Pyme de BCS ubica la fórmula del éxito en la damiana

En Baja California Sur opera una fábrica de cremas y licores que quiere conquistar el paladar de los mexicanos a partir de una fórmula que potencia los efectos afrodisíacos de la damiana.
Grupo Arari produce cremas y licores con frutos de BCS.
Grupo Arari produce cremas y licores con frutos de BCS. (Mariana Barba)

Ciudad de México

Innovación y paciencia son dos de los conceptos que definen a esta empresa de productos artesanales. Comenzó operaciones como un laboratorio de análisis clínicos sin imaginar el vuelco que daría con el paso de los años. Está instalada en la capital de Baja California Sur, y desde ese extremo del país ahora quiere conquistar el paladar de los mexicanos. ¿De qué manera? ¿Lo logrará?

El laboratorio comenzó en 1982, “con análisis clínicos de aguas y alimentos”, dice su propietaria Ana María Ramírez Ornelas, química de profesión, quien encontró un interesante nicho de mercado a explorar en la producción de cremas y licores a partir de especies nativas de la región sudcaliforniana.

En entrevista con Milenio Digital, comenta que no ha dejado de lado la división de análisis clínicos, incluso está en proceso de certificación por parte de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para operar como un laboratorio tercero autorizado, pero asegura que es momento de la diversificación.

Cuando Ana María dice que es momento de la diversificación resulta que se sabe lista de emprender un proyecto largamente acariciado, del que no conoce aún cómo es que se sobrepondrá a los obstáculos y retos que están por llegar, pero del que está completamente convencida que lo conseguirá.

No en vano han pasado 32 años de esfuerzo. Desde el pequeño local que ocupó su laboratorio en una esquina de la calle Ignacio Ramírez, en el centro de La Paz, hasta sus instalaciones actuales en un predio de más de 300 metros cuadrados, donde planea construir una tienda y un auditorio, además de dar forma a una fábrica.

Porque en el ánimo de Ana María está completar un proyecto integral. De la mano de fortalecer su cadena productiva, desde la siembra y cosecha de la damiana, hasta su transformación en un producto terminado con valor agregado y distribución, listo incluso para exportar, la directora de Grupo Arari quiere seguir interactuando con jóvenes estudiantes e incidir en actividades relativas al turismo.

La idea de abrir un pequeño establecimiento para comercializar sus productos a un costado de la fábrica de cremas y licores surge de la intención de ofrecer una degustación a los visitantes y que esto con el tiempo se convierta en una actividad obligada para los turistas que arriban al “puerto de ilusión”, como sucede por ejemplo en diversos sitios de Oaxaca, Jalisco o Zacatecas.

El auditorio para 60 personas responde a la necesidad de albergar a los estudiantes de la Universidad de Chapingo que cada año visitan el laboratorio de Ana María, quienes acuden motivados por las investigaciones que ahí se realizan y de cuya relación que data de hace una década ya derivó en un trabajo que busca ubicar la nomenclatura científica de la vasta flora nativa de la región.

Camino al éxito

Pero como todo emprendimiento, el despegue y sostenimiento de las operaciones de la empresa de productos artesanales y el laboratorio clínico no han sido fáciles. El lento desarrollo obedece a la ausencia de financiamientos accesibles para detonar el crecimiento de un negocio que pese a la adversidad no ha cesado de tocar puertas.

El producto estrella es la damiana, una hierba afrodisíaca natural que en licor se puede servir como el mezcal para degustar en un caballito derecho o en cocteles, como la margarita, servida en una copa escarchada con sal. Con la crema de damiana también pueden prepararse infinidad de bebidas, tantas como el límite de la imaginación de los ‘barman’ lo permita.

De acuerdo con Ana María, como resultado de años de investigaciones en su laboratorio fue que encontró una fórmula particular para preparar la crema y el licor de damiana que ya embotella de forma artesanal. Su “receta secreta” está por ahora en proceso de dos patentes ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual, y tan pronto las obtenga comenzará el fuerte de la comercialización.

La fundadora de Grupo Arari piensa en todo México, pero no descarta Estados Unidos y Europa o Asia para llevar sus productos. Ella dice que bien podrían estar en cualquier rincón del mundo, como alguna vez soñaron los productores del tequila y el mezcal. Pero con los pies bien puestos sobre la tierra, asegura que eso llevará su tiempo.

En su momento, dice, le corresponderá explicar cuál es el proceso que sigue para obtener un licor de damiana distinto al que ya se conoce en Guadalajara. “Es diferente; es el secreto que queremos proteger”, dice orgullosa Ana María, pero sin celo asegura que ella no trabaja con esencias sino con extractos de la planta.

Su ventaja competitiva radica en que ella misma tiene hectáreas donde se siembra la damiana, propia del microclima de La Paz, donde conviven mar y desierto en un mismo ecosistema. “La damiana crece silvestre en las tierras, es más resistente así, pero ya aprendimos a trasplantarla”, comenta.

Una cadena de valor

En el 2000, a raíz de un convenio de colaboración con un centro de investigación en Baja California Sur obtuvo 350 plantas de damiana, mismas que sembró con el objetivo de identificar las necesidades del cultivo. Diez años después le ofrecieron mil 300 plantas más, suficientes para proveer de materia prima a su fábrica de licores.

“Tengo una cadena productiva sólida desde el cultivo hasta la transformación, y estamos trabajando en la comercialización”, resume Ana María, pero advierte que la idea no es que nada más en su rancho Taste Viejo se concentre un cultivo exclusivo. “Quiero involucrar a otras personas a la cadena”, dice.

Como se trata de un recurso forestal protegido, la Comisión Nacional Forestal (Conafor) debe otorgar los permisos para ampliar los cultivos. Actualmente cuenta con mil 600 plantas, pero esta cifra podría multiplicarse en los próximos años gracias al invernadero que también forma parte de su proyecto.

“Hemos aprendido a trasplantarla, porque se establece en una zona silvestre que nace por semilla, pero que nadie la ha podido propagar hasta ahora porque la planta escoge el microambiente donde germina”, de modo que esta peculiaridad de la damiana no será obstáculo alguno.

Sobre sus productos, Ana María asegura que de forma gradual se irán incorporando en el gusto de las personas. Tan solo el licor de damiana, dice, es rico en zinc, que es un catalizador de reacciones bioquímicas con un efecto afrodisíaco que desencadena mecanismos para la maduración de las células reproductivas y favorecen la fertilidad.

Entre los planes de Grupo Arari está incrementar la venta de sus productos, que por ahora está concentrada en la península de Baja California, propiamente en Los Cabos. Para ello requiere terminar de alistar la línea de producción semiautomática que le permitirá trabajar con 2 mil 600 litros de licor a la quincena y embotellar hasta mil 300 botellas de 750 mililitros por cada mil litros de licor.

“No vamos a comenzar con ese volumen, primero afinaremos la distribución y en función de los pedidos haremos la producción”, explica.

Otras alternativas de licor, cremas y dulces tipo ate que elabora Grupo Arari son de mandarina, naranjitas y ciruela del monte, típicas de la región.