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Domingo , 27.05.2018 / 19:39 Hoy

Crecen los delitos en línea

El delito financiero digital se ha aprovechado de la innovación tecnológica. Los delincuentes han encontrado cómo lavar activos en sitios web falsos con identidades casi imposibles de rastrear.

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Izabella Kaminska

La etimología de “innovación” se remonta a la década de 1540 de la palabra en latín “innovatus”, que significa “introducir como nuevo”. La raíz no implica un juicio sobre si la cosa que se introduce es buena o mala. Sin embargo, en estos días la innovación tiene una connotación positiva, al menos si sirve de algo el gran volumen de iniciativas de gobierno que patrocinan la innovación.

Por lo tanto, la buena innovación debe diferenciarse de la mala. Y un área en la que esto se vuelve mucho más claro es la industria de servicios financieros de alta tecnología, coloquialmente conocida como Fintech, que está en una rápida expansión. Los innovadores de Fintech presumen que sus tecnologías hacen que los servicios financieros sean más cómodos, más inclusivos y más competitivos, mientras que al mismo tiempo reducen los costos.

Pero el aumento del delito financiero digital que acompaña a los sistemas de pagos sin fricción, mismos que promueven estas tecnologías, sugieren que tal vez los delincuentes innovan con la misma velocidad, si no es que más rápido. Al menos por ahora, más Fintech equivale a más Crimtech (delito digital). Y ese es un gran problema para el sector en su conjunto.

Mientras que un lavador de dinero de la vieja escuela pasa por muchos dolores de cabeza para manejar negocios físicos para blanquear sus utilidades ilícitas, los delincuentes en línea de la actualidad solo necesitan crear un sitio web falso para lograr tener el mismo efecto, o un socio -sobre una base de comisión- con un minorista de comercio electrónico legítimo dispuesto a procesar sus transacciones ilícitas.

Ese tipo de empresas pantalla, dicen los expertos en seguridad financiera, son increíblemente difíciles de detectar para los bancos, los compradores y los procesadores terceros. Mucho más cuando las técnicas de lavado de transacciones dividen las transacciones de alto valor en muchas pequeñas partes en varios frentes, de tal manera que los hacen parecer como legítimos.

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En una investigación del consultor de pagos First Annapolis, de febrero de este año, se estima que el tráfico de sitios web no revelados que soportan productos y servicios ilícitos actualmente es tan alto como de 10% de los sitios web legítimos. Algo que facilitó esto, agregó, fue la proliferación de las plataformas de pagos, los modelos de facilitación de pagos por una rápida suscripción de clientes, la tecnología de creación instantánea de sitios web, al igual que el alojamiento barato.

Con los costos tan bajos, hay pocos obstáculos para los criminales que buscan crear sus propios frentes de lavado de transacciones. Si se le suma a la mezcla el fraude de identidad, tal vez los criminales no tengan que poner en riesgo su reputación.

Como es de esperar, el sector Fintech se mantiene firme de que la industria pueda ofrecer soluciones para muchos de estos problemas. Pero como Lisa Osofsky, consultora de cumplimiento global de delitos normativos y financieros de Exiger, me explicó, los retos aún son las concesiones. “Es muy costoso ser un guardián”, dijo Osofsky. “Piensen en los viajes en avión, es el mismo tipo de asunto. Siempre hay que hacer concesiones para tener más seguridad”.

Por ahora, la solución popular de “bajo costo” aún es la subcontratación de las revisiones y la verificación de identidad que se deja a terceras partes. Pero con el número de compañías que prolifera actualmente en este sector, la pregunta es: ¿De quién será la responsabilidad de observar y verificar a los vigilantes?


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