La Estufita 'le quita' la leña a las cocinas rurales

No es una estufa común: mide 15 por 15 centímetros y funciona con un combustible basado en gas natural; fue ideada para evitar los daños a la salud causados por el humo de leña en comunidades.
“No más muertes por cocinar con humo”, se lee en un video que explica cómo funciona La Estufita.
“No más muertes por cocinar con humo”, se lee en un video que explica cómo funciona La Estufita. (Glatt Stove)

Ciudad de México

Carlos se encontraba en Guerrero en septiembre de 2013 para repartir víveres a damnificados por el huracán “Ingrid” y la tormenta tropical “Manuel”, cuando se conmovió por el estado de salud de una joven de 14 años a quien le dolían los pulmones. 

Este suceso más tarde derivó en La Estufita, una solución creada para evitar los daños a la salud causados por inhalar humo de leña al cocinar. 

De hecho, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es una de las consecuencias de esta práctica —común en zonas rurales de México— y es la quinta causa de muerte en el país, de acuerdo con el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER).

Carlos Glatt, creador de La Estufita y director de la empresa Glatt Stove, explica en entrevista con MILENIO que, después de pasar por la experiencia conmovedora en Guerrero, decidió concentrarse en el diseño de una estufa ecológica porque estaba convencido de que podía crear una solución adecuada al problema de salud originado por cocinar con leña.

“Durante un año, estuve desarrollando el prototipo, pruebas en comunidades, moldes, todo, técnicas de fabricación, e investigando sobre la causa, y así es como llegué a tener un plan de negocios muy claro, que se le ofreció a inversionistas que le entraron.

“En ese momento fue cuando construimos la fábrica, los tanques de llenado, la embotelladora, los moldes definitivos, todo lo que se necesitaba para poder llevar a cabo la fabricación”, detalla Glatt.

¿Cómo funciona una ‘estufita’?

Se trata de una estufa de 15 por 15 centímetros, con un peso aproximado de 500 gramos (medio kilogramo), parecida a una lata de leche en polvo. Funciona con un combustible líquido basado en el gas natural, el cual contamina menos que el gas LP y la leña.

Para prender una “estufita”, es necesario colocarla en una superficie plana, después levantar el cilindro que se encuentra en el centro para llegar al tanque, donde se debe poner el embudo incluido y vaciar el combustible. 

Luego, hay que colocar un cerillo prendido en la base de la estufa para encenderla. Para apagarla, basta con poner nuevamente el cilindro que se retiró al principio, en un solo movimiento.

Carlos Glatt asegura que, aunque el tiempo de vida señalado para el producto es de 5 años, se puede utilizar por más tiempo.

“Mientras se use bien, no se desgasta. Tenemos pruebas totalmente oxidadas y se han prendido cientos y cientos de veces y siguen prendiendo exactamente igual, porque es un principio químico-físico lo que la hace funcionar”.

¿En qué etapa va el negocio?

Hasta el momento, han sido fabricadas veinticinco mil estufas y se producirán 150 mil más, de acuerdo con el creador del producto.

“Hemos regalado 500 estufas en comunidades para hacer pruebas. Ya tenemos muy claros nuestros diferentes mercados meta: desde gente de comunidades en pobreza extrema, hasta gente que puede pagar el producto, gente de la construcción, tipo albañiles, pintores; encontramos que tiene mucho más usos de los que creíamos”, explica Carlos Glatt.

Añade que el lanzamiento de La Estufita se realizará el próximo domingo 6 de diciembre en el evento denominado “Los 1000 chefs”, en el que mil personas cocinarán con dos aparatos cada una al mismo tiempo, en el Centro Banamex de la Ciudad de México.

Costo

Después de este suceso, el aparato será comercializado a un público amplio. El 50 por ciento de las ventas se realizará en tiendas de autoservicio y de conveniencia, y la otra mitad será para ofrecerlo en comunidades rurales a un precio accesible, con un modelo de negocio que permita llegar al costo de un dólar por estufa.

“La estufa vale 10 dólares y el litro de combustible vale un dólar, pero para las comunidades que están realmente en pobreza extrema creemos que 10 dólares inclusive, aunque es la estufa más barata del mundo, sigue siendo caro. 

“Lo que hemos platicado con fundaciones es: la fundación pagaría el 90 por ciento y la persona pagaría el 10 por ciento, lo que convertiría a la estufita en la estufa de un dólar, y la verdad es que eso si es totalmente disruptivo en el mundo”, señala Carlos.