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Lunes , 22.10.2018 / 22:53 Hoy

El tequila, el 'patito feo' de los licores en China

La nación mexicana no es un lugar aspiracional para los asiáticos, quienes califican al destilado como “barato y desagradable”.

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El empuje para entrar a China no tiene resultados tan buenos como se esperaba.

El tequila tiene un problema en China: los consumidores lo consideran barato y desagradable. A pesar del enorme mercado de aficionados a los licores en China, entre los que se encuentran ricos conocedores y las entusiastas marcas de lujo, la esperanza de que el país se convirtiera en el mercado de tequila más grande del mundo para 2020 se truncó totalmente.

México actualmente exportó a China menos de medio millón de litros de tequila, en comparación con casi 151 millones de litros a EU el año pasado, de acuerdo con los datos del Consejo Regulador del Tequila. El año pasado China no llegó a ubicarse entre los 10 principales destinos de exportación de la bebida nacional de México. De acuerdo a IWSR, la autoridad de comercio de bebidas con sede en Londres, en 2015, se vendieron 61 mil 500 cajas de nueve litros de tequila en China, en comparación con 2.3 millones de brandy/coñac y 1.2 millones de whisky.

“Una de las principales razones por las que el tequila no es popular entre los chinos es que México no es un lugar aspiracional para ellos”, dice Shaun Rein, director general de China Market Research, una consultora en Shanghái. “Los consumidores chinos se alejan de la cerveza, y buscan símbolos de lujo como el coñac, que les recuerda el estilo de vida francés, o los vinos australianos que se ponen al día como símbolo para el nuevo mundo”.

“Por otra parte, en los últimos años México creó una imagen negativa. México siempre dejó la impresión de ser barato y de mal gusto en la opinión de los chinos”.

Enrique Peña Nieto, Presidente de México, planteó como objetivo impulsar los vínculos diplomáticos y comerciales con China, pero las relaciones se volvieron tensas en 2014 cuando México canceló de forma abrupta un contrato para un tren de alta velocidad de 3 mil 600 millones de dólares (mdd) que se le otorgó a un consorcio chino. Se supo que una empresa mexicana relacionada con uno de los miembros del grupo postor pagó la mansión de lujo de la esposa del Presidente, lo que desató un gran escándalo.

Luis Velasco, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Tequilera, admite que será difícil hacer incursiones. A los chinos “culturalmente no les gusta el tequila”, dice. “No saben cómo tomarlo”. A diferencia de bebidas sofisticadas como los coñacs o los whiskies que los consumidores chinos adoran, “lo consideran un poco extraño, como aguardiente del tercer mundo”. Educar a los consumidores “es una tarea que va a tomar años”, dice.

De cualquier forma China ya tiene su propia aguardiente —baiju—, que se destila de granos y es muy fuerte. El IWSR dice que se vendieron mil 200 millones de cajas de nueve litros en 2015 en China. Irónicamente, los productores buscan que el tequila tenga éxito para tratar de ampliar el atractivo de baiju al extranjero por medio de, por ejemplo, la elaboración de cocteles.

Pero la resistencia por el tequila es más que una preferencia cultural. La industria también se topó con obstáculos regulatorios que bloquearon las exportaciones de muchos tequilas añejos debido a los reglamentos sobre los aditivos.

A pesar de que China permite la importación de whisky y coñac que contiene colorante de caramelo, no se permite la entrada del tequila con el mismo aditivo, dice Velasco. El colorante de caramelo se agrega comúnmente para igualar el color del tequila de un lote después de su proceso de añejamiento. “Los tequilas reposados, añejos y extraañejos que no contienen el colorante de caramelo no tienen problema para entrar a China”, dice. Se lograron avances, pero “toma años”.

La ofensiva del gobierno chino contra la entrega de regalos ostentosos y la desaceleración económica del país también perjudicó las ventas e importaciones de licores. Casa Dragones, uno de los tequilas más exclusivos de México, se preparó para comenzar las exportaciones a China en 2013, en botellas con una caligrafía especial, pero tuvo que congelar los planes.

“No descarto la posibilidad de hacerlo en el futuro cercano”, dice Bertha González, directora ejecutiva del grupo. Pero por ahora, se enfoca en los mercados en crecimiento, sobre todo en EU y México.

Hans Qu, un sommelier y conferencista de vinos en China, argumenta que la industria tequilera de México debe tener “más paciencia”, y señala que el whisky ahora está en todos lados, pero que “tuvieron que pasar 300 años para llegar al lugar al que están ahora”.

¿Su consejo? Ponerse sombreros. “La clave es combinar el licor con la cultura mexicana, darle a los jóvenes chinos la exposición a los tradicionales sombreros mexicanos”. Más de un producto mexicano se podría beneficiar con un empuje de exportación de ese tipo.


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