Emprender es como subir una cuesta

Arribar a la sede de la Semana del Emprendedor se parece al camino para emprender: es complicado como subir una pendiente; cientos acuden, pero no todos tienen claras las dificultades.

Ciudad de México

Llegar a Expo Bancomer Santa Fe, la sede de la Semana Nacional del Emprendedor, es como subir una cuesta empinada: complicado… el camino es de subida y el tráfico para llegar es caótico. Complicado como también lo es emprender un negocio: el 75 por ciento de las nuevas empresas en México cierran tras sus primeros dos años de operaciones, de acuerdo con el Centro para el Desarrollo de la Competitividad Empresarial.

A pesar de esto, cientos de personas llenan el lobby, las escaleras, los pasillos y las salas de conferencias del inmueble desde el lunes 5 de octubre. Estudiantes, profesionistas, empresarios, emprendedores, ex empleados; hombres y mujeres se mueven continuamente, observan y escuchan. El gobierno espera que desde ese día y hasta el sábado 10 de octubre, la feria reciba alrededor de 17 mil visitantes.

“Quiero formar un corporativo con mi familia, poner dos negocios: uno de ropa —a mí lo que me interesa es el pants— y otro de transportes, de tráilers de carga y otro tipo de vehículos”, dice un taxista que acaba de salir de Expo Bancomer Santa Fe.

“Lo que pienso es que mi mamá puede ayudarme a hacer los pants, sólo me falta terminar un diseño (del modelo de la prenda), y mis hermanos también pueden ser parte de la empresa, porque mi hermano ya no está en el buró de crédito, o sea que está libre para algún crédito porque terminó de pagar un carro, él también es taxista, y eso me puede ayudar… y mi hermana puede llevar la contabilidad, es buena para eso”, explica mientras maneja un Tsuru pintado de dorado y guinda, la cromática de los taxis que es sustituida de manera gradual por los colores blanco y rosa.

—Pero entonces, ¿viniste al evento porque traías pasaje hacia acá o por tu iniciativa? 

—Por mi iniciativa —observa a su cliente por el retrovisor, donde se ven sus ojos y parte de su peinado de mohicano, mientras mueve la cabeza —. Ayer vine en Metro y hoy me traje el carro… pero vi muchos chavos que nada más vienen a echar relajo…

—Vienen muchos estudiantes, ¿verdad?

—Sí, pero la mayoría ni tiene interés en las pláticas y están buenas. 

—Ah, o sea, sí entraste a las pláticas y todo. 

—Sí. Te enseñan cosas que sí sirven. Estuve desde la mañana en los talleres de cómo hacer tu negocio y creo que sí podría hacer un corporativo con mi familia.

Es martes 6 de octubre, el segundo día de la feria para emprendedores. Dos días después, el jueves 8, el Ecobús que va del Metro Balderas hasta Santa Fe avanza sobre la avenida Constituyentes cerca de las 6:00 de la tarde. Cuando se detiene en una parada cercana al Bosque de Chapultepec, cinco jóvenes con mochilas a la espalda o colgadas de un brazo suben al autobús por la puerta de salida, aunque el vehículo ya está lleno. Gritan y empujan a otros pasajeros para poder entrar. Lo consiguen y el camión reinicia la marcha con la puerta abierta. Se escucha el diálogo y las risas: son estudiantes y van a la exposición para emprendedores. Se parecen mucho a quienes describió Saúl, el taxista: muestran un interés nulo en las actividades de la feria, aunque esa actitud no defina la de todos los estudiantes que asisten a la Semana del Emprendedor. Quizá estos alumnos sólo van por obligación, porque su profesor se los pidió.

Horas más tarde, una mujer con algunas canas camina sonriente, y con un vaso con café, frente a uno de los accesos a la plancha principal de Expo Bancomer. Es Edna Luz Romero Barraza, diseñadora industrial y empresaria desde hace 30 años; dedicada al diseño de calentadores solares y páneles fotovoltaicos —que producen electricidad a partir de la luz del sol.

“Es muy agradable (el ambiente de la feria), me gusta mucho, pero veo un poquito de desorganización en la manera de entrar a las pláticas, como que rebasó el número de personas la capacidad de este lugar, y lo lejos; no me gusta la distancia porque es muy complicado llegar. Yo vengo en el transporte que ofrecen y a veces no llega el autobús al lugar adonde estaba programado. Les falta un poco de logística, desde mi punto de vista”, opina sobre la organización del evento.

—¿Qué opina de que haya muchos jóvenes que vienen a la expo? —pregunta el reportero.

—Me encanta. Los emprendedores en México son jóvenes. Lo más difícil de encontrar son emprendedores porque muchos jóvenes son estudiantes y se cansan, quieren resultados inmediatos. Cuando uno es un emprendedor y pone una empresa nueva, tenemos que darle tiempo para que crezca. Es como un bebé. El bebé no me va a mantener y tengo que tener otra fuente de ingresos para poder mantener a mi bebé, mientras crece. Entonces, una empresa no va a tener resultados inmediatos, y en la juventud la inmediatez es básica, ellos quieren resultados para ayer. Eso es lo más difícil: hacer una cultura de lo que es un empresario, por eso me encantó la plática del señor (Ricardo) Salinas Pliego, porque lo explica muy bien. El chiste es no cansarte, no cansarte, no cansarte.

—¿Cuáles son las mejores herramientas que pueden adquirir los jóvenes en un evento como este?

—La experiencia, hablar con las personas viejas, así como yo. Las personas que ya tuvieron éxito, para que vean cómo le hiciste, cuánto te tardaste en llegar. Esto no es inmediato. Ser emprendedor es de toda la vida, es una actitud… Eso les recomendaría: que hablen con las personas de éxito, con el creador de Google, de Facebook, que vean a los grandes líderes cómo empezaron, cuántos años les ha llevado. Esto no es para cansarse, es el maratón.