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Lunes , 16.07.2018 / 02:38 Hoy

El gran escape hacia los mercados emergentes

Los inversionistas migran hacia estas economías, no por su posible crecimiento, sino por el estancamiento en los países desarrollados.

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Cuando los mayores gestores de fondos del mundo cambian su opinión sobre la parte que comprende la mitad de la economía mundial, es momento de hacer caso. Eso es lo que BlackRock, el gestor de 4,700 millones de dólares (mdd), hizo este año. Aunque tuvo una opinión negativa respecto a los mercados emergentes, ahora es su porrista.

Sergio Trigo Paz, director de gestión de cartera de renta fija de mercados emergentes de BlackRock, habla de “una gran migración” de grandes inversionistas internacionales que se alejan del crecimiento estancado y las tasas de interés negativas del mundo desarrollado, hacia las economías que resurgen y los atractivos rendimientos de los emergentes.

“Estos no son grupos tácticos”, dice. “Son fondos de pensiones, fondos de riqueza soberana. Los grandes, grandes nombres empiezan a moverse”.

Está lejos de quedar claro si esto indica un cambio fundamental de la suerte de la economía real de los mercados emergentes. Representan 52% de la producción económica mundial, que se calcula en términos de paridad de poder adquisitivo, y 38% en términos nominales, así que la respuesta es muy importante para la economía global. Si realmente cambian para mejorar, pueden ofrecer un nuevo motor de crecimiento para un mundo enfermizo.

Los pronósticos de crecimiento más recientes del Fondo Monetario Internacional (FMI) ofrecen algo de optimismo. Se espera que el ritmo de crecimiento del producto interno bruto (PIB) en los mercados emergentes aumente cada año durante el próximo lustro, mientras que el mundo desarrollado se estanca.

“El año pasado, todo era penumbra”, dice Peter Kinsella, director de investigación de mercados emergentes de Commerzbank. “Pero los mercados emergentes en su conjunto están a punto de publicar su mayor crecimiento de PIB en cuatro años”.

Empujar y jalar

Hay partes del mundo emergente que muestran señales genuinas de fortaleza económica, entre ellos están Polonia y la República Checa en Europa; México en América Latina, y Vietnam, Filipinas, India, Sri Lanka, Bangladesh, incluso Pakistán en Asia. Esto en parte porque los gobiernos mejoran las finanzas públicas y algunos, en especial México e India, se embarcan en ambiciosos programas de reformas.

Este alto grado de optimismo es real, pero quedan grandes interrogantes sobre esta clase de activos, en la forma de la política monetaria de la Reserva Federal de EU, la acumulación de deuda creciente de China, y la aún infructuosa búsqueda de las economías emergentes por un modelo de crecimiento para sustituir el auge de las materias primas y el impulso del crédito de los primeros 12 años de este siglo.

“El pensamiento de la vieja escuela era que los emergentes tenían un gran crecimiento, pero mucho riesgo y que la seguridad estaba en lugares como el Reino Unido”, dice Anthony Cragg, gerente de cartera de Wells Fargo Asset Management. “Los acontecimientos de las últimas semanas (después del Brexit) hicieron que la gente empezara a reconsiderar la idea”.


El golpe del Brexit

El salto del Reino Unido; las elecciones de EU, Francia y Alemania en los próximos 12 meses, y los ataques terroristas, hicieron que el mundo desarrollado no se considere tan seguro.

Los mercados desarrollados también se volvieron menos confiables como fuente de crecimiento y de retornos de inversión, especialmente para los gestores de fondos de pensiones del sector público de EU que de alguna manera deben tratar de garantizar rendimientos de entre 7 y 8% al año.

Hasta este año, nadie tomaba en serio la idea de que los mercados emergentes podrían compensar la caída en el crecimiento económico. Las acciones de mercados emergentes pasaron gran parte de 2015 en caída libre, perdieron más de un tercio de su valor desde un punto máximo en abril hasta un mínimo en enero de 2016. El crecimiento económico de estos países es una decepción en serie.

