Por el déficit fiscal, menos crédito y más caro a las empresas

Desventaja de la iniciativa privada, pues prestarle al Estado representa un riesgo menor.
La competencia por el financiamiento se acentuará este año.
La competencia por el financiamiento se acentuará este año. (Jesús Quintanar)

México

Aunque se han implementado medidas como la reforma financiera para incrementar y abaratar el crédito a las empresas, la realidad es que al menos durante 2014 la nueva política fiscal hará que éste sea más escaso y más caro.

Dentro del paquete económico de este año —y ratificado en el Acuerdo de Certidumbre Tributaria— se aprobó un déficit fiscal de 1.5 por ciento del producto interno bruto, lo que, según especialistas, se traduce en que el gobierno necesitará más financiamiento.

Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA Bancomer, señaló en entrevista que el gobierno recurrirá a los mercados en busca de mayores recursos, lo cual disminuirá la liquidez y provocará que haya menos dinero para colocar entre las unidades productivas.

Esta reacción, explicó el especialista, es debido a que prestarle al Estado representa un riesgo menor para los inversionistas que hacerlo a una empresa que lo invertirá en algún proyecto productivo, lo cual hará que haya más solicitantes y menos recursos, por lo que quien quiera un crédito tendrá que pagar más por él.

Estimaciones de BBVA Bancomer indican que el desbalance de 1.5 por ciento del producto interno bruto le costará al país que haya 0.9 puntos porcentuales menos en financiamiento a empresas este año, cifra considerable si se toma en cuenta que el objetivo del gobierno es incrementar lo más rápido posible los créditos productivos.

“Históricamente lo que ha ocurrido es que si el gobierno sale a colocar más, provoca que disminuya la masa de ahorro, lo que desplaza el financiamiento, porque el gobierno es más atractivo al tener un riesgo muy bajo. De la masa de ahorro que había, ahora queda menos para prestar al sector privado, que además tiene que competir con el gobierno”, advirtió.

Serrano adelantó que indudablemente este déficit traerá consigo un encarecimiento del crédito; sin embargo, aún no es posible calcularlo, debido a que hay un factor que funcionará como contrapeso, el cual es la mejora en la calificación soberana de México por parte de Moody’s, por lo que habrá que esperar cuál es el peso de cada uno.

Aseguró que de no haber este desbalance en las arcas fiscales del país, las tasas de interés para el crédito productivo hubieran registrado una disminución, pero ahora hay dos fuerzas encontradas —déficit contra mejora de la calificación— cuyo efecto final es una presión hacia arriba.

EFECTO DESPLAZAMIENTO

Para Carlos Capistrán, economista en jefe de Bank of America Merrill Lynch, el aumento de 0.4 por ciento en 2013 al estimado de 1.5 por ciento para este año se traducirá en un menor ahorro público, además de que el privado también mostrará un decrecimiento, lo cual significa que habrá una menor liquidez.

Todo esto queda explicado con una máxima económica llamada efecto desplazamiento, que en una frase significa que entre más grande sea el déficit público que contrata el gobierno, menor será el crédito que queda disponible para emplear en recursos de financiamiento hacia el sector privado del país.

De acuerdo con el economista en jefe de BBVA Bancomer, Carlos Serrano, el crédito bancario no tendrá un impacto significativo, dado que si bien es posible que los bancos decidan ocupar la deuda que emita el gobierno, esto no sucederá fácilmente, dado que si bien hay menos riesgo con el Ejecutivo, es más atractivo en términos de rendimiento otorgarlo a otros sectores.

Al cuestionarle si el déficit introducido en la reforma fiscal contradice los intereses buscados en materia financiera, el especialista dijo que, efectivamente, mientras se mantenga este desbalance los efectos en el crédito serán negativos; sin embargo, conforme se vaya retirando, el efecto retrocederá y quedará un balance positivo.

No obstante, advirtió que si el gobierno no logra eliminar, o bien disminuir, el esquema de déficits planteados para finales de la actual administración, parte de lo que se ha estado buscando con la reforma financiera quedará en el olvido, debido a que será contrarrestado por el impacto de la reforma fiscal.

“La financiera busca un alcance de más largo plazo, mientras que la fiscal tendrá un alcance en el corto; es decir, mientras haya déficit el efecto será negativo, aunque si se trata de una cuestión permanente definitivamente estamos ante una contradicción, porque lo que se ha buscado con la financiera será contrarrestado con la fiscal, todo dependerá de qué tan rápido se disuelva”, puntualizó.

De acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, luego del déficit de 0.4 por ciento de 2013, para este año se estima uno de 1.5 por ciento; sin embargo, señaló que el plan es establecer un esquema de desbalances transitorios que vayan decreciendo conforme avance el sexenio, aunque aún no se sabe de forma exacta cómo se implementará ni a qué niveles llegará.