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Pasear perros, más que un negocio

Luis Fernando de 22 años comenzó TRC Dog Walkers, donde ofrece una caminata especializada. Su empresa la conforma un equipo de siete personas, jóvenes de entre 19 y 22 años.
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Más que poner una empresa para ganar dinero, Luis Fernando García Sandoval de 22 años, capitalizó su gusto por los perros y el pasearlos para emprender un concepto de negocio que atiende a una creciente demanda dentro de este sector.

Fue así que fundó junto con un socio, la empresa TRC Dog Walkers, dedicada a brindar atención a los perros mediante paseos especializados.

Es sábado por la mañana y el paseo comenzó por la avenida México y siguió a lo largo de una hora por diferentes calles de la colonia San Isidro en Torreón. 

Luis Fernando en esta ocasión sólo lleva a tres perros, destacando Polo, un inquieto labrador café oscuro, al que controla sin problema.

En la actualidad, él se encuentra estudiando la carrera de Terapia Física y Rehabilitación en el Instituto Carlos Coqui, además de jugar basquetbol en sus tiempos libres. 

Antes de emprender este negocio, Luis Fernando fue mesero, barman, jefe de cocina, botones y hasta lavador de coches, recuerda que desde siempre ha tenido perros en su casa, a los que les tomó más gusto por un tío que es veterinario.

“El pasear a perros de manera profesional se dio gracias a que junto con un amigo, decidimos emprender un negocio dedicado a pasear perros y yo desde su primer cliente le agarré gusto”. 

Fue así que dejó su anterior empleo ya que además el pasear perros se le acomodaba más para atender sus estudios. Ese terrier escocés fue su primer cliente y hasta la fecha lo sigue paseando.

Según explica, su trabajo lo realiza de lunes a domingo para sacar a caminar a los perros, trata de acomodar sus paseos por la mañana pues en la tarde estudia. 

Consciente que el concepto de negocio que emprendió es algo que ya se maneja a nivel mundial, sabe que en La Laguna hay mucha competencia, de la que reconoce también ha aprendido mucho al haber trabajado en otros negocios similares.

“Nosotros ofrecemos una atención personalizada hacia un perro, ver sus necesidades y trabajar sobre ellas. No es lo mismo sacar a pasear a un perro que ya está entrenado o domesticado, a uno que es cachorro y al que hay que enseñarle a socializar, eliminar conductas agresivas, que sea “bien portado”.

Para ello Luis Fernando reconoce que el perro es un animal que cambia de estado emocional, un día se levantan felices con ganas de salir a caminar, o incluso tienen estados depresivos en los que no desean pasear.

Sabe que abrir un negocio implica responsabilidad. Su empresa la conforma ya un equipo de siete personas, jóvenes de entre 19 y 22 años, todos son estudiantes, cada uno llega a pasear de tres a seis perros en promedio. 

Pero si la complejidad de manejar perros es tal, con los trabajadores es aún mayor.

“Al haber sido también empleado, sé estar sujeto a presión de un jefe en ocasiones puede no ser tan agradable, por lo que entonces para mantener una buena relación laboral se requiere de un ambiente laboral positivo, haciéndoles ver que al ser jóvenes debe saber que si se trabaja bien, le irá bien a toda la empresa, se tendrán clientes satisfechos, habrá más ingreso y mejor paga”.

Un paseador de perros puede llegar a ganar desde 500 a 700 pesos trabajando dos horas diarias de lunes a viernes. 

El perfil de las personas que trabajan tienen que ser dinámicas, que les gusten los perros, el sacarlos a pasear, y que no sólo sean visionarios por el dinero, “si se trabaja y se hace bien el jale, el dinero llega porque llega”, asegura.

La consolidación de esta idea de negocio es un primer paso para Luis Fernando. 

El siguiente paso que él tiene en mente, es la apertura de una clínica de rehabilitación física y psicológica para perros, pero esto lo visualiza en un plazo para dos años y medio, una vez que haya terminado su carrera.

La idea es tener un local establecido y que cuente con el equipamiento adecuado para brindar la atención que requiere, además de generar vínculos con los clientes para brindar diversos servicios como el veterinario, aunque esto se dará a mediano plazo.

Atender el negocio, pasear perros, la escuela, el basquetball y con 22 años de edad, ¿hay algo que se sacrifica?.

“A todos mis clientes les cumplo con sus horas incluso los domingos, es mi jale y lo quiero cuidar además de atender mis estudios. Trato de cuidarme mucho de las salidas con los amigos”.

A sus padres les gusta que tenga su propio negocio y genere sus propios ingresos, aunque señala, les agrada más que no desatienda sus estudios. 

“Esta si es una buena idea de negocio, es rentable pero si está muy competido, por lo que si van a abrir un negocio, se tiene que ofrecer algo más, que se incluya un servicio que realmente atienda una necesidad, nosotros ofrecemos la comodidad y confianza para el cliente, hay quien ve en los perros a alguien muy especial para ellos y sus familias”, expuso, mientras al final del recorrido, entregaba el último perro ya de vuelta con su dueña.
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