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Miércoles , 17.10.2018 / 14:05 Hoy

Derrota de Hillary pega a mucamas de Las Vegas

“Me siento terrible”, dice María Landeros, quien pidió un permiso de tres meses para dedicarse a la campaña de apoyo a Hillary.

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María Landeros es una recamarera muy trabajadora. Desde hace 23 años tiende camas, aspira alfombras y limpia inodoros en el MGM Grand Las Vegas. Tres y medio meses dedicó sus energías a evitar que Donald Trump se convirtiera en presidente de Estados Unidos.

Viuda con 56 años, madre de tres hijos, nacida en México y ahora ciudadana estadunidense, Landeros tomó un permiso para ausentarse de su trabajo y dedicarse de tiempo completo, como soldado de campo, a una enorme movilización para registrar votantes que organizó el Sindicato de Trabajadores Culinarios Local 226, el más poderoso en la capital del entretenimiento de Nevada.

El sindicato —que representa a 56 mil empleados del sector hotelero, de los cuales 14 mil 200 son recamareras, como Landeros— ganó su batalla: Hillary Clinton se llevó el estado, mientras que los candidatos demócratas con respaldo del sindicato ganaron los escaños en el Senado y la Cámara de Representantes.

Pero los resultados nacionales significan que Landeros y sus colegas perdieron la guerra.

“Me siento terrible”, dijo Landeros. “Hice mi mejor esfuerzo. Di el ciento por ciento”.

Local 226 es 56 por ciento latino y 55 por ciento femenino, y también está inmerso en una disputa con el Trump International Hotel en Las Vegas, propiedad de Trump y de su socio Phil Ruffin. Hace unos días la Junta Nacional de Relaciones Laborales dijo que el hotel violó la ley al negarse a negociar con el sindicato.

Todo eso hizo que la batalla de Local 226 con Trump fuera intensamente personal. Landeros dijo que considera a Trump un “racista” y “una persona que odia”, por lo que representa un peligro para las comunidades de las minorías, como la suya.

“No tiene respeto”, dice Landeros. “Me siento muy orgullosa de ser una asistente de las habitaciones de los huéspedes. Crié a mis hijos y no tengo que pedirle al gobierno nada”.

Tal vez el único consuelo para Landeros y sus colegas fue que la comunidad latina mostró su fuerza en Nevada. La demócrata Catherine Cortez Mastro ganó la contienda para convertirse en la primera hispana en el Senado de Estados Unidos.

El demócrata Rubén Kihuen fue el primer latino de Nevada que gana una elección para la Cámara de Representantes. La madre de Kihuen trabaja como recamarera en el mismo hotel que Landeros.

No se ven mucho en el MGM porque Blanca Kihuen trabaja en el turno de noche, mientras que Landeros lo hace en el día.

Pero esta última habló con orgullo de Kihuen, quien nació en México y cuando era niño llegó a Estados Unidos.

Kihuen hizo de su herencia un componente clave en su campaña. Al aparecer en el mitin del sindicato culinario criticó a Trump y rindió tributo a las recamareras como su madre.

“Mi mamá labora en el MGM desde hace 23 años y es la persona más trabajadora que conozco”, dijo Kihuen.

Landeros regresará a trabajar al MGM el sábado. Rubén, el hijo de su colega Blanca Kihuen, en enero prestará juramento para su cargo en Washington.


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