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Lunes , 20.08.2018 / 20:06 Hoy

Empresas que incuban empresas

Algunos corporativos en México comienzan a seguir la tendencia global de buscar innovación a través de los emprendedores. El siguiente paso es invertir en ellos.

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Una convocatoria revolucionó los planes de unas 500 startups o empresas de reciente creación, en marzo de 2013. Cinépolis, la segunda cadena de cines más grande del mundo por número de boletos vendidos, ofrecía un lugar en un evento de open innovation para encontrar en las ideas de emprendedores soluciones para mejorar la experiencia de sus clientes. Era la oportunidad de explicar frente a los ejecutivos de la empresa cómo una startup podía aportar en su misión.

BlueBox, empresa que implementa metodologías de aceleración de emprendedores en corporativos, era el aliado en Cinépolis Seed Camp. “Los pases se agotaron inmediatamente”, recuerda Gustavo Huerta, fundador de BlueBox. “Unas 380 personas se quedaron sin lugar”.

Las estrategias de interacción entre emprendedores y corporativos que funcionen como “agentes de cambio son el eslabón que al ecosistema en México le hacía falta”, dice Adriana Tortajada, directora general de programas a emprendedores y financiamiento del Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM).

Telefónica, Cinépolis, Volaris, Axtel, Coca-Cola, Grupo Expansión, Hoteles City Express, Ternium, Banregio y Gentera ponen el ejemplo al crear iniciativas de impulso a emprendedores.

Sus programas son el primer paso para que México se suba a la tendencia global del Corporate Venture Capital (CVC), inversiones de grandes empresas en startups o scaleups, emprendimientos que crecen más de 20% anual en tres años. La mayoría de las firmas unicornio, las valuadas en más de 1,000 millones de de dólares (mdd), tienen detrás a un CVC. “Entre ellas están Uber, Airbnb, Dropbox y Spotify”, comenta Huerta.

Félix Cárdenas, socio del fondo Vento Capital, explica que el CVC cobra relevancia en el venture capital, fondos que invierten en startups que han utilizado otros fondeos como inversionistas ángeles y capital semilla, y que están en crecimiento. Las operaciones de venture capital sumaron en Estados Unidos unos 59,000 mdd de inversión, en 2015. “17% (8,000 mdd) del total de estas operaciones viene de corporativos”, dice.

El profesor de la EGADE Business School, del Tec de Monterrey, dice que aún no existen cifras para México respecto de CVC. Sin embargo, empresas como Cinépolis dieron un primer paso. En 2015, Cinépolis Seed Camp se convirtió en Cinépolis Accelerator, la primera aceleradora de entretenimiento digital en América Latina con impacto en 13 startups de Colombia, España, Argentina y México.

En mayo de 2016, Cinépolis invirtió en AllShoppings, una plataforma que ofrece información para generar publicidad según el comportamiento de las personas. “Estamos por invertir en otras dos”, dice Miguel Mier, director global de operaciones de Cinépolis. “Hemos dado pasos cortos, pero firmes”. Para que las compañías aspiren a hacer CVC deben tener en su ADN el componente de innovación. “A las empresas que no piensan en innovar, este modelo no les sirve”.

Lo mejor de dos mundos

Telefónica apoya a emprendedores desde hace más de 10 años. En 2011 lanzó Wayra, la primera aceleradora corporativa de startups en México, que opera en 12 países y demuestra que el Corporate Venture (CV), una etapa anterior al CVC, funciona pues logra una interacción con emprendedores y detona una relación ganar-ganar entre ambos mundos.

“Encontramos muchísimo interés”, dice Gabriel Charles, director de Wayra México. “Se veía que había una contención de empresas o proyectos no apoyados”.

El CV busca encontrar innovación en emprendedores. “Hay tres caminos en donde innovar: los productos o servicios, los procesos, o los modelos de negocio”, dice Cárdenas, de Vento Capital. El objetivo es localizar un socio que genere eficiencia operativa, un proveedor para una alianza o encontrar una empresa que represente una oportunidad de inversión.

Cada vez más corporativos en México notan que los emprendedores pueden ser aliados para una fusión o compra, y para ayudarlos a encontrar innovación, dice Tortajada, “entonces sí se van a dar estas grandes fusiones y adquisiciones que representan 60% de las salidas en el mundo de capital emprendedor”.

