• Regístrate
Estás leyendo: El negocio del arte al estilo de los Médici
Comparte esta noticia
Lunes , 15.10.2018 / 18:54 Hoy

El negocio del arte al estilo de los Médici

Cerca de 600 grandes compañías tienen colecciones privadas que compran principalmente a los artistas contemporáneos.

1 / 2
Publicidad
Publicidad

Un poco más adelante de los torniquetes en la recepción de la sede del Deutsche Bank, en Londres, se ubica un enorme objeto que asemeja a varios grandes grumos de plastilina cremosa. A medida que el espectador se acerca observa que se trata de una escultura hecha totalmente de dados.

Secretions (1998), del artista británico Tony Cragg, un científico titulado, aborda las cuestiones sobre la estructura del universo, pero algunos pueden encontrar que el estremecimiento del juego que evoca es totalmente apropiado para el lobby de un banco de inversión global.

La pieza es parte de una colección de alrededor de 60 mil obras propiedad de Deutsche Bank.

La institución es una de cientos de compañías, normalmente de servicios financieros, que ven el arte no solo como una necesidad de decoración, sino también como una oportunidad para estimular el pensamiento de sus empleados, apoyar a los artistas a través de las compras de sus obras y, tal vez la más importante, proyectar la imagen que desean a los clientes, al personal y a los visitantes.

Cerca de 600 compañías tienen colecciones, según Global Corporate Collections, un libro que publicó el mes pasado Deutsche Standards. Muchas de las más grandes se centran en arte contemporáneo.

Las actividades de los bancos relacionadas con el arte aumentaron en los últimos años. Deutsche y UBS patrocinan grandes ferias internacionales de arte que utilizan como una oportunidad para reunir a sus clientes más importantes en un solo lugar.

Pero los accionistas no esperan que su capital se utilice para pujar en el mercado de arte, especialmente con los precios actuales. Así que con el fin de evitar acusaciones de especulación, los coleccionistas corporativos evitan las subastas o el mercado secundario, y en su lugar van directamente a los artistas.

ACOPIO VALIOSO

Los precios para este segmento del mercado se dispararon en comparación con otros tipos de arte en la última década, su trayectoria alcista se frenó por la crisis financiera, pero se recuperó a partir de 2010. De acuerdo con el informe Tefaf Art Market, de los consultores Arts Economics, los valores de arte de la posguerra y contemporáneo se dispararon 600 por ciento.

En el siglo XIX y principios del XX, las colecciones corporativas podían reflejar los caprichos estéticos de un poderoso fundador o del presidente ejecutivo. Pero en estos días la mayoría de
las compañías cuenta con procesos formales para la selección y compra de obras, y con equipos de curadores para supervisarlas. También está la responsabilidad de prestar las obras para su exhibición pública, realizar giras y usar las colecciones para la educación.

“Lo importante es que las compañías manejan las colecciones de manera profesional. Además de esto, las exhiben, tienen una base de inventarios adecuada y realizan actividades dirigidas al público”, explicó Loa Haagen Pictet, quien preside la Asociación Internacional de Colecciones Corporativas de Arte Contemporáneo.

Las compras en gran parte tuvieron un alto en 2008 y 2009, pero los curadores dicen que eso se debió
a que por la desaceleración financiera se pararon los planes de los bancos para los nuevos edificios corporativos, cuyas necesidades de decoración siguen como el motivo principal para comprar en grandes cantidades.

Friedhelm Hütte, director global de Deutsche Bank Art, afirmó que “detener las adquisiciones nunca fue una opción seria. Por supuesto hay momentos en que gastamos menos o más. Pero eso depende de qué proyectos hay en la agenda, nuevos edificios, exposiciones u otros programas”.

EXPOSICIONES INTERNACIONALES

Después de décadas de coleccionar arte contemporáneo, algunas compañías acumularon obras muy codiciadas. La mayoría las presta para exposiciones al público cuando se les solicita, normalmente sin cobrar. Pero las colecciones más grandes algunas veces se ponen en exposiciones temporales más ambiciosas de sus propias obras seleccionadas: UBS realizó ese tipo de exhibiciones en el MoMA de Nueva York, en el Tate Modern de Londres y en el Museo Nacional de Arte de China, en Pekín.

Las compañías promueven la responsabilidad social de sus actividades de arte, pero las colecciones corporativas también siguen como lo que siempre han sido: buenas para el negocio. Como Kai Kuklinski, presidente ejecutivo de la aseguradora Axa Art Group, escribió en su prólogo para Global Corporate Collections: “En términos generales, la naturaleza del patrocinio que le ofrece la riqueza privada y mercantil al arte no cambió de forma fundamental desde el apogeo de la era de los Médici”.

NO SE VENDEN POR GENERAR UTILIDAD


La mayoría de los curadores corporativos desaprueban las ventas de las obras con el único fin de la utilidad. Sin embargo, hay ventas: Sotheby’s vendió 75 millones de dólares de arte de corporaciones en 2014, menos la prima del comprador.

Hay varios motivos. Incluso en los buenos tiempos, las compañías pueden decidir poner las obras en el mercado para financiar nuevas adquisiciones o porque, después de comprar a otras compañías, se encuentran con una colección que no se ajusta a la imagen pública de su preferencia.

Por ejemplo, después de comprar al gestor de activos estadunidense Scudder Investments en 2002, Deutsche vendió las obras de su colección, representadas por paisajes agrícolas del medio oeste.


Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.