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Martes , 16.10.2018 / 20:17 Hoy

Después del sismo, el costo de la reconstrucción

El terremoto de 1985 fue el desastre con la peor pérdida económica entre 1970 y 2010, seguido por el huracán Wilma en 2005 y el huracán Alex en 2010, asegura el Banco Mundial.

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El año de 1985 fue marcado no sólo por el terremoto del 19 de septiembre, sino también por un proceso de inestabilidad macroeconómica.

El bajo crecimiento de la economía y la caída del tipo de cambio controlado durante la primera mitad del año estimularon las importaciones y los egresos por servicios. En la segunda mitad del año, el aumento del tipo de cambio mejoró la competitividad externa de la economía; sin embargo, la tierra tembló.

El sismo de septiembre le costó a México tener un crecimiento de 2.59 por ciento en 1985, cuando un año antes había crecido 3.61 por ciento. El mayor impacto para la economía mexicana se registró en 1986, cuando el país decreció 3.75 por ciento.

¿Cuánto se perdió por el terremoto?

En 1985, el área construida en el Distrito Federal era de 875 kilómetros cuadrados. El área dañada por el movimiento telúrico sólo representó 2.9 por ciento, es decir 25 kilómetros cuadrados. La intensidad del movimiento fue suficiente para que seis mil construcciones resultaran dañadas.

Sólo en construcciones dañadas la pérdida fue de 4 mil millones de dólares, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros. Mil 360 millones fueron pérdidas para la administración pública, 640 millones en vivienda, 600 en el sector salud, 440 del sector, 240 en industria y comercio y 200 en turismo.

El 65 por ciento de los daños ocurrieron en casas habitación, 15 por ciento comercios, 12 por ciento escuelas, 6 por ciento oficinas y el 2 por ciento restante hospitales, cines, teatros e industrias.

De los 4 mil millones de dólares perdidos en construcciones, sólo se recuperaron 400 a través del cobro de pólizas de seguros. Esto significa que sólo el 10 por ciento de las pérdidas fue cubierto por una aseguradora. El resto lo cubrió el estado y la ayuda que llegó del extranjero.

Más costoso que los huracanes Wilma y Alex

De acuerdo con la publicación “Improving the Assessment of Disaster Risks to Strengthen Financial Resilience” (Mejorar la evaluación de los riesgos de desastres para robustecer la capacidad de adaptación financiera), hecha por el Banco Mundial, se calcula que las pérdidas por el sismo ascendieron a 11 mil 400 millones de dólares.

“La situación forzó al gobierno a usar sus recursos para la reconstrucción, en lugar de, por ejemplo, expandir la infraestructura del país. El terremoto fue el desastre con la peor pérdida económica entre 1970 y 2010, seguido por el huracán Wilma en 2005 y el huracán Alex en 2010”, asegura el informe.

Préstamos y partidas especiales

De acuerdo con las memorias del Banco de México y el libro “Cambio de Rumbo”, escrito por el ex presidente de México Miguel de la Madrid, quien se encontraba al frente del poder ejecutivo durante la tragedia; al finalizar 1985 el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó dos préstamos para México, por un valor total de poco menos de 126 millones de dólares, a un plazo de 20 años y con tasas de interés variables y preferenciales. El préstamo era para la rehabilitación de los servicios de educación, salud y telefonía afectados.

Un mes más tarde, el mismo organismo otorgó otros créditos por 382 millones de dólares, para apoyar inversiones en turismo, agricultura e industria. En total el BID le prestó a México 508 millones de dólares.

En enero de 1986, el Fondo Monetario Internacional autorizó un "financiamiento de emergencia" a México por casi 300 millones de dólares para hacer frente a los daños del sismo.

¿En qué se invirtió?

El Banco de México y el Fondo de Operación y Financiamiento Bancario a la Vivienda (FOVI) establecieron un programa emergente de financiamiento a la vivienda. Para ello, el Instituto Central puso a disposición de la banca 15 mil millones de pesos para financiar la terminación de viviendas destinadas a la población damnificada en términos preferenciales.

El fondo para el Desarrollo Comercial (FIDEC) instrumentó dos programas de apoyo emergente cuyo monto ascendió a 3 mil millones de pesos, con el propósito de auxiliar a los comerciantes afectados por el desastre.

Por su parte, el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR) autorizó 3 mil millones de pesos en apoyo del Programa Especial de Reconstrucción puesto en vigor como consecuencia de los sismos. Se estima que estos recursos sirvieron para rehabilitar 2 mil 886 unidades y generaron una inversión adicional de mil 800 de millones de pesos.

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