Telefónica invirtió en emprendedores unos 50 millones de pesos (mdp). Estas startups tecnológicas han levantado capital por tres veces las inversiones del corporativo. “Esa cifra incrementará”, añade Charles, “porque se ha desarrollado el ecosistema”.

En 2014, la española lanzó Telefónica Open Future, de esquemas de aproximación al emprendimiento; Think Big, un programa informativo para jóvenes con ideas sociales; Talentum Startup, para formar emprendedores; el fondo Wayra Amerigo, que incluye a Telefónica Ventures y cinco fondos más; y Crowdworking, un centro de conocimiento e innovación donde los emprendedores crecen y maduran su proyecto.

Ponen el ejemplo

En Axtel, de Grupo Alfa, los ejecutivos de mayor rango rompieron el paradigma de que el emprendimiento es lejano a los corporativos. En el primer evento de NAVE, la aceleradora de la compañía, 17 mentores asesoraron a 16 startups y scaleups sobre finanzas, mercadotecnia y ventas que fueron seleccionadas entre 417. Siete pasaron al proceso de aceleración de cuatro meses con valor de unos 800,000 pesos por proyecto. NAVE surge de la búsqueda de Axtel, desde 2007, de generar innovación entre sus colaboradores.

“Pensamos que no solamente el esfuerzo o músculo interno podía ser el habilitador”, dice Rogelio Ancira, director ejecutivo de tecnología e innovación. “Era parte de detectar oportunidades o amenazas y aquellas megatendencias tecnológicas que creemos que van a revolucionar el mundo. Dijimos: ‘son nuevas, no las conocemos, no estamos trabajándolas y la mejor manera de tomar este conocimiento es a través de la innovación abierta’, es decir, abrirnos al emprendimiento”.

A diferencia de otros programas que están iniciando solo con CV, el de Axtel ofrece a sus emprendedores la posibilidad de recibir inversión de hasta 100,000 dólares. “Se cerraría el círculo virtuoso del CVC”, dice Huerta. “Las empresas tienen mucho que aportar a los emprendedores”, complementa Ancira.

Otro ejemplo es el de MTSportech, la primera aceleradora corporativa de la industria deportiva lanzada por Mediotiempo.com, de Grupo Expansión, a través de BlueBox. Con este esfuerzo, 16 startups de México, Perú y EU recibieron 40 horas de capacitación de mentores.

Javier Salinas, director de deportes del grupo editorial, dice que no es “una aceleradora, sino un acompañamiento”, pues “descubrimos que no todas las startups necesitan acelerar. Hay unas que necesitan un acompañamiento final, y otras que para qué las aceleras, hay que construirles bases”. Para él esto implica una vocación social de ayudar a “tu país, pues al apoyar empresas nacientes estamos haciendo el mejor programa social que existe, generar empleo”.

Reducir la brecha

El 2 de junio despegó de la Ciudad de México el vuelo Y4817 de Volaris con destino a Tijuana en el que viajaban los fundadores de 10 startups que presentaron en el vuelo su idea a los pasajeros y ejecutivos de la aerolínea. Al aterrizar, hicieron una segunda presentación ante un panel de expertos que seleccionaron a cinco compañías para entrar a TakeOff, la aceleradora de Volaris.

Holger Blankenstein, director ejecutivo comercial, dice que aunque la aerolínea se caracteriza por buscar nuevas ideas y fomentar la innovación, TakeOff da a la empresa una perspectiva externa sobre el futuro en tecnología, comunicación o experiencias. “Complementa lo que hacemos adentro”, dice. “A veces, estamos viciados porque tenemos la misma gente. Para refrescarnos un poco con nuevas ideas, buscamos afuera y salieron cosas muy interesantes”.

Los emprendedores seleccionados participarán en un programa de cuatro meses con TakeOff en el que recibirán dos horas de mentoría con Enrique Beltranena, CEO de Volaris. “Ojalá haya más compañías que sigan este ejemplo y así, poco a poco, vamos a cambiar el ambiente”, agrega Holger.

Charles, de Wayra, dice que aunque hay un despertar en los corporativos a favor del emprendimiento, aún existe el desafío de reducir la desconexión. “Tiene que haber un convencimiento del top manager”.

El mayor reto está en que los corporativos “apoyen a los emprendedores no solo como filantropía”, dice Huerta, sino que “tiene que convertirse en inversiones que ayuden a tener más y mejores empresas”.

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