¿Grasa, joven? Bolero Lero, la boleada a domicilio

A Paco Corral se le ocurrió el servicio de boleros a domicilio cuando vio cómo clientes del DF llevaban sus zapatos a limpiar para recogerlos dos horas después.

Ciudad de México

A Paco no se le daba la escuela. Las calificaciones le importaban poco y no confiaba en sí mismo. Pero tuvo que cambiar porque a su mamá le diagnosticaron cáncer y ella quería verlo graduarse de la prepa. 

Así comenzó la historia de un emprendedor que hoy dirige, junto con dos de sus amigos, El Bolero Lero, una empresa que ofrece boleadas a domicilio en la Ciudad de México, a través de un sitio web.

Juan Francisco Corral nació en Chihuahua, Chihuahua, y tiene 22 años. Llegó a los 18 a la Ciudad de México para estudiar Administración en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y hoy cursa el noveno semestre. 

Su padre, quien tiene su propio negocio desde hace 30 años, le enseñó a ser paciente —lo cual ha implementado en El Bolero Lero—, y su madre lo impulsó a cambiar de mentalidad a sus 16 años.

“Ella lo que me dice es: ‘yo quiero verte graduar de prepa’, y desde ahí dije ‘bueno, le voy a echar ganas a la escuela’” , relata en entrevista con MILENIO.

“Lo que me aprendí es que cuando de verdad quieres lograr algo, aunque creas que no eres bueno para eso, lo puedes lograr, y yo salí de prepa en Chihuahua con 9.8 (…) Yo decía: 'No se me dan las matemáticas, no se me da esto y no se me da la otro'. Y la verdad es que no es que no se me diera, es que no estaba convencido de que podía lograrlo”, explica.

Cómo surgió la idea

En julio de 2014, Paco llevó al bolero un par de zapatos que habían quedado desgastados después de usarlos en una boda. Después de 10 o 15 minutos, recibió su calzado limpio y brilloso. 

“Empecé a hacer eso (llevar al bolero los zapatos) como un mes, dos meses, y me doy cuenta que mucha gente llevaba bolsas de zapatos, los dejaba y volvían después por ellos. Entonces, ahí fue el momento de decir: ¿Sabes qué?, tiene o debería haber una manera de que las personas no estén cargando cuadras caminando con las bolsas de zapatos para llevarlos y luego tener que volver a las dos, tres horas, por ellos.

“Ahí es cuando se me ocurre una manera de poder llevar al bolero (a domicilio) y que a final de cuentas es nuestra frase de hoy: 'Si tú no vas al bolero, el Bolero Lero va a ti' (…) en vez de que tú andes cargando, perdiendo el tiempo”, narra.

Esa idea se le ocurrió a Paco en julio de 2014 y dos meses más tarde se lo contó a sus amigos Fernando Ortiz y Santiago Estevez, quienes hoy son sus socios. Ambos se mostraron interesados y entre los tres comenzaron a buscar a boleros de la Ciudad de México para platicar con ellos, conocer mejor el oficio y también para encontrar a posibles trabajadores.

'La boleada es un arte'

Paco cuenta que conversó con alrededor de 40 o 50 boleros en calles del DF y escuchándolos se le ocurrieron ideas para el negocio. 

“Le digo a un bolero: 'Qué bueno eres, qué buen trabajo haces', y me contesta: 'No, es que no es un oficio, güero. Es un arte'. Cuando me dice eso, yo dije 'bueno, vamos a hacer algo más representativo de un arte'. 

“Por eso nuestros boleros van uniformados, usamos recibos que entregamos a los clientes; pueden pagar con tarjeta de crédito o débito, hay página de internet, reservaciones por whatsapp y por llamadas. (Todo esto) para tratar de volverlo más un arte”, indica. 

Bolero Lero hoy cuenta con dos boleros de planta, quienes atienden los servicios a domicilio y se transportan en moto, sobre todo en las zonas de Santa Fe y en Polanco, donde son más solicitados, pero también acuden a otras partes de la Ciudad de México.

A través del sitio de internet, los clientes pueden programar la visita de un bolero. Los pagos pueden ser con tarjeta bancaria o en efectivo y además se pueden adquirir accesorios para el calzado. Luego que el proyecto inició operaciones en abril de 2015, los tres socios planean expandir el negocio a la ciudad de Chihuahua y después a Querétaro.