Ruchir Sharma, director de capitales de mercados emergentes y jefe de estrategia global de Morgan Stanley Investment Management, advierte que “los mercados emergentes crecieron más rápido que las economías desarrolladas en los últimos cinco años, sin embargo, los emergentes tuvieron un menor rendimiento debido a la caída del diferencial. Este año, el diferencial dejó de caer. Se estabilizó”. Y añade que “este es el mejor pronóstico de rendimiento para los mercados de capitales”.

Esto no anuncia el regreso a la época de gloria de la primera década de los 2000. En 2007 -en el punto máximo del auge de los mercados emergentes- había 60 economías en el mundo que crecían a un ritmo anual de más de 7%, indica Sharma. “Ahora, esa cifra cayó a 8 o 9 países”, dice. “La base para el éxito cambia en todas partes”.

Durante esos años de auge, China fue el poderoso motor de crecimiento. Hoy, “cada vez que el crecimiento disminuye demasiado, obtienes un estímulo del gobierno y se recupera, y después, vuelve a caer”, dice. “La recuperación cada vez es más pequeña. Pero al menos la pelota no se ha roto hasta el momento”.

El “beso de la deuda” de China

El esfuerzo que se requiere para hacer que la economía de China “se recupere” se vuelve cada vez más y más grande. Antes de la crisis financiera global, dice Sharma, China necesitaba 1 dólar de crédito para lograr 1 dólar de crecimiento. Ahora la relación es de 6 a 1. “Encuentran imposible crecer sin aumentar la cantidad de deuda”, dice. “Es el beso de la deuda”.

En los últimos cinco años, según el Instituto de Finanzas internacionales, la deuda del sector privado de China -deuda de los hogares y empresas que no pertenecen al sector financiero- aumentó 62.1 puntos porcentuales del PIB. Si Sharma está en lo correcto, el futuro no se ve bien para China, para las economías emergentes o el mundo.

A pesar de esas advertencias, los inversores sienten una atracción por los rendimientos de la deuda china. Incluso si son cautelosos con China, otros gestores dicen que hay otras historias de crecimiento.

Trigo Paz de BlackRock, quien cambió su visión sobre los bonos de mercados emergentes en febrero, describe que ocurre una “capitulación” de grandes instituciones que ya no pueden darse el lujo de ignorar los rendimientos de los emergentes, que llegaron a ser de hasta 13% en lo que va del año.

Esperar a la FED

En lugar de reformas a favor del crecimiento en las economías emergentes, muchos creen que la fuerza motriz de los flujos de inversión se debe a la Reserva Federal de EU y la creencia de que su postura sobre una tasa de interés “más baja por más tiempo” cambió a una de “más baja para siempre”.

La FED pasó a tener políticas monetarias ultraflexibles después de la crisis financiera mundial, y después se le unieron los bancos centrales de Europa y Japón.

Uno de los objetivos fue reducir los rendimientos disponibles sobre los activos “seguros” con la esperanza de alentar a los inversores a tomar riesgos y dar un impulso de crecimiento a la economía real. Las políticas funcionaron en parte. El rendimiento de los bonos del Tesoro de EU a 10 años, cayó de 2.3% a menos de 1.5% el año pasado.


David Hauner, director de estrategia de mercados emergentes de Bank of America Merrill Lynch, dice que esto impulsó a que hubiera flujos hacia los bonos de mercados emergentes y a la correspondiente disminución de los rendimientos.

El impacto de esos flujos en los precios de los bonos soberanos de los mercados emergentes, que subieron 15% este año, se amplificó por el hecho de que la clase de activos es pequeña.

Se estima que 12,000 mdd de bonos de gobiernos de mercados desarrollados ahora ofrecen rendimientos inferiores a cero, mientras que sus equivalentes de los mercados emergentes suman alrededor de 800,000 mdd, así que su capacidad de ofrecer una alternativa es limitada.

Por ahora, la presión sobre los precios proviene de los compradores y de los que llegaron temprano cuando los rendimientos justificaban los riesgos. El truco será saber cuándo dirigirse a lo que seguramente será una salida muy concurrida. “Será doloroso en la salida, seguro, pero nadie sabe cuándo se dará”, dice Dirk Willer, director de estrategia de mercados emergentes de Citi.


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