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Domingo , 16.12.2018 / 09:28 Hoy

Defienden el TLCAN

Limitar los daños es lo mejor que se puede esperar de las renegociaciones comerciales. 

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Hay muchas áreas —recortes de impuestos, gasto de infraestructura, salud, entre otros—, donde los grandiosos planes de Donald Trump han resultado en nada. Hasta el momento, lo mismo ocurre con una de las principales obsesiones del presidente de Estados Unidos (EU), el comercio, y, específicamente, tratar de revertir el déficit de EU con sus contrapartes al cambiar las reglas comerciales.

EU inició las conversaciones con Canadá y México sobre la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que durante más de 20 años ha sido uno de los acuerdos comerciales regionales más importantes.

En teoría, esta es una buena oportunidad para actualizar un acuerdo comercial de tales magnitudes que, si bien tuvo un menor desempeño frente a las grandiosas afirmaciones que se hicieron sobre él, ha sido valioso para integrar a la economía norteamericana.

En el marco de las renegociaciones, los jefes de los gobiernos de Canadá y México primero tuvieron que convencer a Trump de volver a platicar sobre el TLCAN en lugar de derogarlo, ahora lo mejor que podría pasar en estas conversaciones es limitar los daños.

El tono se estableció en los comentarios de apertura de Robert Lighthizer, representante comercial de Trump. A pesar de ser un abogado muy reconocido en comercio y no un feroz aislacionista como muchos que hay en la administración estadounidense, Lighthizer repitió el embuste de que EU podría reducir su déficit con México al cambiar el TLCAN.

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Una de las obsesiones de EU sirve como ejemplo de por qué, en una economía abierta y moderna, tratar de manejar el comercio puede perjudicar más de lo que beneficia.

Washington quiere endurecer las llamadas “reglas de origen”, que determinan el nivel de contenido importado de países que no pertenecen al TLCAN que pueden usarse en los productos fabricados. Al menos 62.5% del valor de un coche, por ejemplo, tendría que agregarse dentro del TLCAN para que se pudiera vender libremente dentro del bloque. EU considera que las reglas actuales son demasiado laxas, lo que le permite a México importar componentes y después vender coches a EU.

[OBJECT] Pero endurecer las reglas de origen simplemente alentaría a los productores extranjeros a pagar el arancel externo impuesto por el propio EU (2.5% para vehículos y autopartes) y exportar directamente al mercado estadounidense. Se alterarían las cadenas de suministro automotriz altamente integradas del TLCAN, y se alentaría a México a enfocar una industria automotriz cada vez más eficiente a otra parte. El número de empleos que se crearían en EU probablemente serían mínimos, si no es que negativos.

El tema de las reglas de origen no es el único. Desde defender las disposiciones de adquisición de “compra estadounidense”, hasta hacer que sea más fácil imponer aranceles antidumping sobre las importaciones, y tratar de elevar los costos salariales de México mediante un decreto, la lista de deseos de EU respecto a la renegociación del TLCAN tiene mucho más que ver con distorsionar y restringir el comercio en lugar de alentarlo.

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La mejor esperanza es que los planes destructivos de Trump los puedan limitar la resistencia de Ottawa y la Ciudad de México, las voces sensatas de moderación dentro de la administración y la presión del Congreso. La alternativa es permitir que se socave un bloque comercial por las políticas xenófobas y economías equivocadas. Los intentos de Trump de cambiar el TLCAN merecen fracasar.


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