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Viernes , 22.06.2018 / 20:49 Hoy

Economía de Brasil muestra señales de leve recuperación

Las noticias positivas ayudarán al vicepresidente Michel Temer en caso de que se haga cargo del gigante de América Latina.

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Joe Leahy

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, lucha contra los procedimientos de juicio político en el Senado, oficialmente por manipular las cuentas públicas. Sin embargo, la mayoría de los analistas cree que su verdadero delito ante los ojos de los mercados, la industria y los electores fue el asesinato de una de las historias de crecimiento económico más prometedoras del mundo.

Así que la ironía es que incluso cuando el Senado se prepara para la votación del 11 de mayo para que se abra formalmente el juicio político y se desate su suspensión como presidenta, se puede detectar un leve pulso en su presunta víctima: la economía de Brasil. Esto probablemente no sea suficiente para salvar a Rousseff. Pero puede ayudar a su probable sucesor, el vicepresidente Michel Temer, que se espera se haga cargo de la mayor economía de América Latina si destituyen a Rousseff.

“La cuestión principal es la crisis política”, dice Ricardo Camargo Mendes, socio de la consultora Prospectiva. “Si resuelves la crisis política, entonces puede ocurrir la recuperación económica”.

Bajo la gestión de Rousseff, el producto interno bruto de Brasil se hundió de un crecimiento de 7.5 por ciento en 2010, un año antes de que asumiera la presidencia, a una contracción de 3.8 por ciento el año pasado, una caída total de más de 11 puntos porcentuales.

La crisis es consecuencia del final del superciclo de las materias primas junto con los errores de las políticas, dicen los analistas. Entre los errores se encuentran tratar de controlar los precios y las tasas de interés, intentar estimular la economía mediante exenciones fiscales ad hoc y aumentar el crédito de la banca estatal.

Temer heredará una economía en su peor recesión en más de un siglo, con un crecimiento negativo previsto de 3.8 por ciento más este año, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Hay una gran cantidad de datos económicos negativos, la tasa de desempleo alcanzó 10.9 por ciento a finales de marzo, en comparación con 7.9 por ciento del año anterior, y los préstamos incobrables en los bancos suben cada vez más.

Pero algunos indicadores, como las expectativas de inflación, empiezan a parpadear nuevamente.

El año pasado, Rousseff nombró a un ministro de finanzas de línea dura, Joaquim Levy, para tratar de corregir algunos de sus errores. Eliminó los controles de precios, lo que llevó a un incremento en la inflación único. El banco central contrarrestó al mantener la tasa de interés de referencia Selic a un máximo de 14.25 por ciento.

Si bien los precios siguen altos, las expectativas de inflación —en una encuesta semanal que realizan los economistas del banco central para los siguientes 12 meses— de 6.2 por ciento empezaron a caer dentro del rango objetivo oficial de 4.5 por ciento, más menos 2 puntos porcentuales.

Otros ajustes claves en la economía incluyen la disminución del costo de la mano de obra. Por su parte, el real, la moneda brasileña, se depreció de sus máximos de alrededor de 1.60 reales por dólar durante los años de auge de 2010-2011 a más de cuatro reales por dólar en la parte más álgida de la crisis política.

Si bien desde ese momento se fortaleció ligeramente, la depreciación ayuda a disminuir el déficit de cuenta corriente de Brasil y elevar la confianza del afectado sector de exportación del país. Esto y las reservas de divisas todavía fuertes ayudaron a mantener el interés de la inversión extranjera directa, y las entradas de financiamiento desde el exterior en el primer trimestre de este año subieron a 16 mil 900 millones de dólares en comparación con 13 mil 100 millones de dólares el año pasado.

Gran parte de ese interés proviene de las multinacionales y las firmas de capital privado que buscan aumentar la participación de mercado o están a la caza de gangas, según los analistas. “Lo peor de la crisis ya pasó”, dijo Marcelo Costa, director ejecutivo de Engebanc, una consultora de bienes raíces. Los precios en el mercado de oficinas cayeron hasta 60 por ciento, pero no se espera que las mismas gangas se mantengan en seis meses o un año. “Con el final de la crisis política observamos que la economía volverá a crecer de nuevo”, dijo.

Algunos economistas dicen que si Temer asume la presidencia y puede configurar un equipo económico creíble, el círculo virtuoso puede continuar. Las tasas de interés pueden empezar a caer este año, la inversión puede aumentar y las finanzas públicas pueden empezar a estabilizarse. Pero todavía es difícil alcanzar el crecimiento, dada la debilidad de la economía y los fuertes ajustes presupuestarios que se requieren, dijo Marcos Casarin, de Oxford Economics.

Aun con el gobierno de Temer, la estabilidad política a largo plazo se mantiene incierta, ya que a él y otros importantes miembros del partido PMDB se les relaciona con el enorme escándalo de corrupción de la petrolera estatal Petrobras, así que los inversores se mantienen cautelosos respecto a Brasil.

“Va a pasar un tiempo para que Brasil pueda superar esos problemas”, dijo Indra Nooyi, presidente y director ejecutivo de PepsiCo. “A escala mundial, Brasil se encuentra en una de las situaciones económicas más difíciles de la actualidad”.

Información adicional de Lindsay Whipp en Chicago.


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