Empresas no pueden funcionar si el mercado no confía en ellas

El manual de ética “tiene que ser diferente para todas las empresas, debe ser un traje a la medida para ajustarse a la necesidad, la realidad y el momento de cada una”: experto.
En las farmacéuticas cada decisión puede impactar potencialmente a una persona y la salud es un tema personal, explica directiva de Eli Lilly.
En las farmacéuticas cada decisión puede impactar potencialmente a una persona y la salud es un tema personal, explica directiva de Eli Lilly. (Especial)

Ciudad de México

Emanuel Kant, filósofo alemán, dijo que “la mayor perfección del hombre es cumplir el deber por el deber”. En el ámbito empresarial, The Reputation Institute, uno de los órganos rectores en esa materia, señala que la llave del éxito es la ética y la reputación positiva, acciones que hoy son medibles y un factor clave en la decisión de los consumidores al elegir un servicio o producto.

Jesús González Arellano, socio a cargo de gobierno corporativo, gestión de riesgos y sostenibilidad para Klynveld, Peat, Marwick & Goedeler (KPMG, por sus siglas en inglés), asegura que una buena ética empresarial se construye a lo largo de la historia de la empresa y su reputación se sostiene a través de una trayectoria probada, que se origina en la parte superior, con los socios y fundadores. “Por ello, hablar de ética en una empresa es hablar de la esencia y el corazón de la misma. En nuestro caso, al no tener un producto físico para ofrecer a nuestros clientes, la base del negocio es la reputación. Si el mercado no confía en nosotros, esto podría no funcionar, porque también vendemos confianza”, aseguró González, miembro de la firma que lleva soluciones a través de servicios de auditoría, impuestos y asesoría a escala global.

CUIDAR PROCESOS

“Somos una empresa con cerca de 3 mil 300 colaboradores en más de 20 oficinas en la República mexicana, además de operar en más de 150 países en el mundo; por ello, el activo más importante que tiene la compañía son nuestros colaboradores. En materia de ética nuestro mayor logro es que sea un tema continuo y de mejoras; por lo tanto, en nuestra operación manejamos cuidadosamente los procesos, así como la fuga de información y la protección de datos, apoyados en un robusto sistema y en el trato discreto y eficiente que nuestros colaboradores dan a esa información”, destacó.

González también detalló que en México “la ética es un tema crucial para el mundo de los negocios; sin embargo, 95 por ciento no lo ve como algo inherente, lo mira como algo colateral, debido a que  de 5.6 millones de empresas, 99 por ciento es micro y pequeña, 0.8 por ciento es mediana y solo 0.2 por ciento es grande. Hay que evolucionar y ordenar la ética como prioritaria”.

En KPMG, ejemplificó, “tenemos un comité de sostenibilidad y se habla de los impactos a nuestros grupos de interés. Por ejemplo, redujimos el número de viajes y con ello el impacto al medio ambiente y, por supuesto, a la economía interna de la empresa. La ética busca ser una verdad universal. El reto es la economía, ya que el valor de una organización no va ligado únicamente a sus activos fijos, y los intangibles representan la capacidad de riqueza hacia el futuro. El manual de ética tiene que ser diferente para todas las empresas, debe ser un traje a la medida para ajustarse a la necesidad, la realidad y el momento de cada una. La salud es un tema de responsabilidad del producto y relación con los médicos, de mejoras constantes sin daño a terceros”, agregó González.

ÉTICA Y SALUD

Al respecto, Mariana Benavides Peart, gerente de Programas de Salud Global en México de la farmacéutica Eli Lilly, asegura que esta firma es un buen ciudadano corporativo. “Tenemos una responsabilidad social que se traduce en nuestra promesa de mejorar la vida de nuestros pacientes. Vivimos los valores de la empresa como si fueran un mandato, buscamos la excelencia, llevamos casi 140 años y seguimos apegados a lo que nuestro fundador implementó”.

La firma fue creada en 1876, en Indianápolis, por el coronel Eli Lilly, un químico farmacéutico que, preocupado por la calidad de los medicamentos de la época (postrimerías de la Guerra Civil), creó su propia empresa de manufactura farmacéutica.

“Para nosotros la ética empresarial es de los elementos más importantes. Nuestro negocio es la salud y la base de todo lo que hacemos está vigilada estrechamente. Nuestras normas y valores en la compañía se encuentran escritas en el Libro Rojo, ya que cada decisión puede impactar potencialmente a una persona y la salud es un tema personal. El Libro Rojo se origina en el departamento de ética y compliance, y se adapta a las regulaciones locales de cada país en donde tenemos operación. En él se establece la manera de interacción con otras personas dentro y fuera de la empresa en el día a día. Con esta herramienta nos capacitan dos veces al año; además, comprendemos la importancia del valor compartido y nos sabemos con fortalezas siempre y cuando éstas impacten en las necesidades de la comunidad”, expresó.

La farmacéutica ha obtenido varios distintivos en el rubro de Ética. Ganó el Corporate Governance Award en la categoría de Tecnología y fue nominada en la categoría de Ethics and Compliance. “Desde inicios de 2017 lanzamos una app de Lilly que se llama MyIntegrity, que puede bajar cualquier empleado y tiene procedimientos, información y consejos de comportamiento ético adaptados a las políticas y costumbres de cada país donde trabajamos, todo inspirado en el Libro Rojo, por supuesto, así como en la certificación de Cetifarma de Empresa con Prácticas Transparentes, que refleja nuestro compromiso con la integridad”, detalló Benavides.

“Trabajar en Eli Lilly me da seguridad. Puedo ir por la vida representando a la empresa sin miedo a faltar a las leyes y normas, las que cumplimos a cabalidad con el fin de velar por la salud de los mexicanos”, finalizó.