Hacer negocios sin acabar con el planeta, la apuesta de los nuevos empresarios

Desde energía eléctrica generada por hidrógeno, hasta regeneración de suelo, varios jóvenes mexicanos buscan cambiar problemáticas específicas para el medio ambiente.

Ciudad de México

Una empresa mexicana genera energía eléctrica 100 por ciento libre de procesos contaminantes. Lo hace a partir del hidrógeno, el elemento más abundante del planeta, y quiere que las personas sean capaces de generar, almacenar y utilizar su propia energía, sin desperdicio y solo cuando sea necesario.

El proyecto fue creado por Raúl González Acosta, un joven emprendedor de 25 años, estudiante de ingeniería en el Tecnológico de Monterrey Campus Guadalajara, y socio fundador de Hydrosolver. Raúl busca “crear tecnología para darle independencia y poder a la gente, a través de una mayor incidencia y participación activa en el futuro económico, energético y ambiental del país”.

La empresa, asentada en Austin, Texas, está integrada por una docena de ingenieros mexicanos que pretenden romper el “monopolio energético” y consolidar una tecnología abierta que permita a más emprendedores generar proyectos verdes a partir del hidrógeno, que aspiren a desarrollar tecnologías aplicables en las actividades básicas de la vida diaria.

El concepto básico es generar energía eléctrica a partir de la Fórmula H. Para explicarlo cita un ejemplo: baterías de hidrógeno, que servirían como bancos de energía de menores dimensiones que puedan almacenar 6 o 7 veces más que las pilas convencionales. “Funcionan como un tanque de hidrógeno que tiene un ‘conversor’ que atrae el hidrógeno y genera electricidad. El hidrógeno es el elemento más abundante del planeta, es inofensivo, no contamina y se mezcla con el aire”, explicó el CEO de Hydrosolver.

En tres años, la empresa ha desarrollado baterías de hidrógeno para drones y prototipos de vehículos. De hecho, la idea de González surgió de su afición por los autos de carreras que él mismo diseña y corre, y de las aplicaciones desarrolladas para mejorar el rendimiento de estas máquinas.

En el sector automotriz, el hidrógeno se utiliza en motores eléctricos, mismos que, según el joven emprendedor, son tres veces más eficientes que un motor de combustión. “La tendencia es que el combustible ideal tenga la mínima parte de carbono, por la máxima parte de hidrógeno”, y así lograr que cada vez más autos eléctricos o híbridos circulen en las calles de las grandes ciudades.

Para ello se deben bajar los costos, acelerar una transición y lograr que haya más autos no contaminantes en circulación.

La industria alimenticia también cuenta con aplicaciones del hidrógeno a bajo costo para transformar aceites vegetales en grasas a través de un proceso llamado hidropirólisis; mientras que en la industria aeroespacial el hidrógeno se utiliza para fabricar combustible para aviones con un menor impacto ambiental.

Luego de ir y venir por Centro y Sudamérica, en octubre de 2015, el empresario creó la Asociación Latinoamericana del Hidrógeno, para iniciar así la cooperación entre representantes de gobiernos, iniciativa privada, investigadores, académicos y sociedad civil de Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y México, para generar políticas públicas y económicas que permitan una mayor aplicación y regulación del hidrógeno, en sustitución del tradicional sistema proveedor del Estado.

Hoy en día, explica González, en México no existen leyes que regulen el uso de hidrógeno. En cambio, Costa Rica busca ser el primer país en América Latina en transformar su sector energético y lograr una transición total a tecnologías verdes. Si lo logra, se convertirá en un ejemplo a seguir para otros países en el mundo que iniciarán el desarrollo de estas tecnologías y México podría seguir esos pasos y, por ejemplo, transformar la Comisión Federal de Electricidad para que deje de ser productora y se convierta únicamente en administradora de la energía que generen las personas.

Tendencia a la transformación

Además de Hydrosolver, en México existen cada vez más empresas y proyectos que apuestan por la sustentabilidad y el cambio de paradigmas en procesos.

Eso resultó en que universidades e iniciativa privada generen espacios y programas para consolidar las mejores propuestas verdes de los nuevos emprendedores.

Incubadoras, aceleradoras, concursos internacionales y programas de apoyo se generan también con recursos públicos y privados, para apoyar a cada vez más jóvenes con buenas y ecológicas ideas.

La Universidad La Salle, por ejemplo, cuenta con un Parque de Innovación que promueve la interacción de emprendedores, expertos, empresarios, miembros de la sociedad, gobierno, academia y centros de investigación, para desarrollar proyectos de “innovación social”.

La Universidad Nacional Autónoma de México coordina actividades de desarrollo de tecnología y cuenta con incubadoras y parques tecnológicos en los que desarrollan proyectos que conforman “catálogos verdes”. Entre ellos destacan algunos como la preparación de biocombustible por medio de hules naturales; de biofertilizante que proviene de cianobacterias; un método de obtención de bioplástico derivado de pectina cítrica y reforzado con nanopartículas; y materiales cerámicos para capturar dióxido de carbono o filtros solares para ventanas ahorradoras de energía. Sin embargo, aún con iniciativas como estas, existen pocos fondos de apoyo financiero a emprendedores, de los cuales, aún menos apuestan por iniciativas verdes.

Por ello, han surgido comunidades de networking y aceleradoras como The Pool e Impulsa México, que ayudan al crecimiento y fortalecimiento del negocio. Esta “incubadora de alto impacto”, The Pool, tiene apoyo de la Secretaría de Economía a través del Instituto Nacional del Emprendedor y apoya a unos 50 emprendedores.

Además, existen dependencias como la Secretaría del Trabajo y Previsión Social; la Sedesol a través del programa Prospera; la Secretaría de Turismo; el Fondo para el Desarrollo Social de la CDMX; y el Fondo Nacional Emprendedor, a través del Inadem, que brindan capacitaciones y apoyos para abrir nuevos mercados y brindan financiamientos a fondo perdido para impulsar el desarrollo de proyectos jóvenes que puedan crear nuevas tecnologías. 

Para seguirles la pista

En México existen cada vez más empresas que llevan a cabo proyectos que cambian la manera de trabajar para dar paso a la sustentabilidad.

Inventive Power: Es un concentrador solar parabólico que tiene capacidad de generar energía térmica entre 60° y 200°C y que es útil en procesos industriales donde se requieren grandes cantidades de agua caliente, vapor o calor que ayude a deshidratar productos. Este concentrador disminuye los costos de las empresas y la contaminación.

Gravalock piso permeable: Es un sistema de rejillas de plástico 100 por ciento reciclado que se ensambla y se rellena con grava para formar pisos firmes. El proyecto fue desarrollado en la Ciudad de México y, entre sus ventajas principales, está que no genera calentamiento con el pavimento o concreto.

IMAATECH:Es una empresa de tecnología enfocada al diseño y manufactura de sistemas de tren motriz para vehículos eléctricos de movilidad urbana, como es el caso de las bicicletas. Este proyecto fue el ganador del Clean Challenge México 2015, uno de los concursos de empresas y startups verdes más importantes del país.

Tierra de monte: Es una empresa queretana que desarrolla tecnología para regenerar suelos en comunidades rurales que viven del cultivo, mediante investigación en ecología microbiana. Los suelos restaurados tienen mejor calidad y rendimiento y ayudan a recuperar la salud de los ecosistemas agroecológicos. Han desarrollado seis productos con los que comenzaron a hacer pruebas comerciales con empresas como SuKarne y Ganfer.