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Domingo , 24.06.2018 / 03:13 Hoy

Energía, ¿en el TLCAN 2.0?

México debe poner sobre la mesa el tema energético y asegurar una estrategia de largo plazo que permita, en un futuro, generar su propia tecnología y cristalizar la reforma de 2013.

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Fernando Franco

La renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el llamado TLCAN 2.0, es una "oportunidad de oro" para modernizar y mejorar las condiciones de la industria energética con Canadá y, sobre todo, con Estados Unidos (EU), un hecho inédito que beneficiaría, principalmente, a México, que arrastra un déficit por 11,500 millones de dólares (mdd) con el país vecino.

Ramses Pech, analista del sector energético para Caraiva y Asociados, empresa dedicada a la asesoría e investigación industrial, dice que si el gobierno federal no aprovecha esta coyuntura que EU puso sobre la mesa, “México estará condenado y lamentará en 2050 no haberlo hecho”, año que se pretende que, en el mundo, 50% de la energía se genere a partir de fuentes renovables.

Nymia Almeida, especialista del sector energético para Moody’s, coincide en que la negociación del TLCAN, que empezó formalmente el pasado 16 de agosto, debe contener un apartado especial sobre este sector, pero considera que si no se da, tampoco es el fin del mundo. “Yo no soy determinista. Cuando dos partes quieren negociar, negocian y punto. Oportunidades siempre pueden existir”, dice Almeida.

En la primera ronda de negociación, que se llevó a cabo del 16 al 20 de agosto, en Washington, no se tocó este tema. Sin embargo, para Patricia Krause, economista para América Latina de la aseguradora francesa Coface, los ministros de energía de los tres países parecen estar abiertos a ampliar lazos en este sector.

En agosto, recuerda, sus respectivas asociaciones de productores petroleros lanzaron una declaración en común mencionando que muchas regulaciones y leyes comerciales podrían ser simplificadas o actualizadas, entre ellas, el reducir las restricciones de origen de importación y mejorar la movilidad a través de las fronteras de profesionales e infraestructura. Esto, refiere, es un primer paso.


Los por qué

Pech explica que esta modernización es necesaria y urgente porque México tiene un rezago en este sector, que lo lleva a ser un importador neto de energéticos con EU, en una relación de 2 a 1, pues mientras en 2016 nuestro país exportó gas natural, productos petroleros y petróleo crudo por 8,700 mdd, importó 20,200 mdd, principalmente en productos petroleros, gasolina, entre ellos.

Además, México no tiene infraestructura, refinerías, petroquímica, ductos, ni centros de almacenamiento. Es por ello que el gobierno debe asegurar una estrategia de largo plazo, con una base sólida y autosuficiente, que dé viabilidad a las inversiones concretadas en las rondas petroleras 1 y 2, así como en las subastas eléctricas, que en conjunto suman recursos por casi 75,000 mdd.

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Canadá y EU ya alcanzaron este equilibrio en 2015, pero México aún no: “ante este escenario, el TLCAN es la única oportunidad que tenemos para discutir la parte energética y asentar las bases, sino lo hacemos vamos a continuar con el problema de los déficit, vamos a seguir importando gas natural, carbono, electricidad, combustible y, posiblemente, crudo ligero de EU”, advierte Pech.

También es una buena coyuntura para mejorar los salarios, algo que se va a lograr cuando México se convierta en un país potencialmente desarrollador de tecnología para la administración de energía, con base en patentes o ideas provenientes de otros países, y desarrollar, en el futuro, nuestra propia infraestructura tecnológica.

Agrega que EU inició su reforma energética en 1972 y la concluyó en 2016, es decir, le llevó más de 40 años ser una nación autosuficiente. En cambio, México empezó tarde, en 2014, además de que nunca inició en pleno, porque no tiene la infraestructura ni la tecnología necesaria para hacerlo.


Eso sin contar que el gobierno mexicano no aprovechó estos 23 años del TLCAN “viejo”, por lo que esta renegociación representa una buena oportunidad para que se cambie la visión y pasemos de ser un ensamblador de automóviles a maquiladores, ensambladores y, sobre todo, desarrolladores de tecnología energética.

[OBJECT]“México tiene que incluir este tema de energía en la negociación, porque el TLCAN no solo es vender aguacate, chile y cebolla, sino que es un intercambio de comercio sin aranceles, donde el mayor beneficiado debe ser el país porque no tiene tecnología en energía”, señala Pech.

“En el contexto de una relación comercial, ¿qué tiene que ofrecer México? Simplemente nada, y tiene mucho que obtener. De 1994 al 2014 no aprovechamos nada, nos dedicamos a ser maquiladores y tenemos que convertirnos en generadores”, añade el analista de Caraiva y Asociados.


¿Qué se debe mejorar?

De acuerdo con la analista de Moody’s, la industria energética funciona bien entre los tres países, pero en especial con EU, aunque siempre es mejorable.

“Para que un país tenga espacio únicamente para dos semanas de gasolina, significa que tienes mucha confianza de que ésta va a llegar todos los días. Eso significa que el comercio de petróleo entre los dos países (México y EU) fluye extremadamente bien; por ello, en términos de flujos, la mejoría debería ser mínima”, explica.

En cuanto a los precios, comenta que tampoco hay mucho que hacer, porque éstos se fijan a nivel internacional. Sin embargo, donde hay amplio margen de maniobra es en equipo tecnológico e infraestructura, sobre todo en aguas profundas, donde no son tan comunes.

Otro tema importante es en la parte laboral. “Debe haber mayor flexibilidad para que, por ejemplo, el americano pueda venir, trabajar dos semanas y regresar a su país, una especie de pasaporte especial, con algunos privilegios”.

[OBJECT]La economista de Coface dice que México necesita inversiones petroleras para contener años de baja producción, especialmente en un momento que su presupuesto público se contrae.

Por lo tanto, “esta situación genera oportunidades para las compañías petroleras de EU y Canadá, así como para su fuerza de trabajo calificada. Las inversiones mayores en el sector energético mexicano tenderían a reducir sus costos, mejorando la competitividad de sus industrias locales”.

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Por su parte, Claudet Rojas, directora de SuperGreen Solutions, empresa asesora en energías limpias, comenta que es una buena oportunidad para avanzar en los objetivos de energía sustentable que tiene el gobierno mexicano, cuya meta es llegar a 35% en 2024.

Para Pech, una buena negociación debe tener tres puntos: dejar claro que se requiere tecnología y que se van a eliminar todo tipo de aranceles; adaptarnos a las regulaciones de EU y Canadá en cuanto a hacer negocios, y generar una estrategia de largo plazo, con acceso ilimitado a energías infinitas.

“Para los tres países sería un ganar-ganar. Pero sin duda en esta modernización, bajo estas condiciones, México sería el ‘ganón’”, concluye.

Sin embargo, todo indica que Donald Trump no piensa igual, pues en repetidas ocasiones, tanto de forma personal como en Twitter, ha amagado con sacar a EU de este tratado comercial. Al respecto, el canciller Luis Videgaray asegura que simplemente se trata de una estrategia de negociación.

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