Difícil, ganar confianza tras “muchos años de abusos”

Experta en ciudado del medio ambiente señala que la iniciativa privada debe darse cuenta de que es necesario darle su lugar a las personas como parte del ecosistema.
La firma acerera ArcelorMittal encabeza la iniciativa Campos Tortugueros.
La firma acerera ArcelorMittal encabeza la iniciativa Campos Tortugueros. (Especial)

Ciudad de México

Entre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) fijados por la ONU para 2030, cinco están directamente vinculados al cuidado del medio ambiente, pero se debe tener en cuenta que las personas forman parte de los ecosistemas y que las otras metas, como reducción de la pobreza, están relacionadas con la protección de los recursos naturales, explicó en entrevista la geóloga María Amparo Rodríguez Vázquez.

"Yo creo que la base de todo esto es la confianza y trabajar por beneficios mutuos, y a quien le toca demostrar eso es a la industria", destacó Rodríguez Vázquez, gerente de Medio Ambiente de la minera Met-Mex Peñoles, tras acotar que sus declaraciones son a título personal, porque no es vocera oficial de esa empresa.

La especialista, que cuenta con una vasta experiencia profesional y académica a escala internacional, opinó que actualmente "hay buena voluntad por parte de las empresas, no obstante, les va a costar trabajo ganarse esa credibilidad y confianza de la gente, pues fueron muchos años de abusos, pero van a tener que hacerlo. La iniciativa privada al final va a tener que luchar por remediar todo el mal que ha hecho".

Tres etapas

Los complejos industriales, según Rodríguez Vázquez, han transitado por tres etapas en cuanto a la gestión del medio ambiente. "Eso pasa con cualquier empresa, por ejemplo, yo trabajo en una minera. En México esa industria trae toda una historia buena y mala. ¿Qué hacían antes? Exploraban geológicamente, encontraban vetas, ponían la mina, sacaban su producto y santas pascuas", comentó.

En la segunda etapa "ya se pensó en tener respeto por el medio ambiente y hubo toda una moda de sembrar el arbolito, proteger especies en peligro de extinción, etcétera. Eso está muy bien, pero ¿qué pasa con la gente que vive ahí?", cuestionó la experta.

En la tercera fase "la propuesta que tenemos ahora es hacer una exploración social, incluso antes que la exploración geológica, porque al final impactas también a las comunidades que están ahí, les vas a cambiar la vida".

La gente, reiteró, también forma parte del medio ambiente y "es lo más importante, porque al final las personas viven de esos recursos. La industria que se ponga ahí va a tener un tiempo de vida y la población se va a quedar, entonces lo mínimo que puede hacer para que haya un buen desarrollo económico es una exploración social".

Destacó que tomar en cuenta a las poblaciones donde se establece el negocio "no se trata de ir y darles patrocinios como poner una cancha de tenis o una biblioteca, sino de actuar con actividades económicas paralelas, es decir, si en esa zona se planta canela o se recoge miel, se puede llevar capacitación en ese ámbito. Esa es una forma de contribuir con la educación para que hagan su actividad mejor y que sigan viviendo del recurso natural de ese lugar".

Casos de éxito

Al respecto, Ricardo Bussey, director de Asuntos Corporativos y Responsabilidad Social de la firma siderúrgica ArcelorMittal, señaló que una medida exitosa de protección al medio ambiente vinculada al desarrollo de la comunidad son los campamentos tortugueros que han instaurado en Michoacán.

La protección de los quelonios ha tenido muy buenos resultados para esos animales y para los habitantes de Lázaro Cárdenas, pues "el turismo juega papel importante para ellos y el programa funcionó gracias a la participación de las comunidades que se involucran, a pesar de los problemas que tiene", afirmó Bussey.

La empresa acerera le dio su lugar a la comunidad en su programa medioambiental tomando en cuenta el mismo principio que destacó la geóloga de Peñoles: actuar con actividades económicas paralelas a su modelo de negocio.

"Somos el principal proveedor de la industria automotriz en términos de sus insumos de acero, así como de la industria aeronáutica y espacial; en México somos una de las más grandes productoras de acero y el principal centro de operación se encuentra en Lázaro Cárdenas con un complejo siderúrgico de mil hectáreas", explicó Bussey.

Por ello decidieron vincularse con los habitantes de esa zona en una iniciativa en la que beneficiaran al medio ambiente, pero también a la población con capacitación a los grupos de protección de quelonios, "ayudamos en la construcción de nidos y colaboramos con más infraestructura de protección para recibir y cuidar la mayor cantidad de tortugas en esa región", destacó Bussey.

"El desafío es difundir más la práctica y que pueda ser replicada a escala nacional", abundó.

Sobre el papel de las grandes industrias en México, María Amparo Rodríguez Vázquez concluyó que "vamos por buen camino, aunque todo es lento porque estamos transitando de una parte en la que hacíamos las cosas por separado. Es tan complicado y tan simple como decir que cada quien haga lo que tenga que hacer y si vas a obtener un beneficio, por el amor de dios, no afectes a los demás".

Buenas Prácticas

México cuenta con más de mil kilómetros de litorales y "en Lázaro Cárdenas, en locaciones muy cercanas a nuestra operación, las tortugas llegan a desovar y vimos que había un riesgo importante para estas criaturas en cuanto al tráfico y consumo de huevos, cuando esa especie está protegida por la ley", comentó en entrevista Ricardo Bussey, director de Asuntos Corporativos y Responsabilidad Social de ArcelorMittal.

Ante ese problema, la empresa decidió colaborar con los campos tortugueros que, además de proteger una especie en peligro, ayuda a las comunidades que dependen del atractivo turístico de sus playas.

En octubre de 2016 la firma obtuvo el premio de buenas prácticas que da el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) en la categoría de Cuidado del Medio Ambiente por el programa Campos Tortugueros.

"De 2010 a la fecha hemos protegido alrededor de 302 mil 200 huevos y liberado exitosamente a 370 mil tortugas con el esfuerzo que hacemos en este campamento", destacó Bussey.

"El reto siempre va a ser cubrir más ya que la extensión de la costa es muy grande, lo que queremos es llegar más lejos y seguir protegiendo a más tortugas, porque donde está el campamento vemos que ha tenido un gran éxito, pero las comunidades que están más retiradas aún siguen teniendo prácticas indebidas como el consumo y tráfico", concluyó.