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Viernes , 22.06.2018 / 10:34 Hoy

De la armadora a la cocina

Los fabricantes de autos trabajan de la mano con la industria de alimentos, entre otras, para llegar hasta la puerta del consumidor final.

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Peter Campbell

En las afueras de Detroit se encuentra una instalación para hacer las pruebas de los vehículos sin conductor.

El American Center for Mobility se enorgullece de ser discreto, con altas barre­ras verdes que flanquean los caminos para mantener lejos de los ojos de los curiosos las últimas creaciones que están a prueba.

Sin embargo, a medida que adoptan la nueva tecnología, los fabricantes de auto­móviles que utilizan el sitio han tenido que levantar sus propios velos de secrecía y se asocian con otras compañías con la finali­dad de garantizar el éxito.

Las automotrices tradicionales se asociaron con grupos de tecnología y de reservaciones de transporte, e, incluso, con compañías de pizza a medida que desarrollan vehículos eléctricos y de autoconducción y evalúan nuevas formas para ganar dinero.

“Las alianzas de tecnología nunca han sido más importantes, y cada vez lo van a ser más”, dice Jim Farley, presidente de Mercados Globales de Ford. En los últimos meses, tanto en el Salón del Automóvil de Detroit, como en el Consumer Electronics Show (CES) en Las Vegas, las automotri­ces del mundo presentaron sus visiones para el futuro y con quienes se van a aso­ciar para llegar allí.

En el CES, Toyota dio a conocer un vehículo de autoconducción que involucra un variado grupo de socios que van desde Amazon, pasando por Uber, hasta Pizza Hut. “Nues­tros competidores ya no solo fabrican au­tos”, dijo Akio Toyoda, presidente de Toyota, a la multitud que se congregó en Las Vegas. “Compañías como Google, Apple e, incluso, Facebook son en lo que pienso durante la noche”.

En Detroit, Bob Carter, presidente de Toyota en Estados Unidos, expuso las bases para asociarse con una gama tan amplia de grupos. “Somos expertos en ingeniería y fabricación de vehículos de motor”, dijo al Financial Times, “pero aplicar esa tecnolo­gía a la logística de un servicio de entrega es algo en lo que tenemos que asociarnos para beneficiar al consumidor”. Es un cam­bio significativo en la forma de pensar de la compañía, que admitió abiertamente su incomodidad histórica con las alianzas.


Nuevo espíritu de cooperación

Fiat Chrysler tiene una alianza con Waymo para desarrollar vehículos autónomos, además de ser parte de un consorcio que incluye a BMW, Intel y Delphi para fabricar automóviles de autoconducción. Honda también se en­cuentra en negociaciones con Waymo.

[OBJECT]Para algunos en la industria, que hasta la fecha lograrón comprar o desarrollar sus pro­pios sistemas, estos acuerdos son una señal de debilidad. “Las alianzas solo surgen ahora de­bido a personas que están atrasadas”, dijo Johan de Nysschen, director ejecutivo de Cadillac, la marca de lujo de General Motors (GM).

La marca, después de llegar a un acuerdo con Lyft para desarrollar autos de conduc­ción autónoma, compró Cruise Automation para que la tecnología sea parte de la compa­ñía. Desde entonces, anunció sus planes para operar flotas de vehículos sin conductor a partir de 2019 y mostró imágenes de un nuevo automóvil sin volante.

Trabajar con otros también acelera el tiempo de desarrollo, dijo Herbert Diess, director ejecutivo de la marca VW, algo que es esencial dada la urgencia de la compe­tencia entre los fabricantes de automóviles para lanzar nuevos productos.

“Creemos que va a implicar una gran cantidad de pruebas, también muchas re­glamentaciones”, dijo. “Sentimos que so­mos mejores y probablemente más rápidos en grupos más grandes”.

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Otros buscan más acuerdos

La Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi anunció en el CES que reservará 1,000 millones de dólares (mdd) para invertir en startups de tecnología durante los próximos cinco años, un enfoque que también favorece PSA, el propietario de Peugeot.

Aún así, los analistas dicen que es difícil juzgar cuál de las diferentes alianzas va a sobrevivir y cuál surgirá como líder de esta industria en constante movimiento. Como re­sultado, las empresas hacen apuestas a lo largo y ancho, y sin exclusividad.

Lyft, el grupo para reservar transporte, tiene acuerdos con GM y Jaguar Land Rover.

“Si bien los fabricantes de automóviles siguen adelante con acuerdos con empresas como Uber y Grab, estos servicios son nue­vos y todavía es una gran interrogante quién tomará la delantera en el futuro”, dijo Motoki Yanase, analista de Moody’s en Tokio.

“Pero cada automotriz busca con agresi­vidad acuerdos para evitar una situación en la que no tenga ninguna relación con quien al final resulte ser el ganador”.

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