Una economía en mejoría

Después de 11 años, España muestra datos económicos similares a los que tenía en 2006, dos años antes de que se mencionara la palabra crisis.

La pesadilla parece que termina para España, o por lo menos se ve la luz al final del túnel. Hoy los números son mejores. El Producto Interno Bruto (PIB) en 2016 llegó a niveles de 2006 y mostró un crecimiento de 3.3% en el año. Para 2017, en el segundo trimestre de este año, el PIB ha crecido 0.9% respecto al trimestre anterior y es de 287,262 millones de euros (mde). 

“Fue una recesión gigantesca”, dice Jorge Alonso Ortíz, profesor asistente en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) e investigador del Centro de Investigación Económica (CIE). Añade que fueron 11 años de un proceso largo para recuperar el PIB que se tenía en 2006, previo al inicio de la crisis económica

Por su parte, el PIB per cápita a finales del año pasado fue de 24,100 euros. La recuperación, en este dato, dice Jorge Alonso Ortíz, no es como la de otros países europeos que sufrieron la misma crisis, pero avanza. El PIB per cápita en Italia es de 27,600 euros, pero el de Portugal es de 17,900 euros. 

3.3% fue el crecimiento del PIB en 2016.

En España todo empezó en julio de 2008, cuando el entonces presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, utilizó por primera vez la palabra crisis para referirse a la situación económica de su país. En ese momento la economía crecía todavía 1.8%, pero ese no era el caso de Europa, que para ese momento ya había registrado una primera contracción, la primera de toda su historia como Unión Europea

Un par de años más adelante, y tras varios planes de choques que pretendían aminorar la crisis, en enero de 2012 Standard & Poor’s rebaja en dos escalones la deuda de España y el Fondo Monetario Internacional pronostica un retroceso para la economía durante 2012 y 2013. En abril, el Banco de España confirma la recesión después de dos trimestres consecutivos de contracción.

El 2012 no se olvida, un año duro, al que se suma la petición formal del gobierno a Bruselas de ayudar a la banca y que para junio se traducía en la baja de la prestación por desempleo, el incremento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y, que el entonces presidente, Mariano Rajoy, quitara también el extra a los funcionarios de gobierno y aprobara un ajuste de 65,000 mde para seguir con las medidas de austeridad. 

El gobierno español paró las contrataciones para puestos en el ámbito público. “España sostuvo la compostura y a pesar del enorme descontento social, se mantuvo en una posición de austeridad”, dice el profesor del ITAM, y esto es lo que permitió que, poco a poco, se viera una leve mejoría y que hoy los datos sean positivos y en constante incremento. 

Por ejemplo, el desempleo, que en 2012 llegó a un pico de 26.9%, para 2016 bajó a 18.6%. Si bien esto todavía es alto, explica el profesor asistente en el ITAM, hay una evidente tendencia que se mueve a la baja.


La economía, entre más abierta, permite una mayor competitividad y resistencia a los choques externos, y ante la crisis de demanda interna en España, las exportaciones fueron un amable colchón.

Durante los primeros ocho meses del 2013 las exportaciones del país se calcularon en un volumen de 155,798 mde, lo que era equivalente a 6.6% más que en el mismo periodo del año anterior.

18.6% se ubicó el desempleo en 2016.

Para 2016 el porcentaje del PIB representado en exportaciones de bienes y servicios en España fue de 33.1%, según datos de la Secretaría de Estado de Comercio, del gobierno español. 

Del total de las exportaciones, el primer destino, con 66.3%, es la Unión Europea. Y se ha mostrado, como dice un documento del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad del gobierno de España, “un aumento continuo de las exportaciones con alto valor añadido y contenido tecnológico”. 


La anatomía de las recesiones es similar, explica Alonso Ortíz, pero lo que diferenció a España fue su esquema laboral restrictivo y los altos costos por despido, por un lado, así como el alto apoyo a los desempleados.

Si bien se iniciaron ajustes en este tema, el experto concluye que es ahí donde todavía hay un área de oportunidad, pues sigue siendo alto y costoso el desempleo de los españoles y los despidos. Además, añade el profesor adjunto, también hay oportunidad en el apoyo y la facilidad para el otorgamiento de créditos y financiamientos para los emprendedores, “un problema que comparte España con México”, dice. 

No es fácil olvidar un mal sueño. Los españoles todavía  recuerdan el proceso que han vivido desde 2006, pero, poco a poco, “aunque queda un camino largo por recorrer”, como señala Alonso Ortíz, si se aprenden las lecciones y se corrigen los errores pendientes, los números seguirán cambiando y así lo notarán los españoles en su vida diaria.