Encontrando en México la mejor oportunidad

Como extranjera, adoptada por este país y trabajando en GPTW™, sé lo grandiosos que pueden ser los mexicanos y confirmo que apostar por México es nuestro deber.
Beatriz Rivas, directora senior de Asuntos Corporativos de Great Place To Work®.
Beatriz Rivas, directora senior de Asuntos Corporativos de Great Place To Work®. (Cortesía)

Cuando recibí la solicitud de un artículo de opinión, más que el honor que ello representa, la verdad es que me refugié en un cafecito de Chiapas y comencé a preguntarme, ¿de qué puedo escribir?, no por ignorancia, sino por lo que, a poco menos de tres años de vivir en México, serían muchas historias para contar.

Al ser una edición muy especial de Great Place To Work® lo lógico sería ofrecer al lector una visión integral del significado que estas cuatro palabras, tanto en español como en inglés, pueden impactar en la vida de una persona; por ello, he decidido contar desde mi persona, lo que traduzco de las siglas de GPTW™ para mi vida.

Nacida en Venezuela, muy orgullosa y arraigada a esa gran tierra, he tenido la dicha de vivir y aprender de múltiples culturas de nuestra gran región latinoamericana; desde los ticos que me abrieron puertas en San José de Costa Rica, casada con descendiente de argentinos, donde he disfrutado de espectaculares asados valga la publicidad; hasta la llovizna fría de Bogotá, la vida nos condujo al lugar donde casi iniciamos el matrimonio México.

Todavía me eriza la piel el día de mi llegada al aeropuerto Benito Juárez, un 15 de septiembre, cuando el impacto de la tricolor y el águila de toda la decoración, me dejaron sin palabras: “los mexicanos realmente aman y sienten pasión por lo que son”, pensé.

En entrevistas de trabajo no dejaba de sorprenderme la calidez con la que me recibían desde las recepciones de multinacionales y empresas mexicanas, hasta las conversaciones con quienes me entrevistaban. “Estos mexicanos aman y sienten pasión por lo que son y lo que hacen”, pensé. Esa coletilla “lo que hacen” representó un hito en lo que vendría.

Una multinacional minada de mexicanos me invitó a unirme a sus filas, desde el inicio se produjo un “click”; ¿coincidencia que encontrara mi primer empleo en una organización certificada por GPTW™? Tres años después la respuesta es no, no fue coincidencia.

En esa organización entendí las razones por las que una empresa obtiene una certificación de GPTW™, y no responde a una encuesta o a un Culture Audit© muy bien estructurado, es una consecuencia de no solo ser una organización que lo que hace “lo hace bien”, sino que se apasiona y ama el proceso, que te conecta con sus colores y su marca, que te respeta y te abre oportunidades, pero por sobre todo, es humana antes que comercial.

En esa familia, aprendí que tenía cientos de casas a las que ir a comer (porque a los mexicanos les encanta autoinvitarse a las casas), que nos habían adoptado docenas de familias, que en tu cumpleaños “cortas un pastel” y no “picas una torta”; pero lo más grande de todo, es que toda una organización estuvo a mi lado antes, durante y después de haber perdido a mi madre tras una enfermedad en Venezuela.

Ser parte de una familia (organización) certificada por GPTW™, y ahora hablar desde el propio Great Place To Work®, me permite conocer la filosofía desde las dos caras y reconfirmar que a México, a su modelo productivo y social, su esencia, lo hace grande y lo puede llevar a ser inmenso.

La Apuesta por México va con todo, y el Orgullo, el Respeto, la Camaradería, la Credibilidad y la Imparcialidad no solo son las dimensiones de GPTW™, son los valores que pueden llevar a México a la grandeza que se merece.

Hagamos todos, locales y extranjeros, de México el Mejor País para Trabajar, Vivir y Soñar; que el trabajo sea una extensión de tu propio ser, que encuentres en compañeros y jefes, nuevas familias, y que cada acción, ética y responsablemente ejecutada, siempre mantenga una trascendencia social que busque el beneficio para todos.

Gracias México por permitirme “Apostar” por ti también.