• Regístrate
Estás leyendo: El negocio de la consultoría: la guerra por el talento
Comparte esta noticia
Domingo , 17.06.2018 / 19:53 Hoy

El negocio de la consultoría: la guerra por el talento

Hoy en día no basta con un alto grado de estudios, formación internacional y habilidades analíticas incisivas, también es necesario saber trabajar en equipo, colaborar y ser empático.


Publicidad
Publicidad

Andrew Hill

Los consultores fueron los primeros que popularizaron la expresión “guerra por el talento” a finales de la década de 1990. Casi 20 años después, el vocabulario marcial persiste, y las mismas consultoras están en la línea de batalla.

Pero los soldados -y las armas- cambian. Si bien el modelo básico de consultoría de administración no varió mucho, las consultoras buscan diferentes tipos de personas, y las diferencias ofrecen pistas interesantes sobre cómo evoluciona el negocio.

Un atractivo al descubierto para el ambicioso graduado analítico o estudiante de MBA aún se encuentra en el corazón de cómo las consultoras atraen a las personas. Pero en estos días, esas propuestas a menudo se visten con la ropa atractiva de las empresas de tecnología y las agencias digitales con las que compiten las consultorías para sus contrataciones.

Los grupos de consultoría embellecen más sus enfoques con argumentos atractivos para los millennials sobre un propósito social más amplio del trabajo de asesoría, del que probablemente se reiría la mayoría de los contratados en la década de 1990.

Los jefes de las consultoras están conscientes de que, aunque aún pueden atraer a la crema de la crema de las principales universidades y escuelas de negocios, si no pueden armar un equipo con la suficiente amplitud, profundidad de conocimiento y diversidad en su formación para sus clientes, tal vez no obtengan el negocio. “Decir ‘soy listo, fui a Oxford´, ya no funciona”, dice Bob Bechek, director general a nivel mundial de Bain. Es más, agrega, los consultores tienen que ser algo más que una caricatura de un “grupo de imbéciles brillantes” que alguna vez trató de deslumbrar a los clientes.

Además de personas con altos grados de estudios, con formación internacional y habilidades analíticas incisivas que siempre quieren contratar, las consultorías ahora dan un nuevo énfasis a cualidades como el trabajo en equipo, la colaboración y la empatía. “En la era digital, necesitas personas con habilidades más amplias y suaves”, dice Johan Aurik, director gerente de AT Kearney.

Identifica un reto paradójico para los consultores del siglo XXI: incluso con la demanda de los clientes para una asesoría más detallada, con más fundamento técnico en todas las cosas, desde la computación cognitiva hasta el incremento de seguridad cibernética, también existe la necesidad de que la gente que pueda presentar ese tipo de asesoría de manera convincente y accesible.

TE RECOMENDAMOS: Consultoría mejora formalización de empresas

Por ejemplo, imaginen a una graduada multilingüe y amable de la Universidad Tsinghua de China, con un doctorado en ciencia de datos del MIT y un opcional en diseño de juegos de computadora y arte. Suena precisamente al tipo de candidato “que usa el lado izquierdo y el lado derecho del cerebro” que buscan. Pero aquí está el segundo reto: todos los demás buscan candidatos como ella también. Puede elegir entre cualquier empresa de tecnología conocida, así como de otros grupos profesionales -desde jurídicos hasta publicidad- ya que sus actividades se cruzan cada vez más y se difumina con el trabajo de las consultorías de administración.

Fiona Czerniawska, directora de Source Global Research, que analiza las tendencias en la industria, dice: “Hay un atractivo subyacente en la consultoría que todavía está allí, pero la tentación inmediata de la tecnología afecta la capacidad que tienen los consultores para atraer a la gente”.

Los jefes de las consultoras lo describen como un duelo refinado para las mejores mentes del mundo, lo que representa una guerra sin cuartel. La deserción -la tasa a la que se va el personal- es bastante constante y está en alrededor del 15%, dice Czerniawska. Pero el mercado crece anualmente a un ritmo de 7% en todo el mundo, lo que significa que se tienen que encontrar cada vez más candidatos.

