Energías limpias, amenaza para las grandes petroleras

Deben arriesgarse y apostar por tecnologías de bajas emisiones o centrarse en exprimir un negocio que está en su etapa final.
Pese a los peligros que hay en el horizonte, los combustibles fósiles aún dominan el panorama mundial.
Pese a los peligros que hay en el horizonte, los combustibles fósiles aún dominan el panorama mundial. (Shutterstock)

Desde los días de Standard Oil, de John D. Rockefeller, el negocio de bombear el oro negro que se encuentra debajo de la superficie de la tierra ha sido una fuente de riqueza y poder. Sin embargo, cada vez más las compañías petroleras que dominaron la economía mundial durante el siglo pasado asumen un aire de vulnerabilidad.

En una era en la que Apple tiene una capitalización de mercado dos veces más grande que la de ExxonMobil, las supermajors (las petroleras más grandes) corren el riesgo de volverse reliquias de un pasado alimentado por combustible fósil en un mundo digital.

Por un lado, apretadas por el surgimiento de los recursos de esquisto de EU de bajo costo y, por el otro, por la aceleración del cambio hacia las energías renovables, los grupos petroleros internacionales comienzan a estar cara a cara ante las amenazas que enfrentan sus negocios. “En nuestra historia de 109 años, es poco probable que existiera antes un cambio tan grande como el que hay ahora”, dijo a los accionistas Carl-Henric Svanberg, presidente de BP, en la reunión anual del grupo en Reino Unido la semana pasada, y reconoció que en los próximos 20 años “el consumo del petróleo se va a desacelerar y con el tiempo alcanzará su pico”.

A pesar de todos los peligros que se avecinan, los combustibles fósiles aún dominan el panorama mundial de energía. El petróleo, el gas y el carbón representan en conjunto 86 por ciento de la energía que se utiliza para el transporte, para calentar y para la electricidad a nivel mundial.

Las preguntas para las compañías y los inversionistas en todo el sector son, ¿qué tan rápido se dará este cambio y qué deben hacer para prepararse? Una profunda disrupción ya se siente en el sector eléctrico. La electricidad que se generó a partir de fuentes  renovables, sin incluir la hidroeléctrica, se duplicó a nivel mundial entre 2010 y 2015 a medida que se intensificaron los esfuerzos políticos para detener el cambio climático y disminuyó el costo de la energía eólica y solar.

En la actualidad, los renovables representan en promedio 23 por ciento de la producción mundial de electricidad. Dinamarca tiene días ventosos en los que toda su energía proviene del viento, y Alemania alcanzó un récord de 85 por ciento de participación de los renovables un día del mes pasado.

El aumento de los suministros de energía solar y eólica cada vez más competitivos ponen de cabeza los factores económicos de los generadores térmicos tradicionales. El impacto es más claro en Alemania, donde las dos grandes empresas de servicios públicos, RWE y Eon, dividieron su creciente cartera de energías renovables y otros activos saludables en dos empresas separadas para aislarlas de sus operaciones convencionales de electricidad que se encuentran en problemas.

¿Las compañías de gas y petróleo se enfrentan a una conmoción similar? Hay razones convincentes para creer que podrían resultar ser más resistentes. BP pronostica que el número de automóviles en todo el mundo se va a duplicar de 0.9 mil millones en 2015 a mil 800 millones en 2035, impulsado por el crecimiento de los países en desarrollo. BP espera que la participación de los vehículos eléctricos aumente a partir del 0.1 por ciento actual a 6 por ciento para 2035. Pero eso todavía deja mucho espacio de crecimiento para la demanda del petróleo.

Por otra parte, es más difícil sustituir el petróleo para camiones, barcos y aeroplanos y seguiría como la materia prima de los petroquímicos.

Estos factores llevaron a BP a pronosticar que la demanda del petróleo continuará creciendo, aunque a un ritmo más lento hasta entrar a la década de 2030. La principal cobertura de la industria contra la desaceleración y el eventual descenso de la demanda del petróleo ha sido aumentar la inversión en gas, que se considera como el combustible fósil “más limpio” porque emite menos carbono y contaminantes del aire que el carbón y el petróleo cuando se queman.

De los siete proyectos nuevos que tiene BP para este año, seis involucran gas en lugar de petróleo. Colegas como Royal Dutch Shell y la francesa Total realizan un cambio similar. Los críticos dicen que se requerirá más que un cambio de un combustible fósil a otro para que las compañías de gas y petróleo sobrevivan a la transición hacia un mundo bajo en emisiones de carbono.

ClientEarth, una firma legal ambiental le escribió recientemente a BP, al igual que a Glencore, uno de los grupos mineros más grandes del mundo, y les advirtió que con su panorama optimista corren el riesgo de engañar a los accionistas, algo que los expondría a demandas. “Si BP y Glencore persisten en los pronósticos optimistas, y estos resultan ser fraudulentos en el futuro, los únicos que van a ganar son los abogados de demandas colectivas”, dijo ClientEarth. Sin embargo, los accionistas de BP por una experiencia amarga aprendieron que también hay riesgos cuando las compañías se mueven demasiado rápido hacia tecnologías no probadas y mercados inmaduros fuera de su área principal de experiencia.

BP fue la primera gran petrolera que se diversificó a los renovables a principios de los años 2000, cuando cambió su nombre a “Beyond Petroleum”, solo para terminar amortizando más de la mitad de los 8 mil millones de dólares que invirtió en la estrategia.

Miedo

Las grandes compañías de petróleo dominaron la economía el siglo pasado, pero los cambios tecnológicos han hecho que asuman su vulnerabilidad.

Reliquias

En un mundo digital, en el que Apple tiene dos veces más capitalización que Exxon, las petroleras corren el riesgo de quedarse en el pasado.

Reto

Pese a los peligros que hay en el horizonte, los combustibles fósiles aún dominan el panorama mundial.