“Nos están llevando entre las patas”

Comerciantes de Chilapa aseguran que la inseguridad está acabando con la actividad económica de esta ciudad dedicada a la artesanía y el comercio en pequeño.
En la manifestación se generó un enfrentamiento entre pobladores y supuestos policías comunitarios.
Algunos comercios han bajado sus cortinas de manera indefinida. (Facebook de Chilapa Guerrero)

Ciudad de México

Los más de 2 mil 792 comercios que existen en Chilapa, Guerrero, así como los pequeños agricultores que ganan entre 100 y 150 pesos al día por la venta de sus productos en los mercados locales, son algunos de los que más están resintiendo los hechos de violencia ocurridos en esta ciudad de Guerrero.

Los comerciantes de la ciudad aseguran que hasta antes de de 2014 Chilapa se caracterizaba por su actividad comercial, artesanal y turística, por lo que lamentan que los turistas dejaran de llegar, los artesanos de bajar al mercado y ellos de vender.

Gabriela

Gabriela, una madre soltera de 30 años, quien todos los días despacha en un puesto de frutas y verduras en el Mercado Agroindustrial de Chilapa asegura que el problema de inseguridad que están viviendo no permite que los comerciantes atiendan su negocio en paz.

La noche del 19 de mayo corrió el rumor en redes sociales de que un grupo armado prendería fuego al mercado agroindustrial o mercado nuevo, como es llamado en la comunidad. Los propietarios de varios negocios sacaron sus pertenencias por temor a perder su patrimonio. Nada le pasó al mercado.

 “Yo no fui, me dio miedo. Para nosotros no hay autoridad, a dónde corremos, no tenemos a dónde ir. No encontramos apoyo. Es feo lo que estamos viviendo”, asegura.

La dinámica de los negocio también ha cambiado, ahora las personas hacen sus compras temprano. Gabriela dice que el movimiento empieza a las 10 de la mañana, pero por ahí de las dos o tres de la tarde se muere Chilapa y los ingresos de los comerciantes también.

La tienda de abarrotes

Una comerciante del centro de la ciudad, quien pidió no revelar su nombre, asegura que las ventas en su tienda de abarrotes han bajado alrededor de 60 por ciento.

Hace apenas dos años, la caja registradora de la tienda podía ingresar hasta 37 mil pesos en un domingo cualquiera, día en que se pone el tianguis en la ciudad, pero de un año para acá lo máximo que llega a vender son entre 15 y 18 mil pesos.

La violencia y las bajas ventas de esta tienda obligaron a los dueños a disminuir su personal y recortar horarios de trabajo.

“Es que ya no alcanza, ahorita estamos surtiendo con  créditos que nos dan las abarroteras, vamos pagando en abonos, pero si no pagamos en ocho o 15 días nos cobran siete por ciento de interés”, dice la propietaria.

En los diez años de vida que tiene este negocio su horario de trabajo había sido de 8:30 de la mañana a las 11:00 de la noche, desde hace unos meses la cortina de la tienda se baja a las 19 horas, cuando todavía hay luz.

“Mucha gente podrá pensar que sería muy fácil cerrar y ya, pero esta tienda es de lo que vivimos. En Chilapa no hay fuentes de empleo y los pocos que hay son muy mal pagados, de qué vamos a vivir, no nos queda de otra más que aguantar”.

Doña Leonor

Doña Leonor, una mujer de 54 años que  ha trabajado los últimos ocho como camarista en uno de los 15 hoteles que hay en Chilapa, opina igual. “Nosotros somos un pueblo muy bonito y la gente venía acá para vacacionar, para las fiestas y para comprar artesanías, porque somos artesanos; el problema ahora es que ¿quién va a venir así como están las cosas?”.

A ella, igual que a muchas otras personas, le preocupa perder su trabajo si las entradas del hotel no mejoran. “Sí hay clientes, pero no como antes que se llenaba. Ahora no tenemos mucho qué hacer”.

Recuerda como los artesanos de comunidades como el El Jaguey y Ayahululco bajaban al mercado del domingo a vender artesanías de barro, muñecos hechos con hojas de maíz y bolsas de palma.  Los turistas compraban artesanías  y comían en Chilapa, mientras que los locales y artesanos aprovechaban para pasear y comprar el mandado de la semana.

“Había filas de camiones en la avenida (refiriéndose a la glorieta Eucaria Apreza, uno de los principales accesos a la ciudad) de todas las personas que venían a comprar y no podías ni caminar de tanta gente, pero eso ya no sucede”, dice.

El balance

Las pérdidas económicas que ha generado la violencia en Chilapa aún no han sido cuantificada. El municipio no cuenta con algún organismo que agrupe a todos los comerciantes establecidos del lugar, a los que habría que sumar las decenas de personas que llegan todos los días de otras comunidades a vender sus productos en los dos mercados del municipio.

“Este problema está afectando sobre todo a los pequeños productores que bajaban al mercado a vender las verduras que cosechan en sus huertos familiares. A ellos, más que a nadie los lastima mucho esta situación, porque ellos venden para el día a día ¿Cuánto pueden vender? 100 o 150 pesos diarios”, dice Antonia Jaimes Moctezuma, regidora de Comercio y Abasto Popular del Ayuntamiento de Chilapa.

La funcionaria dijo que se realizará una reunión con los integrantes del Consejo de Administración del Mercado Agroindustrial para evaluar las pérdidas económicas y estudiar propuestas para reactivar la actividad comercial.

 “Tenemos que reactivar el comercio, buscar los medios para invitar a la gente a que visite el municipio, para que compren. La disputa que hay entre los grupos de delincuencia es entre ellos, pero lamentablemente nos están llevando entre las patas”.