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Domingo , 23.09.2018 / 06:15 Hoy

El reto de elegir una carrera sin ser sustituido por robots

En las finanzas, algoritmos de aprendizaje automático para máquinas ya sustituyen puestos de banqueros en operaciones con divisas.

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Pobres de los asesores vocacionales en las escuelas. Si se le puede creer a los economistas, un gran número de puestos de trabajo se van a evaporar para el momento en que los alumnos actuales lleguen al mercado laboral. Carl Benedikt Frey y Michael Osborne, de la Universidad de Oxford, dicen que la mitad de los empleos en Estados Unidos tienen un alto riesgo de que lo realicen computadoras en las siguientes dos décadas, junto con dos terceras partes de los trabajos en India y tres terceras partes en China.

Mientras que los trabajadores se preocupan acerca de si los robots ocuparán sus puestos de trabajos, los profesores se preguntan cómo pueden usar la educación para aislar a la siguiente generación de ese destino. Esto funcionó antes. Cuando la última ola de automatización barrió el mundo desarrollado a principios del siglo 20, los legisladores decidieron que la educación era la respuesta. Si las máquinas van a sustituir la fuerza física, razonaron, más gente tendrá la necesidad de usar sus cerebros.

Estados Unidos invirtió fuertemente en educación, con buenos resultados. Los trabajadores se beneficiaron a través de mejores empleos y mayores salarios. Los economistas Andrew McAfee y Erik Brynjolfsson lo resumieron así: “La revolución industrial comenzó una carrera entre la tecnología y la educación, y durante la mayor parte del siglo 20 los humanos ganaron la carrera”.

Pero la siguiente carrera será contra la tecnología que sustituye los cerebros y el trabajo físico. Los algoritmos de aprendizaje automático para las máquinas ya empezaron a sustituir los puestos de banqueros en adquisiciones y operadores de divisas. Algunos expertos argumentan que tenemos que responder con otro replanteamiento fundamental en la educación.

“La educación escolar suele enfocarse en el desarrollo de las competencias cognitivas básicas, por ejemplo, la lectura, la escritura y la aritmética”, dijo Andy Haldane, jefe economista del Banco de Inglaterra, en un discurso reciente. “Las máquinas inteligentes desde hace mucho tiempo superaron a los humanos en su capacidad para hacer lo primero y lo último de esto. Y rápidamente se ponen a la par con lo segundo. Esto plantea la pregunta acerca de si hay otras habilidades en donde los humanos tengan una mayor ventaja comparativa”.

Entonces, ¿qué habilidades tenemos que enseñarles a nuestros hijos para que sus carreras sean a prueba de robots?

La inteligencia artificial suele resolver los problemas de forma metódica, pero el cerebro humano es mucho mejor para realizar saltos lógicos de imaginación. Tiene más intuición, es más creativo y es mejor para convencer. Los seres humanos también pueden combinar su creatividad con la habilidad para superar a un robot, por ejemplo para cortarle el pelo a alguien o cocinar una comida deliciosa. “Está bien invertir en educación creativa porque estas son algunas de las habilidades que deben quedar (después de la automatización)”, dice Stian Westlake, director de políticas e investigación de Nesta, la organización de beneficencia de innovación de Reino Unido.

Cuando empiezas a ver el mundo de esta manera pones de cabeza algunos de esos símbolos familiares sobre la educación global.

Westlake dice: “Es una historia paradójica cuando a países como Reino Unido les va bien, porque nuestra economía creativa es bastante buena. Pero nos superamos por nuestra incapacidad para ser tan buenos como Singapur y Shanghái para codificar y cosas como ésa, pero en realidad resulta que es muy posible que ese tipo de cosas son las que se van a automatizar muy fácilmente con la inteligencia artificial”.

Algunas máquinas tal vez aprendan algo que parezca que se preocupan por los seres humanos, pero todavía no superan la capacidad de tener empatía con otros. La nueva frase es EQ, que significa coeficiente emocional (EQ, por su sigla en inglés) o inteligencia emocional. “La alta capacidad, los puestos de grandes sueldos del futuro tal vez involucren tener habilidades que se midan más por el EQ que por el IQ, por trabajos que crean valor social al igual que valor financiero”, dijo Haldane, del Banco de Inglaterra.

La gran pregunta es si se pueden enseñar o no esas habilidades. Algunas organizaciones todavía le dan una oportunidad. ING, el banco holandés, recientemente inscribió a 350 de sus empleados a un “programa de entrenamiento de EQ”. El objetivo es enseñarles a estos banqueros a cómo “construir confianza con el cliente a través de realizar mucho más preguntas y escuchar a partir de sus sentimientos y creencias en comparación con solo escuchar el contenido”, explica Steve Ellis, director de Rogensi, la consultora que desarrolló el proyecto con ING.

En uno de los ejercicios, los banqueros se sientan en un salón, les muestras fotografías de expresiones faciales de personas y se les pide que identifiquen las emociones que sintieron. Mark Pieter de Boer, director de ventas de mercados financieros de ING, admite que al principio algunos banqueros se resistían. “Normalmente, cuando la gente se enfoca demasiado con el IQ, sufre para hacer ese cambio”.

Pero dice que el entusiasmo aumentó cuando el personal vio que el entrenamiento tuvo resultados. Una encuesta de la empresa descubrió que las personas que participaron en el curso estaban más motivadas, había mayor colaboración entre los departamentos y aumentó 10 por ciento la productividad.

Incluso si llega la era prometida de la inteligencia artificial, los expertos dicen que no podemos darnos el lujo de desechar las habilidades cognitivas duras como la lectura, la escritura y las matemáticas.

Daisy Christodoulou, gerente de investigación y desarrollo de la cadena Ark Schools de Reino Unido, dice que, a menos que tengamos esos fundamentos en su lugar, no podremos hacer marcos mentales de trabajo para resolver creativamente problemas de alto orden.

“Incluso si llegamos a un punto en el que la mayor parte del trabajo lo hacen las computadoras, las habilidades cognitivas todavía van a ser importantes, no para la economía, sino para tener éxito en el funcionamiento de la sociedad democrática, dice. “En ese tipo de sociedad, lo más importante será la propiedad y la regulación de las computadores y robots que hacen todo el trabajo, y los debates de esos temas requerirán una población educada e informada”.

50%

Parte de los trabajos en EU que tienen un alto riesgo de que los realicen máquinas durante las siguientes dos décadas, según especialistas de Oxford.

350

Empleados del banco holandés ING que tomaron un curso de inteligencia emocional, éstos fueron 10 por ciento más productivos.


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