Los grupos más grandes hacen ofertas de forma indiscriminada para todos los que puedan encontrar, afirma. “Si fueras una empresa de fabricación y estuvieras a punto de quedarte sin mineral de hierro, tendrías que buscar producir con una materia prima distinta, así que me sorprende que no hayan innovado más”.

Los consultores no están de acuerdo con este análisis. Muchos dicen que hacen esfuerzos exitosos para pescar en una fuente más amplia y atraer a los que salieron en un esfuerzo por convencerlos para que regresen. PA Consulting, KPMG, PwC e IBM apoyaron una investigación en el Reino Unido que este año realizaron She’s Back, un grupo de asesoría, y la Asociación de Consultoras de Administración, para conocer por qué las mujeres salen de la industria y qué podría motivarlas a regresar.

Frank Mattern, director global de reclutamiento de McKinsey (cuyos consultores surgieron con la metáfora de “guerra por el talento”), dice que el grupo contrata más personas que tienen seis o siete años de experiencia en la industria, o profundo conocimiento técnico: “Personas con grados técnicos más altos: eso es algo que no podemos construir en todos, o requiere de mucho tiempo, o no se logra el mismo nivel de profundidad”. Estos consultores más experimentados ahora representan hasta un tercio de las contrataciones de McKinsey.

Rebecca Emerson, directora para el Reino Unido de Oliver Wyman, elige personal de alto nivel con amplia experiencia que tal vez nunca trabajó en consultoría, como Sir Hector Sants, exdirector de un regulador financiero del Reino Unido, quien se unió en 2015. “Si ya pasaste por una industria comprenderás mucho mejor lo que es tener un problema difícil”, dice.

Por su parte, Deloitte hace pruebas del otro lado de la fuente. En el Reino Unido, su programa BrightStart busca identificar a los egresados con más chispa. McKinsey dice que trató de encontrar a los mejores y más brillantes estrellas del futuro en mercados de frontera como Nigeria o Vietnam.


Al mismo tiempo, las consultoras se muestran de una forma en la que sugieren que son tan atractivas como los grupos de tecnología y las startups, a los que muchos jóvenes candidatos prefieren. A principios del siglo XXI, no eres nadie en los servicios profesionales si no tienes una especie de “laboratorio” o unidad digital, que se estructura de manera menos convencional que las firmas tradicionales y ofrece la oportunidad de innovar y experimentar.

Norma Lonergan, quien dirige la práctica de asesoría global de EY, dice que se requiere de una “fuerte inversión” solo para atraer nuevos prospectos a la puerta, una inversión que cree rinde frutos en las clasificaciones que muestran a EY como el “empleador más atractivo” del mundo después de Google y Apple. En una medida de “si no puedes derrotarlos, únete a ellos”, sus rivales, PwC y Deloitte, formaron alianzas con Google y Apple, respectivamente.

Sin embargo, el principal atractivo de la consultoría todavía es el mismo de siempre. Personal ambicioso que quiere “hacer una variedad de cosas, para varios clientes: de estrategia a asesoría y diseño, hasta la implementación”, dice Richard Houston, socio gerente de consultoría en Deloitte UK.

Las herramientas que produjeron las empresas de tecnología están a punto de revolucionar a la misma consultoría. Los consultores dicen que emplean el aprendizaje automático, por ejemplo, para complementar y no para sustituir al personal. En su debido tiempo, el avance de la inteligencia artificial, en áreas como la implementación de sistemas o la investigación repetible, puede reducir la necesidad de contratación que tienen las consultoras a su nivel actual.

No sorprende que los posibles empleados más jóvenes sean exigentes. Tienen que elegir al empleado que los prepare mejor para una futura guerra por el talento que tal vez no sea entre ellos, sino en contra de apretadas filas de máquinas.


Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.