La vena cava que lleva vino al corazón

Vena Cava se ha destacado por la creación de vinos de alta calidad elaborados por las mejores uvas de los valles vitivinícolas de Baja California.
Phil Gregory/Vena Cava
Phil Gregory/Vena Cava

Ciudad de México

El sueño de Phil Gregory involucraba una hamaca y una copa de vino. Sin embargo, su realidad estaba en un estudio de música en Los Ángeles. Aquella fantasía casi idílica se volvió realidad 15 años después cuando su esposa Eileen y él conocieron Baja California.

La pareja llegó por recomendación de un amigo, y después de comer en el restaurante Laja del chef Jair Téllez, se enamoraron de sus viñedos, la gastronomía y los paisajes del Valle de Guadalupe. Decididos a hacer un cambio de vida y convencidos de haber encontrado su lugar ideal, construyeron hace 11 años un rancho “en medio de la nada” y se mudaron a Ensenada.

“Lo primero que hicimos fue plantar un viñedo. Yo entré a la Escuelita del enólogo Hugo D’Acosta y aprendí a hacer vinos, ahí hice mi primera barrica; al año regresé e hice cinco, dos años después quince y ahora hago cien o 120 barricas”, explica Phil.

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Aunque el vino empezó como un proyecto personal, se volvió una actividad tan apasionante que Phil inició formalmente la vinícola Vena Cava, nombre que hace referencia a la sangre que corre por la vena principal que llega al corazón; en este caso, la sangre es el vino que hace latir el corazón del Valle de Guadalupe.

Su bodega fue diseñada por el arquitecto Alejandro D’Acosta quien, inspirado en la juventud de Phil como marinero, construyó el espacio como si fuera un barco pescador, pero de cabeza. Una característica de los vinos Vena Cava es que son orgánicos, no usan pesticidas ni fertilizantes artificiales en el cultivo de la vid.

Vena Cava se vende en la vinícola y el 60 por ciento de la producción se va a Ciudad de México y Guadalajara, pero también mandamos al suroeste de Estados Unidos, Nueva York y Chicago”.

Mientras tanto, su esposa Eileen se dedicó a diversificar el proyecto y convirtió su casa, un rancho de seis habitaciones, en el hotel Villa del Valle donde ofrecen dos propuestas gastronómicas distintas: el food truck Troika y el restaurante Corazón de Tierra, ranqueado durante tres años como uno de los 50 mejores de América Latina por la lista de San Pellegrino.

En México el mercado está creciendo, ahora tenemos 60 empleados y suficiente vino para vender en el país; no necesitamos producir más de 35 mil botellas, me interesa cuidar la calidad en lugar de la cantidad.”

Phil aconseja que emprendan en el negocio de la viticultura sólo si realmente aman el vino. “Yo no recomiendo que alguien haga vino sólo para ganar dinero; lo más importante es tenerle amor al vino. A mí me gusta mucho mi trabajo, mi labor es hacer vino, tomar vino y vender vino a mis amigos que tienen restaurantes increíbles”, finaliza el emprendedor.

REPL