Trump busca eludir la autoridad de la OMC

Solicita a la Oficina del Representante de Comercio elaborar una lista de mecanismos legales que se puedan usar para sancionar a China.
Los defensores de la organización aseguran que ayudó a evitar guerras.
Los defensores de la organización aseguran que ayudó a evitar guerras. (Ruben Sprich/Reuters)

Washington

El gobierno de Trump analiza las opciones para llevar las disputas que hay en la Organización Mundial de Comercio (OMC), en lo que sería el primer paso para alejarse de un sistema que Washington ayudó a establecer hace más de dos décadas.

Los funcionarios entrantes solicitaron a la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR, por su sigla en inglés) que elabore una lista de mecanismos legales que Washington podría utilizar para aplicar sanciones unilaterales contra China y otros países.

Su objetivo, dijeron al Financial Times personas con información de la solicitud, es encontrar la manera en que la nueva administración pueda eludir el sistema de disputas de la OMC.

Desde que se estableció en 1995, la OMC se convirtió en el lugar sobresaliente para resolver los conflictos comerciales entre los países miembros y, según dicen sus defensores, ayudó a evitar guerras comerciales destructivas.

Si bien EU permanece como miembro de la OMC bajo los planes del gobierno de Trump, el movimiento de los funcionarios refleja la visión escéptica que muchos de ellos tienen sobre una institución que consideran una burocracia internacionalista que consistentemente tiene un sesgo contra los intereses estadunidenses.

También ilustra cómo Donald Trump, quien se comprometió a buscar una política exterior de “Estados Unidos Primero”, se prepara para poner a prueba el orden económico mundial que sus predecesores ayudaron a construir y defender.

“La OMC es un desastre”, dijo el presidente durante su campaña el año pasado.

Trump ya retiró a EU de la Asociación Transpacífico, el tratado comercial con Japón y otros 10 países en lo que Steve Bannon, alto asesor, describió la semana pasada como “uno de los momentos más cruciales en la historia moderna de EU”.

El presidente frecuentemente expresa su desdén por los organismos y acuerdos internacionales. En la campaña presidencial criticó a la OTAN, la alianza transatlántica de seguridad, aunque desde entonces los miembros de su gabinete trataron de tranquilizar a los aliados de EU.

Sin embargo, con el comercio, Trump armó un equipo de proteccionistas cuya postura tiene un marcado contraste con los generales de la clase dirigente a los que recurrió para la política de seguridad.

Robert Lighthizer, su elección para representante de Comercio de EU, llamó a que EU abrace el proteccionismo y en 2010 sugirió que EU debe adoptar un enfoque más agresivo en cuanto a la OMC. En septiembre, Wilbur Ross, su elección para secretario de Comercio, y Peter Navarro, jefe del nuevo Consejo Nacional de Comercio, pasaron gran parte de un documento en el que presentaron la doctrina comercial de Trump quejándose sobre lo que llamaron el trato injusto de la OMC al sistema de impuestos a las empresas de EU.

Ross, el inversionista multimillonario, a quien Trump nominó para liderar el comercio, espera su confirmación en el Senado, mientras que la confirmación de Lighthizer no se espera hasta marzo.

Ante la ausencia de miembros del gabinete, Navarro, autor de Death by China, es el único miembro activo de alto nivel del equipo de comercio y es responsable del empuje para buscar alternativas a la OMC, según múltiples fuentes. El funcionario de la Casa Blanca no respondió a las solicitudes de comentarios, pero también está claro que no se opera en un vacío.

“Hay una creciente frustración de que este sistema de la OMC por sí solo no es suficiente para hacer que los países cumplan con sus compromisos comerciales”, dijo John Veroneau, consejero general del USTR durante la administración de George W Bush. “Es claro que el gobierno de Trump está de acuerdo con ese punto de vista”.

La Casa Blanca se negó a decir si mantiene su compromiso con la OMC. “No vamos a comentar sobre la política comercial hasta que tengamos un USTR en su lugar”, dijo Lindsay Walters, subsecretaria de Prensa. “Sería prematuro decir que la administración está ‘comprometida’ con alguna política específica hasta este momento”.

Parte del escepticismo que tiene la administración hacia la OMC proviene del entorno de la industria acerera en el que se desarrollaron muchos miembros del equipo de comercio de Trump y comparten. En el pasado, paneles de la OMC rechazaron los métodos agresivos antidumping que solicitó EU en nombre de la industria.

Dan DiMicco, ex director ejecutivo de la siderúrgica Nucor y que dirige el equipo de transición del USTR de Trump, dijo que la idea de buscar alternativas a la OMC se discutieron en algún momento. “Mi opinión personal es que la OMC no funciona”, dijo.

Pero DiMicco dijo que la administración adoptará un enfoque de ver y esperar. “La OMC como existe actualmente es un organismo con el que tratamos y con el que vamos a continuar, a menos de que lleguemos a la conclusión de que no funciona para nosotros”, dijo. “Si comenzamos a presentar muchos casos comerciales y casos antidumping y la OMC los deshecha, eso no será algo bueno”.

Un número importante de casos que presentó la administración Obama contra China actualmente están ante la OMC. También hay una audiencia sobre un caso que presentó Pekín contra la Unión Europea y EU sobre si se debe tratar a China como una “economía de mercado” bajo las reglas de la OMC.

A los expertos les preocupa que cualquier movimiento de utilizar alternativas unilaterales pueda socavar el sistema global en el que Washington pasó décadas para establecer.