Dan fría recepción a plan de obra pública de Trump

Temen analistas de Wall Street que los republicanos de línea dura rechacen el alza al déficit planteada en el presupuesto.
La planta eléctrica de Stonepeak Infraestructure Partners, firma con 14 mil mdd bajo su gestión.
La planta eléctrica de Stonepeak Infraestructure Partners, firma con 14 mil mdd bajo su gestión. (Especial)

Nueva York y Washington

El plan de gasto en infraestructura de Donald Trump tuvo una fría recepción entre los banqueros e inversionistas de Wall Street, quienes ya buscan invertir cientos de miles de millones de dólares en capital privado para reconstruir las carreteras y puentes derruidos de Estados Unidos.

El lunes, Trump presentó una propuesta largamente esperada para mejorar las carreteras, los aeropuertos y otras obras públicas del país, junto con medidas para acelerar las aprobaciones de los proyectos listos para su construcción. Espera que un compromiso de 200 mil millones de dólares del gobierno federal durante 10 años produzca un desembolso total de “al menos 1.5 billones de dólares” al fomentar la inversión de los gobiernos estatales y locales al igual que de las empresas privadas.

El plan logró algunos aplausos de los banqueros y gestores de activos, quienes pedían medidas para desbloquear el gasto en infraestructura de la economía más grande del mundo. Pero señalaron que Washington depende en gran medida de que otras partes ofrezcan fondos, y que un Congreso escéptico podría bloquear ese proyecto de ley.

“Creo que el plan es un paso en la dirección correcta”, dijo Trent Vichie, cofundador y codirector ejecutivo de Stonepeak Infrastructure Partners, una firma que se derivó de Blackstone en 2013 y que tiene alrededor de 14 mil millones de dólares de activos bajo su gestión, su mayoría en Estados Unidos.

“Pero al final de cuentas, solamente hay una cantidad limitada de lo que el gobierno federal puede hacer para fomentar la inversión privada porque una gran cantidad de activos se encuentran en las manos de los estados y municipios locales”.

Wall Street se muestra ansioso desde hace algún tiempo. De acuerdo con las estimaciones de Jonathan Lindenberg, subdirector de la banca de inversión de MUFG en Nueva York, actualmente hay alrededor de 340 mil millones de dólares de fondos “disponibles, no comprometidos” de fondos privados de infraestructura que se enfocan en el continente americano. Esa suma incluye una posible recaudación récord de 40 mil millones de dólares de Blackstone, el grupo de capital privado más grande del mundo que trata de encontrar inversionistas que igualen el compromiso de 20 mil millones de dólares del Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita en mayo pasado.

“Las acciones del gobierno van a ser importantes, van a proporcionar un timón”, dijo un banquero de alto nivel de Wall Street. “Pero no es un ancla; el ancla es el capital disponible”.

Los analistas dijeron que temían que una combinación de políticos de línea dura fiscal del Partido Republicano que no quieren apoyar otro aumento en la deuda nacional, y los demócratas que no le quieren otorgar al presidente una victoria política en un año electoral pudiera obstaculizar el plan de Trump.

Charles Schumer, el principal demócrata en el Senado, dijo el lunes que la dependencia del plan en el financiamiento privado tendría como resultado “cobro de peajes de Trump” en todo el país.

“Los inversionistas ricos y los grandes bancos van a querer proyectos que generen utilidades. ¿Cómo obtienen las utilidades? Al cobrar a los estadunidenses de clase media cientos de dólares al año en peajes”, dijo Schumer. “La clase media no se tiene que preguntar quién será el que pague la factura de los peajes, ellos (la miembros de la clase media) son los que pagarán”.

Ed Mills, analista en Washington de Raymond James, un banco de inversión de mediano tamaño, dijo que los republicanos podrían estar dispuestos a llegar a acuerdos para lograr que se apruebe el plan en caso de que surgiera una gran venta masiva en los mercados y que se debilite la economía, en lo que describió como “una situación de romper el vidrio en caso de emergencia”.

Mientras tanto, los banqueros dicen que no cuentan con mucha ayuda de Washington. David Blatt, director ejecutivo de CapStack Partners, un banco boutique de inversión con sede en Nueva York, dijo que el anuncio del lunes fue “tibio”. También señaló que Trump tuvo que disolver su consejo asesor de infraestructura el verano pasado, después de la reacción negativa que hubo por respuesta que dio a la violencia que se generó en un mitin de blancos nacionalistas.

A principios de este mes, Tony James, presidente y director operativo de Blackstone, dijo a los inversionistas que la empresas no necesitan “ninguna mejora en la legislación o en el sistema regulatorio” para invertir “realmente bien” con su nuevo fondo de infraestructura.

“Ni los republicanos ni los demócratas ganan con este sistema ridículamente lento que tenemos”, dijo. “Pero creo que hay miles de cosas que hacer incluso sin eso”.