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Miércoles , 14.11.2018 / 00:01 Hoy

El AMLOve

FT Mercados

A una semana de las elecciones presidenciales en el país, Andrés Manuel López Obrador se siente imparable. ¿Será que la tercera es la vencida?
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Para Andrés Manuel López Obrador, AMLO —como es conocido el candidato presidencial— esta elección podría ser la vencida, debido, en gran parte, a su mensaje de que solo él puede transformar al país. “Lo que él dice no ha cambiado mucho, pero la gente lo escucha de forma diferente”, dice Marcelo Ebrard, exjefe de gobierno de la Ciudad de México (CDMX). 

¿Es una señal de que la segunda mayor economía de América Latina quiere girar hacia la izquierda? O ¿AMLO es el más reciente líder en búsqueda de una agenda populista? El promedio de edad del país es de 27 años, los jóvenes acogen con entusiasmo sus promesas de honestidad, seguridad y prosperidad. “Es increíble ver su visión y esa esperanza”, dice Iván Rudar, un artista de 23 años de edad. 

Los “Amlovers”, consideran a López Obrador como un defensor de la clase media y pobre. Sin embargo, no todos se muestran efusivos con el posible nuevo presidente. 

Ebrard admite que, en conversaciones con miles de líderes empresariales, “muchos pensaban que Andrés era comunista”. De hecho, están nerviosos ante la perspectiva de que hunda a México en el populismo. A muchos de sus opositores nunca se les va a convencer que no es el mismo agitador que gritó “al diablo con sus instituciones” y se invistió como “presidente legítimo” en el Zócalo de la CDMX tras reclamar que le robaron las elecciones de 2006

López Obrador, de 64 años, se curtió en la política en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en la década de 1970 en Tabasco, y descarta todo para considerarlo como la desesperación de la “mafia del poder”. 

Muy consciente de que ahora la victoria está a su alcance, parece que aprendió a mantener la boca cerrada. “Amor y paz”, entona en los mítines y les dice a los opositores, en lugar de hablar sin pensar con arrebatos de autosabotaje. Es parte de una imagen más suave y menos dogmática de un líder dispuesto a dar la bienvenida a antiguos enemigos, tender la mano al sector privado y abandonar la retórica de críticas a las Reformas Estructurales

Sus números en las encuestas aumentaron debido a los votantes descontentos con sus dos rivales, Ricardo Anaya, quien encabeza una coalición de derecha e izquierda, y José Antonio Meade, candidato del PRI. 

La última encuesta de Oraculus.mx, le da 49%, el resto muestra que casi 30% de los electores aún no deciden cómo votarán el 1 de julio

López Obrador explota sus raíces de provincia con un estilo sencillo y lento, salpicado de coloquialismos regionales, que pinta los problemas de México en términos de blanco y negro. “En primer lugar, soy nativo de Tabasco, y ese es mi punto débil. Soy un político de alto riesgo”, dice. 

AMLO, un fanático del béisbol y aficionado a la historia, creció como el mayor de siete hijos en Tepetitán. Después de estudiar Ciencias Políticas en la CDMX, regresó a Tabasco, donde pasó cinco años dirigiendo el centro de coordinación de la comunidad chontal. 

Se lanzó a una vida dura con un “fervor misionero”, escribe José Agustín Ortiz Pinchetti, en una biografía del candidato. Enrique Krauze, uno de los historiadores más destacados de México y feroz crítico de López Obrador, lo calificó como un “mesías tropical”.

La principal promesa de AMLO es erradicar la corrupción, aunque se muestra vago sobre cómo lo logrará. Utilizando el dinero que se rescate de los sobornos y un fuerte control de los fondos del gobierno, planea una serie de proyectos de infraestructura en alianza con el sector privado. Para evitar que los jóvenes caigan en las garras del crimen organizado, promete becas y pasantías. A las personas mayores les promete pensiones, mientras elimina las pensiones de los presidentes anteriores. 

Amenazó con suspender la Reforma Energética, mientras que los contratos ya otorgados se van a inspeccionar. También se compromete a construir, al menos, una refinería petrolera —una propuesta que muchos en la industria consideran una locura—, y a hacer que México sea autosuficiente en alimentos

“En primer lugar, soy nativo de Tabasco,
y ese es mi punto débil. Soy un político de alto riesgo”, dice AMLO.

Su charla sobre el gobierno impulsando la política económica alarma a muchos inversores que temen un tambaleo hacia una planeación central ineficiente. Sin embargo, discretamente cortejó a los inversionistas, entre ellos Larry Fink, director del mayor gestor de activos del mundo, BlackRock. De acuerdo con el equipo de López Obrador, los dos hombres hicieron clic en una reunión reciente en la Ciudad de México.  

“Me preocupa lo que veo como superficialidad en sus ideas”, dice un ejecutivo de la capital empresarial, Monterrey. 

Alberto Gavazzi, un brasileño que dirige las operaciones latinoamericanas de Diageo, dice que estaría más preocupado de que México se inclinará a la izquierda si no hubiera vivido el primer mandato de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, cuando el real se derrumbó inicialmente, pero el presidente izquierdista sorprendió. “No creo que haya cambios radicales con respecto a la forma en que se dirija México”, dice. 

Gustavo de Hoyos, jefe de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), dice que les “preocupan las contradicciones, pero gradualmente hemos visto algunos pasos tímidos, en la dirección correcta”. 

El dato.
49% de las preferencias electorales
tiene AMLO en la última encuesta de Oraculus.mx.

Ganar el 1 de julio podría ser fácil: cumplir con las grandes esperanzas de los votantes será más difícil. México se siente en la cúspide de algo muy diferente, posiblemente el mayor cambio en su modelo económico desde principios de la década de 1980. 

Como dice Carlos Urzúa, su elegido para ser secretario de Hacienda: “Las expectativas son muy grandes en este momento. Vamos a tener que hacer mucho lo más rápido posible”.


Esta nota fue corregida pues se atribuyó por error la cita “Me preocupa lo que veo como superficialidad en sus ideas” a Larry Fink, director de BlackRock cuando en el texto original en inglés estaba atribuida a un directivo ejecutivo de la capital empresarial, Monterrey.




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