Hay perdedores y ganadores por el declive de la libra

El voto a favor del brexit tiene a la moneda británica en su peor nivel en 30 años y las empresas deben ajustar sus estrategias.
La libra esterlina cayó en su nivel más bajo en más de tres décadas al cotizar a 1.3113 dólares.
La moneda británica se ha depreciado más de 15 por ciento desde el referendo (EFE)

Berlín y Londres

El referendo de junio a favor del brexit supuso un duro golpe para la libra esterlina. Desde entonces, la mo-neda británica está en sus niveles más bajos en más de 30 años. Así, aunque las negociaciones entre Londres y Bruselas sobre la salida de Reino Unido del bloque siguen sin empezar, la debilidad de la libra está sembrando el caos en la economía mundial. ¿A quién le benefi cia? ¿Quién pierde? A continuación, algunas claves.

Guerra de precios

Una de las consecuencias más caóticas de la debilidad de la libra se da en el comercio minorista británico. El bajo valor de la moneda obliga a grupos como el suizo Nestlé a subir los precios en Reino Unido, lo que ha provo-cado choques por ejemplo entre Unilever y la cadena británica de supermercados Tesco: Unilever subió los precios de determinados productos hasta 10 por ciento, lo que llevó a Tesco a eliminar algunos de sus productos de sus supermercados, entre ellos la popular crema para untar de levadura de cerveza Marmite. Los diarios llegaron a hablar de la Guerra de Marmite, que acabó volviendo a los estantes de Tesco. Eso sí, la batalla por los precios continúa.

Boom del comercio de lujo

La débil libra esterlina convierte a Londres en un paraíso de las compras de lujo, como joyas y accesorios, para los extranjeros más acaudalados. Según el director fi nanciero del grupo Burberry, tras el referendo del brexit hay un 20 por ciento más de clientes chinos en sus tiendas en Reino Unido. También el grupo suizo Richemont reportó tasas de crecimiento de dos dígitos en sus ventas vinculadas al brexit.

Arma de doble

Para el sector turístico, la debilidad de la libra puede ser una desgracia o una bendición, dependiendo del cliente. Por un lado, los viajes se encarecen para los británicos, algo que se ha dejado notar, por ejemplo, en la aerolínea de bajo costo Ryanair. La matriz IAG cifró sus pérdidas de benefi cios entre julio y septiembre en 162 millones de euros y su director ejecutivo, Willie Walsh, corrigió recientemente a la baja sus planes de crecimiento, inversiones y beneficios para 2020. Por otro lado, para los turistas del resto del mundo viajar a Reino Unido resulta más asequible. La empresa Eurostar, que ofrece viajes en tren por el Eurotúnel del canal de la Mancha, afi rma que el número de pasajeros procedentes de Francia rumbo a Gran Bretaña ha aumentado considerablemente.

Golpe al consumo

Las empresas fuera del Reino Unido que de-penden en gran medida del consumo británico no lo tienen fácil, pues sus productos en libras se encarecen y la demanda baja. Como le ha ocurrido al fabricante alemán de automóviles Opel, que tras años de saneamiento esperaba este año los primeros beneficios desde
1999, junto a la empresa asociada británica Vauxhall, hasta que llegó la caída de la libra. El problema: Reino Unido es el principal mercado de Vauxhall, que comercializa los modelos de Opel, en el mercado europeo. Pero la producción se realiza en 80 por ciento en la Europa continental. De este modo, los costos de producción se calculan en euros, mientras que las pérdidas de ventas son principalmente en libras.

Cambio de planes

La debilidad de la libra ha generado cambios en los intereses de inversionistas en todo el mundo. Las compañías británicas, por ejemplo, se están volviendo más atractivas para ser adquiridas por extranjeros, mientras que cotizar en la Bolsa de Londres es menos interesante. Así ocurr,e por ejemplo, con la compañía ferroviaria alemana Deutsche Bahn, a la que ya no le interesa salir a Bolsa con su fi lial británica Arriva, pues los ingre-sos serían en una débil libra. “Sería tirar el dinero por la borda”, dijo el director ejecutivo Rüdiger Grube.

Exportaciones beneficiadas

Las empresas británicas cuyo mercado está principalmente fuera de las fronteras del país están de fi esta, pues la debilidad de la libra frente al dólar hace que sus productos sean más accesibles en otros países, lo que aumenta la demanda. Esto ha ayudado al grupo farmacéutico británico GlaxoSmithKli-ne, que comercializa, entre otros, vacunas y medicamentos para el VIH. En el tercer trimestre, el grupo reportó un incremento de los benefi cios de 35 por ciento gracias a la debilidad de la libra. La clave: en torno a un tercio de los ingresos provienen de Estados Unidos.