• Regístrate
Estás leyendo: Demis Hassabis, el maestro de la nueva era de las máquinas
Comparte esta noticia
Miércoles , 19.09.2018 / 18:18 Hoy

Demis Hassabis, el maestro de la nueva era de las máquinas

El programador en informática, diseñador de videojuegos y neurólogo busca en la inteligencia artificial cómo resolver los grandes problemas de la humanidad. 

Publicidad
Publicidad

Lee Se-Dol es el campeón mundial de Go, el antiguo juego de mesa chino considerado el más complejo del mundo. La semana pasada, el surcoreano compitió contra AlphaGo, un programa informático de inteligencia artificial creado por DeepMind, una empresa británica propiedad de Google.

En una serie de cinco partidos en Seúl, la máquina iba ganando, con una ventaja de 2-0. Las victorias tienen una mente maestra humana en Demis Hassabis, cofundador y director ejecutivo de DeepMind. Describe a Lee como el “Roger Federer del Go” y, para algunos, el logro del programa informático es similar a que un robot llegue al césped de Wimbledon y derrote al campeón del tenis.

“Creo que es muy importante pero, al final, será la historia la que juzgue”, dice Hassabis, al hablar con Financial Times desde Seúl, donde se realizan los partidos. “Mucha gente predijo que faltaba al menos una década más, así que nos emociona lograr este hito”. El empresario de 39 años soñaba desde hace mucho tiempo con la victoria. Pero sus ambiciones se extienden más allá del juego de mesa Go. Su objetivo es hacer “máquinas inteligentes”.

Nacido en Londres, es hijo de una madre china-singapurense y padre griego-chipriota, Hassabis es un erudito moderno cuya trayectoria profesional lo llevó a convertirse en prodigio del ajedrez, maestro de programación informática, diseñador de videojuegos y neurólogo.

Esta experiencia lo llevó a crear DeepMind en 2010, junto con Mustafa Suleyman, tecnólogo y amigo de la infancia de Hassabis, y Shane Legg, a quien conoció cuando estudiaban un posgrado en neurología en la University College London. Google adquirió al grupo de inteligencia artificial por 400 millones de libras en 2014.

“Lo que es todavía más inusual acerca de Demis es que es dificil mezclarse con personas tan dotadas como él”, dice Hermann Hauser, el informático y empresario. “Pero es muy abierto, generoso y humilde. No muestra arrogancia”.

Hassabis conoció la inteligencia artificial cuando estudiaba ciencias computacionales en Cambridge. Los académicos insistían en enseñarle inteligencia artificial “estrecha”, donde los programadores ligan “etiquetas” a los datos para que la computadora logre darle sentido a la información.

A Hassabis no le satisfacía este enfoque. Quería crear sistemas de inteligencia artificial “generales” que usaran información “no estructurada” de su entorno, y tomar decisiones y predicciones independientes.

En DeepMind, los ingenieros crearon programas basados en redes neuronales, bajo un modelo del cerebro humano. Estos sistemas cometen errores, pero aprenden y mejoran con el tiempo. Se pueden configurar para jugar otros juegos y resolver otras tareas, así que la inteligencia es general, no específica. Su inteligencia artificial “piensa” como los seres humanos.

Los juegos son una forma ideal para probar este tipo de programas de inteligencia artificial, les permite a los investigadores medir el desempeño frente a los objetivos establecidos. Y Hassabis está en una posición ideal para entrenar a la computadora.

Hassabis disfruta de los juegos llenos de factores humanos fortuitos. Ganó torneos de póquer y dice que disfruta del juego porque los jugadores pueden hacer todos los movimientos correctos y aún así perder.

Go es el “santo grial” de la inteligencia artificial. El juego se originó hace 2,500 años en China, lo juegan 40 millones de personas en todo el mundo y existen 1,000 jugadores profesionales.

“Sé como jugar Go lo suficientemente bien como para poder apreciar su belleza”, dice Hassabis. “Pero no es uno de los juegos que más domino, así que en realidad no jugué AlphaGo, ya que supera mi capacidad”.

Las computadoras han resuelto otros juegos como backgammon y damas. En 1997, la supercomputadora Deep Blue de IBM derrotó a Garry Kasparov, el campeón mundial de ajedrez. Con Deep Blue, los programadores construyeron un sistema que intentaba analizar cada resultado de cada movimiento posible.

Pero Go es mucho más complejo que el ajedrez. Hay más configuraciones posibles en un tablero de Go que átomos en el universo. Esto es demasiada información para que la pueda procesar incluso la supercomputadora más potente.

Ese momento llegó el miércoles cuando, después de tres horas y media de juego, Lee cedió ante AlphaGo. El campeón humano estaba “sorprendido” después de su derrota. Al día siguiente, la computadora volvió a ganar. Aunque maravillado por su logro, Hauser advierte que el progreso en otros campos, como la robótica, todavía está algo lejos.

“Una de las curiosidades del fenomenal progreso que logramos con la inteligencia artificial es que parece que tenemos al campeón mundial de Go, pero no tenemos una computadora que pueda mover físicamente las piezas de Go”, dice.

Para Demis Hassabis, crear máquinas que superen a los seres humanos en los juegos es solo el campo de prueba antes de liberar la tecnología de DeepMind en “retos del mundo real como hacer más inteligentes a los asistentes de los smartphones y, más a futuro, usarlos para ayudar a los científicos a resolver los problemas más difíciles de la sociedad en el cuidado de salud y otras áreas”.


Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.