin que Carso lo haya desmentido.

En España, la invitación de FCC a Carso es vista como un paso lógico, pues en esa empresa, con ventas de más de 6 mil 700 millones de euros en 2013, participan como inversionistas Soros y Gates, amigos y socios de Slim. Asimismo, aunque la empresa opera desde una economía que ha estado deprimida por varios años, ha conseguido internacionalizarse exitosamente, de tal manera que su facturación llega en casi 60 por ciento del extranjero.

“FCC es una empresa basada en Barcelona, globalizada y diversificada, pues lo mismo tiene negocios de procesamiento de basura en Inglaterra que construcción de infraestructura en Centroamérica y gestión de aguas en Medio Oriente”, dice Scott Abrai, analista de GVail Value.

De concretarse, la negociación sería la inversión más grande de Carso en España, concretamente en Cataluña, desde la operación con CaixaBank en 2012, en la que el grupo de Slim pagó 430 millones de euros. Asimismo, ha invertido en el equipo de futbol Oviedo, de la segunda división española.

En un reporte de El País se asienta que Slim pagaría 660 millones de euros en la negociación. De ellos, 500 serían por 25 por ciento del capital, “igualando la participación de Koplotiwz una vez diluida”. La cantidad restante sería por el pago de derechos de suscripción de Koplowitz sobre la ampliación de capital.

La empresa especializada en la construcción de infraestructura presentó un patrimonio negativo de 486 millones de euros (602 millones de dólares)  a finales de septiembre, por lo que la ampliación de capital es vital para FCC, cuya deuda financiera asciende a 6 mil 431 millones de euros, con intereses en algunos tramos mayores a 13 por ciento.

Embargo panameño

Por otra parte, Ideal, la división de infraestructura de Grupo Carso, enfrenta un conflicto en Panamá por la concesión de la explotación de la central hidroeléctrica Bajo de Mina. Ahí, un juez civil ordenó el embargo de varias propiedades de Carlos Slim, incluyendo fincas, la hidroeléctrica Bajo de Mina construida por Ideal a un costo de 170 millones de dólares  y oficinas en la ciudad de Panamá, donde opera la empresa.

El conflicto legal deriva de una demanda que el empresario local Julio César Lisac interpuso contra Ideal Panamá y la Autoridad de Servicios Públicos (ASEP), que en 2006 había quitado a Lisac el derecho para construir la plata hidroeléctrica.

El fallo de la ASEP fue revertido por la Corte Suprema de Justicia en 2010, cuando ya Ideal construía la planta por una licitación ganada en 2007.

Sobre este tema, Ideal Panamá emitió un comunicado en el que afirma que la orden de embargo emitida por el juzgado quinto de circuito civil en Panamá: “No se apega a derecho, no cumple con las formalidades necesarias, ni señala monto o cuantía del referido embargo”. 

La subsidiaria de Carso afirmó que el caso deberá ser resuelto por instancias superiores.  



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