La crisis petrolera se mete hasta la cocina de los restaurantes

Los transportistas de grasa dejan de pagarles a los chefs por el aceite de cocina usado.
Refinerías llegaron a pagar hasta 3 dólares por galón.
Refinerías llegaron a pagar hasta 3 dólares por galón. (Shutterstock)

Nueva York

Los problemas del mercado petrolero se extienden hasta las cocinas de los restaurantes en Estados Unidos, ya que los transportistas de grasa dejan de pagarles a los chefs por el aceite de cocina usado.

El aumento del biocombustible en EU, que se refina de las grasas y los aceites vegetales, hizo que un producto residual se convirtiera en una materia prima valiosa. En 2013, la grasa amarilla de referencia se vendió a 36 centavos de dólar por libra, de acuerdo con el precio que informa el servicio The Jacobsen, algo que incluso hizo que los ladrones sacaran provecho.

Pero la caída en los precios del petróleo mitigó la ventaja que tenía el biodiésel en comparación con el diésel convencional. La capacidad de producción en las refinerías que transforman la grasa en combustible es mucho más alta que la demanda, lo que provocó que la industria del biodiésel en EU perdiera cerca de 130 millones de dólares el año pasado, según las estimaciones de un economista de la Universidad de Illinois.

Ya que los problemas financieros de las biorrefinerías empiezan a llegar a la exploración y producción, la venta total de grasa se vende a menos de 20 centavos, según muestran los datos de Jacobsen.

En Nueva York, el grupo Green Oil Recycling dejó de recolectar aceite de cocina para enfocarse en la limpieza de las trampas para grasa, dijo Natalie Chakov, directora general. “Solíamos pagarle a los clientes por el aceite. Ahora, la gente cobra por recoger el aceite”, dijo.

La semana pasada, por una orden judicial empezó la liquidación de Grease Lightning, un recolector fundado en 2010 cuyas pipas manchadas alguna vez fueron una imagen común frente a los bares y restaurantes de Manhattan.

NYC Hospitality Alliance, un grupo de la industria restaurantera, confirmó que la mayoría de los transportistas ya no pagan por el aceite usado.

En su punto máximo, las refinerías le pagaban a los recolectores tres dólares por galón de aceite de cocina, dijo Ryan Faulkner, gerente general de Virginia Biodiesel Refinery, que también tiene una empresa de recolección de grasa en el sur del estado. Como cayeron esos precios, “no puedes darte el lujo de pagarle a un restaurante por nada”, dijo.

Los productores estadunidenses de biodiésel fabricaron mil 420 millones de galones el año pasado, un ligero descenso en comparación con los dos años anteriores, de acuerdo con la Junta Nacional de Biodiésel de EU. El aceite de cocina reciclado proporcionó 17 por ciento de la materia prima, y el aceite de soya crudo ocupó el segundo lugar.

La producción quedó muy por debajo de la capacidad de producción de las refinerías, que es de más de 2 mil millones de galones al año, y esto se dio en medio de la incertidumbre sobre el futuro del crédito fiscal de un dólar por galón para los mezcladores de biodiésel. Las importaciones también subieron un cuarto el año pasado. “Tienes una industria en la que se construyó en exceso”, dijo Scott Irwin, economista de la Universidad de Illinois.

Las leyes federales exigen que las compañías hagan la mezcla de una cantidad mínima de biodiésel con el combustible regular. Sin ese mandato, el biodiésel sufriría por la participación de mercado contra diésel a base de petróleo, cuyos precios cayeron 44 por ciento el año pasado.

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Centavos de dólar por libra en que se vendió la grasa de referencia amarilla durante 2013.