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De niño, un desastre; pero traigo la construcción en las venas

José Antonio Hernández González

El presidente de la CMIC comparte cómo de no gustarle las matemáticas, egresó de la licenciatura en Economía por la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP).
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Su pasión por la lectura lo ha llevado a conocer otras culturas, recorrer regiones de Europa, y prácticamente todo el Continente Americano. Se define como un hombre honesto, que reconoce los principios de lealtad y amistad, como valores importantes en la vida. Amante de los buenos vinos, sibarita gastronómico y en futbol, aficionado al Barcelona, aunque el destino lo puso en el palco VIP del Estadio Santiago Bernabéu, en España, para ver al Real Madrid enfrentarse contra el Real Sociedad. 

José Antonio Hernández González, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) comparte para MILENIO PUEBLA cómo de no gustarle las matemáticas, egresó de la licenciatura en Economía por la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), para luego participar en la edificación del Centro Expositor, ubicado en la zona histórica de Los Fuertes, la que considera como una de las obras más importantes en su vida. 

Siendo Economista ¿cómo se involucra en la industria de la Construcción? 

-De niño, en la escuela para las maquetas era un desastre, las matemáticas me costaban trabajo, pero siempre estuve inmiscuido en la parte de la industria de la construcción. Desde chico mi papá, también constructor, me llevaba a las obras y trabajaba con él. Empecé con él haciendo inventarios de bodegas, y otras cosas. Traigo la industria de la construcción en las venas. En 1992 empecé una empresa de supervisión que he visto crecer. Tengo obras importantes en Puebla, en Guerrero, Veracruz, desde hacer calles, obras de redes de agua potable y una vida institucional activa dentro de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción por casi todos los puestos desde 1998. 

Además de construir ¿qué le apasiona? 

Me gustan dos cosas: la lectura y la comida. Me gusta leer sobre historia, novelas históricas. Tengo una colección importante de biografías de distintos personajes y libros sobre hechos históricos. Uno de mis favoritos es México tierra de volcanes de Joseph Schlarman. Me gustan las biografías y autobiografías. Las Memorias de Porfirio Díaz desde que estuvo en el campo de batalla hasta que llegó a ser presidente. También Napoleón, viajé a Paris para conocer el sitio donde reposan sus restos. Los poemas de Pablo Neruda, tuve la oportunidad de conocer su Casa de Isla Negra, en Chile. Me gusta mucho viajar. Soy un sibarita en la comida. 

Y de no ser constructor, ¿qué camino elegiría? 

Me hubiera gustado seguir en el camino de la Economía. Ser empresario de la industria de la construcción. Me llena de satisfacción. Tengo un equilibrio en la vida, familia, empresa, con mis amistades, la parte espiritual, eso te lleva a estar bien contigo mismo. 

¿Su obra de mayor satisfacción? 

Como parte de un Consorcio participé en la construcción del Centro Expositor, considerada como una obra emblemática en Puebla. Es una obra que luce a nivel Latinoamérica. Toda la gente que viene a Puebla la ve y siempre es un orgullo decir que fuimos parte de la construcción de ese recinto. Siempre es una satisfacción, trabajé con mi padre y con otros socios, pero dejo sobre todo poder trascender, trascender a través de tus obras, como mi padre que participó en la construcción del primer Sanborns en Puebla, de participar como residente en la obra de entubamiento del Río San Francisco y el rescate del Puente Ovando, ir con tus hijos, con la familia y decir esto lo construimos nosotros, es un gran orgullo, es parte de la historia de la familia. La parte de edificación es mi fuerte. La construcción de edificios, escuelas, oficinas, hospitales, obras en el Periférico. La construcción te deja una gran satisfacción. De los pocos que han intervenido la Catedral de Puebla y tras una investigación minuciosa, estoy entre los constructores que hicimos la señalética que ahora toda la gente, turistas pueden leer. Llegar a la Catedral y ver que la gente lo lee, es algo que pasará a la historia. 

¿Cocina? 

En mis tiempos libres un poco, pero no lo que yo quisiera, haber vivido fuera de México, en Canadá me enseñó a degustar comida diferente. 

¿Comida española o mexicana? 

Mexicana, el mole poblano y las albóndigas. En el Centro Histórico hay buenos restaurantes. El Mural de los Poblanos y Casa Reyna, son buenos para comer mole, pero el que hacía mi abuela, el mejor. Y la comida española marinarla con un buen vino. 

¿Vino, mezcal o tequila? 

El vino, los buenos vinos, de preferencia los mexicanos. Llevo doce años en la Cofradía del Vino. Vemos favorable que empiecen a haber vinos poblanos, ya esperamos degustarlos, también hay buenos mezcales poblanos y destilados. 

Una anécdota… 

El año pasado me gané en el brindis del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), presenciar un partido en el palco VIP del Santiago Bernabéu, en España, para ver al Real Madrid. Una experiencia increíble, aproveché para viajar por Europa. Pero le voy al Barca y como poblano, al Puebla. 

Su frase de vida 

La Vida es lucha. Hay que perder los miedos.



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